Presencialidad y flexibilidad



SEÑOR DIRECTOR

“La M con la A, Maaa”. Hace dos años que escucho repetir a mi madre lo mismo cada semana. Ella, profesora en una escuela municipal de Quinta Normal, está haciendo clases telemáticas que más bien son por teléfono o guías enviadas por WhatsApp. Y esta precariedad se refleja en cifras alarmantes: la mitad de los establecimientos educacionales de la comuna están en el indicador más bajo en calidad de educación.

La presencialidad no es reemplazable y por eso la reintegración del alumnado a las aulas es prioridad. Apenas asumimos el municipio, visitamos las 19 escuelas de la comuna con el Colegio de Profesores y vimos su abandono y deplorable infraestructura. Han pasado siete meses desde ese recorrido y hoy orgullosamente podemos decir que estamos preparados para la vuelta a clases presenciales 2022.

Un grupo de funcionarios de la misma corporación trabajó arduamente pintando, sacando las secuelas de las plagas de palomas, haciendo limpieza de techumbres y lo necesario para garantizar condiciones mínimas para un regreso seguro. Hoy, gracias a este trabajo paulatino, tenemos colegios con una nueva cara.

Sin embargo, el “Protocolo de medidas sanitarias” publicado por el Ministerio de Educación, sin duda que debe ser flexibilizado y adecuado a cada realidad. No es igual lo que se ve desde la oficina que en el aula: a veces las ventanas no se abren o, en el sur, hay temperatura bajo cero y no se puede ventilar.

El criterio es la clave. En razón de eso, la capacidad de alumnos por sala en Quinta Normal, por ejemplo, será definida según la matrícula, escucharemos a las comunidades educativas y evaluaremos el aforo cuando haya un curso con muchos alumnos, para que exista la opción de aprendizaje mixto.

Pero volver es imprescindible y, como dijo nuestro presidente electo, “los colegios tienen que ser los últimos en cerrar y los primeros en abrir”.

Karina Delfino Mussa

Alcaldesa de Quinta Normal

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