Recuperación pospandemia




Por Manuel Agosin. Académico FEN de la Universidad de Chile

La llegada de 4 millones de dosis de la vacuna Sinovac permitirá vacunar a 2 millones de chilenos en breve. Con la aceleración en la llegada de vacunas ya podemos vislumbrar el comienzo del fin de la pandemia. El hecho que ello no ocurrirá por lo menos hasta la segunda mitad del año en curso recomienda revisar el acuerdo del año pasado de gastar hasta UD$12 mil millones en mitigar el impacto de la pandemia sobre hogares y empresas y en relanzar la economía una vez que hayamos superado la pandemia. Se hará imperativo seguir apoyando a los hogares que tendrán que seguir o volver a cuarentenas y a los que no encontrarán trabajo porque sus empresas habrán quebrado. Asimismo, se necesitará mayores apoyos a empresas viables pero que seguirán con problemas de liquidez, particularmente en el golpeado sector servicios.

Pensando ya en la recuperación, la pandemia, cual paréntesis obligado en nuestras vidas cotidianas, nos brinda una oportunidad para repensar el futuro de la economía chilena. Saldremos de ella con muchas empresas que habrán desaparecido y no será fácil que otras las reemplacen rápidamente. La tasa de desempleo podría mantenerse alrededor del 10% por bastante tiempo. Indudablemente, el gobierno necesitará acometer un fuerte plan de inversiones en infraestructura, que lleva muchos años de subinversión, y que incluya vivienda social, carreteras, puertos, aeropuertos (incluyendo la terminación de las obras del Nuevo Pudahuel). Ello ayudará a absorber el desempleo y a dotar a los hogares más vulnerables de vivienda digna. Claramente, las concesiones de obras públicas tendrán que asumir un papel importante, dado que los pasivos brutos del Gobierno General habrán llegado a un 50% del PIB para fines de 2021. Si bien la cifra no es elevada en una comparación internacional, lo es para Chile y enciende una luz de alerta: debemos ser cautos con el nuevo endeudamiento, aunque hoy sea barato.

Pero donde están los mayores dividendos en crecimiento y mejores salarios es en las nuevas actividades que pueden emprenderse. Con la participación privada y el liderazgo del Estado, Chile ha logrado grandes avances en energías renovables no convencionales. Ello implica que hay grandes oportunidades en el campo de la minería y del hidrógeno verdes, que requieren de dichas energías como insumo básico. Chile también cuenta con grandes yacimientos de litio, insumo clave para las baterías de los vehículos eléctricos. No se necesita ser un soñador para vaticinar que Chile pueda eventualmente participar de las cadenas globales de valor en esta industria clave del futuro, ya sea la que utiliza el hidrógeno o aquellas que dependen de la energía provista por baterías de litio.

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