Regreso a clases presenciales: inicio de un proceso

Atendida la evidencia respecto a los daños que el cierre de las escuelas ha producido en el desarrollo de los niños, es positivo el inicio del retorno gradual a las aulas.



El lunes se inició oficialmente la vuelta a las clases, tras un 2020 en que los establecimientos educativos estuvieron cerrados prácticamente por todo el año. De acuerdo a los planes que fueron elaborados y enviados al Ministerio de Educación durante el mes de enero, se espera que 3.300 colegios ubicados en comunas que no están en cuarentena vayan reiniciando sus actividades con algún grado de presencialidad, ya sea recibiendo a la totalidad de sus alumnos, de forma híbrida, con jornadas alternadas, etc. El lunes lo hicieron 2.470 de ellos, dando inicio así a un proceso gradual que debiera ir avanzando con el paso de los días y semanas. La idea es que la comunidad pueda organizarse según su infraestructura y su propia realidad.

Es una buena noticia que, ateniéndose a la evidencia disponible respecto a los daños que el cierre de escuelas ha producido en el desarrollo de los niños, se dé de esta forma inicio a un retorno gradual a las aulas, que la autoridad ha sido muy enfática en definir como voluntario y flexible. Si bien los datos en Chile son todavía incipientes, la experiencia internacional es concluyente respecto a la pérdida de aprendizajes, aumento de angustia y depresión, e incluso aumento en la negligencia y maltrato infantil. Si hace un año se debieron tomar decisiones apresuradas frente al desconocimiento del virus, hoy sabemos que, si se llevan a cabo las medidas de prevención correctas y en cuanto los contagios a nivel comunitario se mantengan en niveles moderados, los recintos escolares pueden ser lugares seguros y la suspensión de las clases debe decretarse solo como un último recurso. Conforme se vaya retornando a las escuelas, irá adquiriendo gran relevancia la puesta en práctica de los protocolos para la detección oportuna de casos positivos y la posterior respuesta que permita evitar la ocurrencia de brotes.

En la medida que este proceso se siga materializando, Chile se sumará así a los países desarrollados, e incluso otros dentro de nuestra región, que han decidido privilegiar la apertura de los centros educativos aun por sobre la de otros recintos públicos. En ese contexto, y ante la constante reticencia manifestada por el presidente del Colegio de Profesores, es importante señalar que la vacunación no ha sido identificada por los organismos internacionales como un requisito para volver a clases. Con todo, nuestro país es hoy uno de los cinco que lideran la vacunación en el mundo y ya está inoculando a quienes se desempeñan en la educación escolar, de manera que se encuentra mejor aspectado en ese sentido que la mayoría de los países que decidieron priorizar el retorno a las clases presenciales.

El duro año 2020 nos enseñó, entre muchas cosas, que las clases presenciales son insustituibles. La mejor forma de poner hoy a los niños y su bienestar en el centro es tomar las medidas adecuadas que permitan mantener la circulación del virus bajo control. Ello debiera permitir mantener las escuelas abiertas y poder disponer de este valioso espacio que lamentablemente fue subutilizado durante todo un año.

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