Ernesto Treviño

Ernesto Treviño

Director Centro UC para la Transformación Educativa. Investigador del CJE.

Opinión

Sala cuna universal… desincronización con las políticas de infancia


Esta columna fue escrita junto a Marigen Narea, investigadora del Centro Justicia Educacional, CJE.

El gobierno ha presentado un proyecto de sala cuna universal para apoyar a las madres y padres trabajadores en el cuidado de sus hijas e hijos pequeños. Sin duda alguna, esta iniciativa atiende una necesidad sentida de los trabajadores y de la infancia.

Si bien en términos genéricos se trata de una buena idea, la formulación actual del proyecto de sala cuna universal presenta algunos problemas. El primero de ellos es de orden conceptual, pues la política que se anuncia fue diseñada pensando en la incorporación de más mujeres al mercado del trabajo más que en el bienestar de los niños y niñas. Este aspecto lleva a que este proyecto deje de lado un foco esencial que es la oportunidad única de desarrollo que se da en la primera infancia. Por ello, es necesario que el sector educativo sea parte del proyecto para poner al servicio de las trabajadoras y trabajadores espacios de sala cuna de calidad, con personal calificado para apoyar la estimulación y el desarrollo temprano de sus hijos.

El segundo problema es relativo a las modalidades de intervención que se financiarían. Este proyecto se enfoca en salas cunas. Aún cuando la cobertura en educación temprana ha ido en aumento, en Chile una gran proporción de menores de dos años no asisten a la educación formal.  Los niños y niñas son cuidados por sus madres o por cuidadores informales como abuelas u otros familiares. Para llegar a estas familias es necesario ampliar la mirada y darles a las familias la oportunidad de mejorar las alternativas de cuidado informales.

El tercer problema es la introducción del copago como fuente de financiamiento. La investigación en el sistema escolar ha demostrado que el copago fue un instrumento que generó discriminación de estudiantes por condición socioeconómica, no está claro si el copago implicó mejoras en la calidad y promovió la hiper-segregación del sistema escolar. Por esta razón se legisló para terminar con el copago en la educación escolar. Además, en la educación parvularia del país financiada públicamente no existe el copago, por considerarse un elemento que va en detrimento de los derechos de los niños más vulnerables. Por lo tanto, la instauración del copago en el proyecto de sala cuna universal muestra una desincronización total con las políticas de infancia que el país ha instituido.

En suma, el cuidado infantil de calidad en sala cuna debería ser un derecho de todos los niños y niñas de Chile (no solo de los hijos de madres trabajadoras), y debiesen existir políticas focalizadas para apoyar particularmente a los trabajadores con niños pequeños. El proyecto de sala cuna universal, si bien es destacable, se queda corto en los aspectos mencionados. Por el bien de la infancia de Chile, esperamos que el debate legislativo pueda perfeccionar el proyecto presentado.

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