Sensatez en un mundo incierto

A health official prepares to take samples for a coronavirus test from a journalist in Bucharest, Romania, Friday, March 13, 2020 after it was confirmed that a senator who attended several meetings in the building tested positive for the infection. The caretaker prime minister of Romania, Ludovic Orban, said in a press conference at the parliament, the government, including all ministers, as well as the leadership of the ruling National Liberal Party and all its senators, are going into quarantine after one of the governing party's senators, who took part in high-level meetings, who confirmed to be infected with the coronavirus. (AP Photo/George Calin)



El mundo se ha vuelto un lugar incierto y vertiginoso. A los debates nacionales sobre la crisis política y social, y los caminos de salida institucionales trazados para poder elaborar un nuevo pacto social, se ha sumado un nuevo elemento de consecuencias aún insospechadas en el mundo, los efectos de la llegada de la pandemia del coronavirus. Basta con mirar cómo han cambiado de manera acelerada nuestras conversaciones en lo público; pasamos en esta misma semana de la discusión sobre la capacidad del Primer Mandatario de seguir conduciendo los destinos del país, sus dichos contradictorios sobre lo ocurrido el 18 de octubre, al temor de caer, como algunos países de Europa, en una cuarentena, ante el inminente riesgo a la salud pública y el buen desarrollo del proceso constituyente. Lo que vemos en el mundo, por cierto, no nos ayuda a mejorar nuestras expectativas frente a la incertidumbre, porque en pocas semanas el virus se ha propagado de tal manera, que pareciera que muchos Estados se demoraron demasiado para tomar medidas adecuadas y hoy están pagando las consecuencias.

No tenemos idea todavía cómo va a golpear a Chile y el mundo la situación del coronavirus, no solo en términos de salud pública, sino que en materia económica y también política. Lo que sí es cierto es que podemos anticipar potenciales escenarios para enfrentar sus efectos colaterales en el debate nacional. Por lo pronto, es imprescindible partir reconociendo que la situación no es fácil cuando lo que tenemos son instituciones sobre las que priman altos grados de desconfianza y son esas mismas instituciones las llamadas a tomar medidas para enfrentar el complejo escenario que tenemos por delante. Al tiempo, no hay que olvidar que la urgencia de la pandemia no elimina la existencia de la peor crisis política y social en Chile de las últimas décadas y, que en tal sentido, es importante considerar que cuidar el proceso constituyente y el camino institucional para enfrentar la crisis sigue siendo una necesidad. En estos días, algunos países como Francia, Reino Unido y Paraguay han tomado distintas medidas frente a procesos electorales locales inminentes. Reino Unido y Paraguay han suspendido los comicios electorales frente a la crisis sanitaria, mientras que Francia llevará adelante las elecciones este domingo, con medidas extraordinarias para evitar el contagio y bajo el lema “votar no es peligroso”.

En Chile restan más de cuarenta días para el plebiscito, en un clima político muy complejo, que es el telón de fondo que probablemente no enfrentan otras latitudes. Pensar, por lo pronto, en postergar este hito, es incendiar la pradera, aun cuando la situación de salud pública se ponga más compleja. En tal sentido, anticipar medidas como aumentar el número de días en que se celebrará este acto, aumentar la cantidad de horas en que las mesas estarán abiertas, elevar el número de casetas para emitir el voto, entre otras cosas, debiera estar siendo ya parte de la evaluación de las autoridades. Pero si la situación se pone peor, es imprescindible que la clase política busque la manera de dar certezas a la población en un mundo que se ha tornado cada vez más complejo.


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