Un espíritu crítico

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SEÑOR DIRECTOR

Conversando con Carlos Altamirano sobre el ensayo de Bobbio en que traza la línea divisoria entre derecha e izquierda en la diferente valoración de la igualdad, me comentó que añadiría otro factor para caracterizar al progresismo: la capacidad de auscultar el futuro, acoger críticamente los cambios y el desapego a los cánones establecidos.

Esa fue una de sus mayores condiciones en política. Tuvo siempre el coraje de poner las preguntas incómodas sin pretender tener las respuestas; supo despertar las mentes embotadas en creencias e ideologías simplistas. Fue un espíritu inquieto y rebelde, anticonservador, en sintonía con Bilbao, Lastarria y los fundadores del socialismo.

Frente a la realidad asfixiante y estática del comunismo real -en especial de la RDA- optó por la libertad del socialismo occidental y del eurocomunismo. Con esa ruptura que se anticipó al derrumbe de esos regímenes en Europa, junto a Raúl Ampuero y Aniceto Rodríguez y los grupos que habían fundado el Mapu y la IC, abrió el camino a la renovación de la izquierda que confluyendo con la DC hizo posible el retorno a la democracia.

Como presintiendo que tampoco esa nueva democracia lo satisfaría, se retiró de la vida pública. De vez en tanto a través de una entrevista o un escrito llamaba la atención sobre sus insuficiencias y limitaciones.

Su mejor legado es ese espíritu lúcido, crítico e inconformista.

José Antonio Viera-Gallo

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