Un final feliz para tu historia

Las pensiones son el tema del momento, despiertan pasiones y diferencias, pero independiente de la opinión que cada uno tenga al respecto, todos coincidimos en que son insuficientes, y probablemente mañana lo serán más aún.



Los últimos meses que hemos vivido van a quedar en los libros de historia; la coyuntura nos hace tomar consciencia de lo vulnerables que somos, que debemos actuar coordinados porque somos una comunidad y que las cosas pueden salir diametralmente distintas a lo proyectado. Hemos vivido restricciones inéditas, teletrabajo, pérdidas de empleo, innovaciones y el cierre temporal de colegios y universidades. Todos, sin excepción, nos vamos a acordar de este particular período, que a su vez va a ser el punto de partida de muchas cosas que ahora hacemos distintas.

Uno de los cambios positivos es que antes muy poca gente le daba importancia al ahorro. Hoy se hace mucho más patente su relevancia. Nos damos cuenta que, si lo tenemos, no somos tan vulnerables si perdemos la pega o si nos bajan el sueldo.

Las pensiones son el tema del momento, despiertan pasiones y diferencias, pero independiente de la opinión que cada uno tenga al respecto, todos coincidimos en que son insuficientes, y probablemente mañana lo serán más aún.

Esto se ha traducido en un aumento significativo en el interés asociado a charlas de educación financiera, por entender más de finanzas, y por ahorrar.

Los recursos son limitados y mucha gente no tiene, o no se siente con capacidad de ahorrar. Pero si desde los 25 años, en los inicios de la vida laboral, en vez de tomarnos un café todos los días, ahorramos $1.500 diariamente, después de 40 años habríamos conseguido $21.900.000.

Sin embargo, gracias a la rentabilidad, ese monto se puede transformar en algo cercano a los $150.000.000, el que al momento de jubilar es equivalente a un monto mensual superior a $700.000, lo que puede hacer una diferencia muy relevante para la última etapa de la vida.

Ahorrar es difícil, más aún para el largo plazo. La tentación de gastar en bienes, servicios y experiencias que dan una satisfacción inmediata son muy difíciles de contrarrestar. Por otro lado, la industria financiera tradicional tampoco ayuda, puesto que hace ver aún más complejos productos que en sí lo son, entregando pobre o nula asesoría a las personas, ofreciendo en su mayoría productos caros y muy difíciles de entender.

Esto incluso ha generado que mucha gente tenga por años parte de sus ahorros para el largo plazo en su cuenta corriente o en depósitos a plazo, los que no están construidos ni sirven para ese fin.

Hoy eso está cambiando, la industria financiera tradicional está tratando de adaptarse a la nueva realidad, pero los servicios financieros están siendo complementados y mejorados por las Fintech, empresas que a través de la tecnología e innovación están dando pasos relevantes para mejorar el sistema financiero.

Puntualmente, en relación con el ahorro, hay Fintechs que están poniendo en manos de las personas, herramientas simples, digitales y accesibles, apuntando a que cualquiera pueda hacerse cargo de su futuro financiero de forma óptima, responsable y a bajos costos.

Sabemos que la plata no hace la felicidad, pero también tenemos claro que la vida se hace cuesta arriba al estar en una situación precaria. Está en nuestras manos escribir hoy, un final que tenga mayores probabilidades de ser más feliz para nuestras vidas.

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