Opinión

Un plan laboral insuficiente

Santiago 28 de septiembre 2026. El Presidente de la Republica, Jose Antonio Kast, presenta agenda pro empleo, Plan Chile Despega. Dragomir Yankovic/Aton Chile DRAGOMIR YANKOVIC/ATON CHILE

El deterioro del mercado laboral es de gran importancia para el país. La tasa de desempleo que durante el gobierno anterior estuvo en y sobre 8,0%, llegó a 8,9% en agosto de 2024, mayo y junio de 2025 y marzo 2026. Ha subido a órdenes del 9,4% en mayo y junio de este año y ahora, en agosto, está en 9,6%.

Bien sabemos que la caída del empleo se relaciona fuertemente con la caída de la actividad productiva. Si esta se reduce, como está ocurriendo este año con un primer trimestre en que el PIB cae en -0,5% y un segundo trimestre en que cae en -0,2% y además con Imacec negativos en los meses recientes (-1,5 en julio y -1,0% en agosto), será difícil que se creen nuevos puestos de trabajo.

Estamos en una situación crítica en el mercado laboral, que puede ser explicada por factores internos asociados a mayores costos laborales reales por hora, como incremento del salario mínimo, reducción de la jornada laboral y el aumento de las cotizaciones previsionales a cargo del empleador. Pero también, y principalmente, se explica porque la Demanda Agregada interna de la economía (Consumo, Inversión y Gasto del Gobierno) ha estado baja: la demanda interna, en el segundo trimestre de 2026, estuvo prácticamente detenida: creció 0,1% en doce meses y la formación bruta de capital fijo (Inversión) creció 0,02% en doce meses: se detuvo.

El gobierno ha propuesto diversas medidas para impulsar la creación de empleo y la actividad económica, activar la inversión pública en los proyectos de rápida ejecución, dar subsidio a las empresas para nuevas contrataciones, aumentar acceso a las garantía crediticias del Fogape, capacitación, sala cuna universal, flexibilidad regulada y otras, cuyo efecto se estima será limitado, tanto por el volumen de gasto fiscal que se compromete en ellas, como porque parte de esas medidas son de lenta aplicación y no dan respuesta a la contingencia de un mercado laboral en crisis.

El desempleo es siempre una urgencia para quien lo vive, entonces las soluciones deben ir por el camino de subsidios más que de capacitación de cesantes, por ejemplo. O por aumentos, fuertes, en los gastos fiscales en infraestructura y construcción que se perciban como una respuesta real. Si todo funciona con estas medidas y los pocos recursos destinados, aun entonces sólo se logrará bajar un punto (de 9,5% a 8,5%), (B. Central), tasa que ya teníamos en septiembre 2025.

Es cierto que no se pueden hacer milagros, pero se espera un mayor esfuerzo para hacer frente a la crisis laboral y social que vive casi un millón de desocupados. Sabemos que el subsidio es el que tiene un impulso más directo sobre la contratación. Existe conciencia de que la estrechez fiscal limita recurso para estas medidas.

Entonces, los desafíos para resolver la crisis laboral son de orden práctico, hacer que las medidas para reducir el desempleo funcionen y se implementen con rapidez. También son políticos, dar señales de que se irá con todo en la reactivación económica, no solo en el mediano y largo plazo (como la ley de reconstrucción recién aprobada) sino también con acciones de corto plazo, lo que seguramente haría volver no solo la confianza empresarial cuyo índice (IMCE) desde abril pasado está en niveles pesimistas, sino también la del país, que espera prontas soluciones

Frente a esta crisis laboral tremenda no se puede esperar sólo un ajuste de mercado, que es lento y nunca llega el largo plazo (analítico-teórico) donde todo se ajusta.

Por Víctor Salas, Departamento de Economía, Universidad de Santiago de Chile

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