Un Presidente desconectado



Por Eugenio Rivera, Fundación Chile 21

La cuenta pública reveló una profunda desconexión entre el Presidente y la sociedad. El país sufre las graves consecuencias de la pandemia y de las medidas de contención aplicadas: pérdida de vidas, de ingresos y de emprendimientos productivos. La crisis tiene lugar en el contexto de un estallido social que movilizó a millones de personas, donde la violencia no estuvo ausente, y que puso en cuestión la Constitución del 80 y todo el armado institucional del país. El estallido resultó de la acumulación de frustraciones con el modelo económico y el sistema político, blindado frente a demandas sociales reiteradamente formuladas.

El Presidente no estuvo a la cabeza de la respuesta institucional al estallido. Fueron el Congreso y los partidos políticos los que lograron que la energía social se canalizara hacia el proceso constituyente. La fuerte movilización de las mujeres logró además la paridad, cuestión que la historia recogerá como un logro gigantesco. El Presidente también estuvo ausente. En su cuenta pública, recién en la página 27 menciona al pasar el acuerdo de noviembre y el proceso constituyente, para luego seguir con el recuento de los proyectos de ley.

Es claro que este proceso no es de su agrado. Pero, ¿es concebible que el Primer Mandatario se reste e ignore que el plebiscito y el proceso constituyente son claves fundamentales del momento político actual. Cuando todas las encuestas señalan que un 80% de la población apoya la idea de elaborar democráticamente una nueva Constitución? ¿Resulta razonable que el Presidente relegue el proceso constituyente a un rincón de la p. 27?

Esta desconexión se repite en relación con la reforma constitucional que autoriza el retiro del 10% del fondo de pensiones. Se entiende que, al Presidente, fuerte defensor del sistema de AFP, no le haya gustado la reforma. ¿Pero no revela una profunda desconexión con la ciudadanía y con su propia coalición política cuando omite toda mención de una reforma aprobada, también, por sus parlamentarios? ¿No debe el Presidente de la República analizar el significado político de la ilegitimidad del sistema de AFP que esa reforma expresa? En dos días, 5,4 millones de afiliados decidió retirar el 10% de los fondos de pensiones que, si bien esto confirma la situación desesperada de hogares y Pymes, es también una señal de rechazo mayoritario al sistema de AFP. Resulta increíble que en estas circunstancias no aluda a los temas básicos que se discuten en torno a la reforma previsional.

Las graves crisis que enfrenta el país podrán ser superadas solo con el concurso de toda la ciudadanía, las fuerzas políticas y la sociedad civil. El liderazgo presidencial es indispensable, pero la desconexión que ha mostrado pone en duda que esté a la altura para ejercer las obligaciones de su investidura.

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