Una política más conectada



SEÑOR DIRECTOR

Chile será un país más próspero si hay paz, unidad y acuerdos. ¿Cómo lo logramos? Poniendo lo que nos une por sobre lo que nos divide.

Lamentablemente, hoy ese ánimo no se percibe en la política chilena, en especial luego de los hechos ocurridos el lunes. La sensación que queda -justa o no, verdadera o no- es que está más preocupada de cálculos electorales y fines propios que de los acuerdos y el bienestar del país. Esto debe cambiar. Necesitamos una nueva política, conectada con la ciudadanía y al servicio de las personas.

En este sentido, si miramos países como Estados Unidos, el sistema electoral tiende a partidos que representan grandes mayorías (al elegir un diputado/a por distrito) y no partidos fragmentados, que nada ayudan a la gobernabilidad ni a la paz. Adicionalmente, permiten que la ciudadanía conozca a su representante, conozca qué puerta tocar para canalizar sus legítimas demandas y/o aprensiones. Hoy eso no ocurre. Es muy raro que una persona sepa el nombre de los/as diputados/as que le representan. ¿Cómo, entonces, puede la ciudadanía hacer responsable (o a la inversa, premiar) a sus representantes?

En un momento constitucional como el que estamos viviendo, pensar en un sistema electoral que otorgue responsabilidad política a parlamentarios/as y a la vez busque mayorías y no la fragmentación debería estar en la discusión. Así lo han planteado actores transversales como René Cortázar y Arturo Fontaine.

Hoy existe un fuerte anhelo de la ciudadanía -en especial mujeres que no han tenido históricamente la oportunidad- de tener más información, ser observador y actor relevante en las decisiones del país, como también de aquellas que afectan o benefician su vida diaria. Debemos, entonces, entregar las herramientas para lograrlo.

Verónica Campino

Red de observadoras

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