Vacunación: repensando nuestro sistema de salud desde la APS



Por Izkia Siches, presidenta del Colegio Médico de Chile

Las claves para entender el exitoso inicio que ha tenido el proceso de vacunación en Chile se ubican en las raíces del sistema nacional de salud, que, con sus 70 años de historia, ha permitido ejecutar las políticas sanitarias de forma sincrónica y eficiente a través de la red de atención primaria desde Visviri a Tierra del Fuego. Esto se complementa con la gestión del gobierno de lograr asegurar las partidas de vacunas necesarias para garantizar un proceso de inmunización universal, gratuito y voluntario.

La experiencia previa en vacunaciones, reflejada en el Programa y Registro Nacional de Inmunización, junto a la estructura y logística de la Atención Primaria de Salud, permitió inocular a más de 1 millón y medio de personas en poco más de una semana. Es importante reconocer, destacar y felicitar a las y los trabajadores de cada uno de los centros que han permitido esta hazaña reconocida mundialmente.

Es natural que una tarea gigante como la que se emprendió tendrá dificultades, errores de comunicación, de logística, grupos que se oponen a su ejecución y dudas sobre la seguridad y eficacia de las vacunas. Sin embargo, resulta relevante recalcar la solidez que ha tenido la comunidad científica para alinearse, transmitiendo con datos, evidencia y confianza la importancia de lograr inocular al mayor número de personas antes del otoño, y así reducir las hospitalizaciones y muertes por Covid-19. También, todo este proceso se ha logrado gracias al compromiso de la ciudadanía, que acudió de forma ordenada, responsable y paciente a recibir su vacuna de acuerdo con el cronograma establecido por el Minsal.

El proceso de vacunación está recién empezando y es necesario seguir trabajando en una comunicación clara, coherente y que reconozca las incertidumbres que existen (¿cuál será el impacto de las nuevas variantes que circulan en el mundo?; ¿lograremos una inmunidad de rebaño que nos permita retornar al Chile pre pandemia?), al mismo tiempo que modere las expectativas respecto a la vacunación para continuar con las medidas de autocuidado (lavado de manos, uso correcto de mascarillas, mantención de distancia física) y reforzar las estrategias de testeo, trazabilidad y aislamiento.

Finalmente, esta pandemia nos permite reflexionar sobre el Chile del futuro, y uno de los aprendizajes que podemos obtener es que el sistema sanitario que necesitamos, que nos permitirá enfrentar los desafíos actuales y las próximas pandemias, es un sistema integrado, universal e inserto en las comunidades. Un buen punto de partida es robustecer la Atención Primaria, asignando los recursos necesarios para universalizar su atención, dejando atrás las diferencias de Fonasa/Isapre, tal como lo hemos hecho con las vacunas.

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