Volver a juntarnos



Por Isabel Serra, urbanista, Laboratorio Ciudad y territorio UDP

La plaza es mucho más que la estatua de Baquedano, es el lugar donde podemos observar fenómenos políticos, sociales, económicos que se traducen en el espacio, segregación, disputas, intercambios, encuentros y disensos. Pero tal vez lo más interesante en estos momentos de observar, es esa capacidad de atracción del centro, de congregación de personas y la transformación frente a nuestros ojos de un espacio a partir de sucesos históricos.

Antes del estallido, Plaza Baquedano era un espacio fragmentado, discontinuo y deteriorado, un espacio entregado desde hace décadas al automóvil privado, y donde la congestión, la contaminación y el ruido pasaron a ser elementos constitutivos del paisaje. En este espacio donde converge el río, el cerro y las vistas a las cordilleras, también coinciden no solo residentes, sino que trabajadores/as y estudiantes, ciudadanos y ciudadanas que llegan mediante diversos modos de transporte a sus actividades cotidianas. A partir del 2015 y en el marco del concurso Nueva Alameda Providencia, Plaza Baquedano esperaba ser intervenida como uno de los principales nodos de transportes de la ciudad.

Luego del estallido, la plaza evidencia una nueva realidad, a todo lo anterior, aparecen nuevos comercios, otros recorridos y modos, nuevos elementos y usos del mobiliarios urbanos, fachadas que hablan por sí solas, que se transforman en el texto que nos habla de un proceso histórico, la reserginficacion del centro, y el vacío que esperaba ser significado por el nuevo pacto social que se escribirá este año.

Claramente el espacio y sus símbolos están en disputa, pero eso es resultado de 40 años de la construcción de la ciudad neoliberal, donde la planificación se dejó en manos del mercado y en donde el espacio público se abandonó y se transformó en espacio vial, desplazando así a las personas de sus espacios vitales, lo público perdió su valor y la adherencia de las personas a él también.

Finalmente, más que discutir qué poner ahí , es mejor consensuar qué tipo de espacio necesitamos para que la gente esté y se encuentre ahí. La Plaza Baquedano es el espacio por antonomasia de la ciudadanía, que se consolidará como la articulación del poder político representado por la Moneda y el poder económico representado por la Costanera Center.

Vivir juntos en un territorio conlleva oportunidades y desafíos, recursos y conflictos; la ciudad es el sustrato común que nos permite identificarnos y reconocernos, el espacio público en un contexto de igualdad que nos permite ser diferentes y al mismo tiempo estar juntos; permitamos que la plaza sea ese espacio de libertad, igualdad y solidaridad que tanto necesitamos.

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