La mañana perfecta de acuerdo a tu tipo de personalidad




Hace algunos años Francisca López (39) comenzó a sentirse muy cansada por las mañanas. “Llevaba harto tiempo sin tomarme vacaciones, llegué a tener un nivel de trabajo importante, entonces me levantaba y salía volando a la pega sin siquiera desayunar. Pasé así varios meses hasta que un día amanecí con fiebre y mucho cansancio. No le presté atención a esos síntomas y seguí, pero pasada una semana, los volví a sentir. Me salió un orzuelo y me enfermé también de la guata. Decidí ir a un médico, el que me dijo que todos mis síntomas eran producto del estrés, la mala alimentación y la falta de descanso. Por todo esto, mis defensas estaban por el suelo”, cuenta.

Desde entonces se asesoró con una amiga que es instructora de pilates y ella le recomendó partir el día con ciertas rutinas que incluían deporte, un buen desayuno y un rato de meditación. “Partí como avión, pero a las dos semanas, cumplir con esta rutina terminó siendo un nuevo motivo de estrés. Me acuerdo que llegaba a soñar con que tenía que hacer ejercicio y meditar, y mientras meditaba jamás lograba tener mi mente en blanco, sino que solo pensaba en mi lista de pendientes”, confiesa. Finalmente, decidió abandonar esa rutina y se quedó solo con aquello que le resultaba más fácil, lo que, según su intuición, creía que le hacía bien. “Elegí darme siempre un tiempo para tomar desayuno antes de salir, mientras leía algo de noticias y también cambiar el auto por la bicicleta. Mi psicóloga me ayudó a darme cuenta de que aunque me tuve que empezar a levantar un poco antes y llegar unos minutos después al trabajo, esto no era una pérdida de tiempo, sino que al contrario. Como llegaba más enfocada, rendía mejor. Y aunque reconozco que hay días en los que salgo volando o que tomo un taxi, trato de respetar mi rutina, no por cumplir, sino porque realmente noto los efectos positivos de partir el día de esta manera”, cuenta.

La coach ontológica Constanza Toro, explica que la decisión de Francisca fue la correcta. “Existen ciertos estándares y rutinas que están designadas y las personas creen que todas tienen que hacer lo mismo. El problema es que no todas y todos somos iguales y por tanto, si me dicen que lo correcto es hacer deporte y yo no soy buena para el deporte en la mañana, probablemente me voy a frustrar”, explica. Dice además que hay que es preguntarse ¿cuál es una rutina a mi medida? Y eso se determina experimentando, viendo qué es lo que me hace sentir bien y conociéndome. “Eso sí teniendo consciencia real de los beneficios que aportan las diversas actividades a mi vida. Porque a mi me puede gustar mucho tomar desayuno en la cama, por ejemplo, pero si me doy cuenta de que eso me provoca un bienestar acotado al momento del desayuno, pero luego me estreso porque perdí mucho tiempo, entonces no es una actividad saludable para mi rutina integral”, aclara.

Explica que durante la mañana hay cuatro categorías de actividades que debemos considerar: Necesidades básicas (ir al baño, comer, asearse); información (noticias del mundo o familiares); estructura mental (programarse, planificar, crear, ser espontáneo); y cuerpo y espíritu (actividad física y rituales). “Hay personas que prefieren abrir los ojos y meterse a la ducha inmediatamente, otras que no pueden hacer nada sin tomar desayuno y otras que necesitan comunicarse con sus seres queridos porque esa llamada los llena de energía”, explica Constanza. Descubrir lo que mejor le hace a cada uno es un ejercicio que se logra con experiencia, aunque todos los expertos coinciden en que hay algunos hábitos matutinos que nos ayudan a estar más saludables a todos, como tomar mucha agua, estirarse, ducharse, arreglarse, tomar vitaminas, desayunar y leer algo por unos minutos.

Tipos de personalidades

Constanza dice que no hay un traje a la medida, pero sí ciertos patrones que se repiten. “Las personas más estructuradas, que necesitan tener el control, probablemente se van a sentir mejor si al despertar planifican y miran su agenda y luego, cuando tienen claras sus tareas diarias, cubren otras necesidades como la comida. Y probablemente dejen lo que tenga que ver con el cuerpo y espíritu, para la tarde. Sin embargo, para aquellas y aquellos que son más creativos, lo esperable es que lo hagan al revés; es decir, van primero por los rituales y el cuerpo físico, luego necesidades básicas como aseo y comida, después una etapa de decidir qué hacer, y más tarde se informan”.

La aplicación que ayuda a mantener hábitos saludables, The Fabulous, que tiene más de un millón de seguidores, también plantea una división por tipo de personalidad: Las personas más introvertidas pueden partir con una meditación matutina de siete minutos, planificando el día en un papel y leyendo el diario; los más extrovertidos escribiendo sus metas personales, contactando a un ser querido y con un desayuno abundante; y los más emocionales es mejor que planifiquen la mañana hora a hora y comiencen su día con la tarea más difícil. Sin embargo, Constanza insiste en que las primeras sensaciones que tengamos en la mañana determinan el cómo nos vamos a sentir en el resto del día, y por eso es importante que aprendamos a conocernos, descubrir lo que cada uno necesita y así hacer lo necesario para darle a nuestros días la energía suficiente para operar.

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