Lorenza Izzo: "No tengo que demostrarle nada a nadie"

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Dirigida por Tarantino, este 26 de julio Lorenza Izzo llega a las salas de EE.UU. con Érase una vez en Hollywood (en Chile se estrena en agosto), una superproducción en la que compartió escenas con Leonardo DiCaprio y Brad Pitt. Con mucho cuidado de no spoilear, adelanta que, aunque su papel es pequeño, aporta una buena cuota de humor y que es determinante en el desenlace de la historia. En el plano personal, dice que por muchos años tuvo rollos con la alimentación y con su cuerpo, pero ya no. Dijo adiós a las dietas y ahora es una "fiel representante del movimiento Free the Niple". No siempre fue feminista, reconoce, y hoy sí se abandera con las iniciativas que luchan por la igualdad de género.




"Yo era súper pudorosa, pero mi último año ha sido de transformación y ahora no tengo rollos con nada. Es más, soy amiga cercana de Lina Esco, que es quien inició el movimiento Free the Niple (Libera el Pezón) y soy una fiel participante de esa iniciativa, en el sentido de la liberación y del empoderamiento de mi cuerpo femenino", dice la actriz chilena radicada en Los Angeles, California, Lorenza Izzo (29).

O sea, 'chao' con el sostén.

Chao con el sostén y chao con todo ¡Y a celebrar que uno se crea sexi con el tamaño o color que tenga! Es tanto más sexi que una mujer se sienta bien con uno misma. No solo en lo físico la frenan los tapujos. Lorenza declara también lo que más le gusta hacer: "Soy buena para disfrutar, me encanta comer, salir a bailar, ver películas, me encantan el sexo, el arte; me gusta gozar, soy bien intensa".

¿Y no vives a dieta?

No, nada. Yo crecí con muchos rollos alimentarios, muy insegura de mi cuerpo. Pasé por etapas medio anoréxicas, tomé hasta remedios. Lo pasé muy mal y te juro por Dios que este año ha sido como mi renacer, trabajé muy duro en quererme a mí misma y en aceptarme tal cual era, y empecé a liberarme de todas esas ideas acerca de cómo debía ser yo. Tenía todos estos ejemplos de belleza muy heavy, como mi mamá (Rosa Parsons) y mi tía (Carolina Parsons) -ambas modelos-, con esos cuerpos impactantes(…). Pienso que la vida es muy corta y la quiero gozar a concho, y si me como un chocolate, una pizza o una ensalada, los voy a disfrutar ciento por ciento. Me emociona cuando me preguntan cuál dieta hice para el papel más importante de mi vida (el de la película de Tarantino), y me emociona porque, por primera vez, no hice dieta, mandé todo eso a la mierda porque me di cuenta de que ser sexi, bonita o querida viene de dentro, entonces me encargué de comer hamburguesas, pizzas, o lo que quisiera. No te imaginas la cantidad de cosas malas que antes me decía en la cabeza, que era gorda, fea, que no era suficiente, pensamientos que me frenaron de tantas experiencias, ¡de tantas! Hoy me encargo a diario de decirme 'puta que estoy rica', 'puta que estoy linda, démosle', porque es la única manera de cambiar ese sistema que te generas en tu cabeza simplemente porque alguien te dijo o te hicieron pensar que no eras suficiente.

¿Ese pensamiento te lo generó la sociedad?

Sí, la sociedad y el mundo donde crecí. Crecer al lado de modelos tampoco ayuda mucho, pero no es culpa de ellas, no es culpa de nadie, es simplemente consecuencia de cómo funcionamos. Lo que me importa ahora es cómo lo cambiamos y cómo seguimos avanzamos; yo me preocupo mucho de que mis amigas no se digan a sí mismas ni les digan a otras que están 'gordas', por ejemplo. Me encargo de hacer esa pega.

¿Y sientes que tienes que demostrarle algo a alguien?

No. Antes sí. Cuando eres más chica crees que todo tu valor tiene que ser que te acepten porque eres linda, divertida o inteligente. A mí si alguien no me lo decía sentía que yo no valía nada. Ahora no le demuestro nada a nadie. A las mujeres nos cuesta mucho creernos el cuento, decir 'sí, yo soy linda, soy inteligente, capaz, fuerte, increíble'. En Chile eso se ve mal, enseguida te tildan de diva y hay una gran diferencia entre saber lo que uno vale y andar diciendo 'soy mejor que tú'. Lorenza cree que su capacidad actoral va directamente relacionada con su crecimiento emocional. "Yo me hago mejor actriz a medida que voy creciendo como persona; no significa que ahora esté iluminada y entienda todo, no, al revés, tengo clarísimo que lo único que he aprendido en la vida es que no sé nada, que el día de mañana puede pasar cualquier cosa y todo se va a acabar (…) ha sido bien refrescante llegar a un punto de decir ´no soy perfecta y nunca lo voy a ser y no quiero serlo tampoco'".

¿Siempre has sido feminista?

No, antes no, he tenido un año personalmente muy transformador. Me separé hace un año (del cineasta, actor y productor Eli Roth) y el haber tomado esa decisión por mí misma me generó un cambio muy grande, creo que algo sucede cuando uno es valiente consigo misma y dice '¿sabíh qué?, esto que haré me da pánico, pero está en mi guata y sé que lo tengo que hacer'. Algo sucede que te da más valor, y dije 'esto es lo mío y, a pesar de que me da pánico y de que voy a perder mucho, lo haré'. Cuando tomé esa decisión, todo lo laboral empezó a calzar, fue como 'brígido', comencé a liberarme de muchas que cosas y creo que también tiene que ver con que este año voy a cumplir 30, y eso viene con una madurez emocional distinta. Yo antes no estaba preparada. Crecí en una sociedad muy machista, con mujeres increíbles muy fuertes y admirables que se sacaron la cresta trabajando para pavimentarme el camino a mí, y a mi hermana y a mi prima, y darnos todas las oportunidades que quizás ellas no tuvieron. La libertad que tuve de poder mandarme a cambiar y cumplir mi sueño es algo que no hubiese sido posible de no ser por mi mamá, mi tía y mi abuela. Llega un punto en la vida que uno dice 'perfecto, yo crecí con estos valores, voy a decidir con cuáles quedarme y voy a partir con cuenta nueva con lo que yo creo ahora que es lo mío, a mi manera, y caerme yo como tengo que caerme (…) En lo profesional me causó problema ser la esposa de Eli porque me sentí más chica, como que me achiqué, es imposible no achicarse, y eso no fue culpa de él ni mucho menos, sino que simplemente pasó. Nosotros no funcionamos por un tema de que simplemente no funcionamos, no éramos el uno para otro, y hasta el día de hoy nos llevamos bien.

Pasa eso, es bien común...

Sí, pasa, ¿verdad? Creo que yo me enamoré más de la idea de estar enamorada más que realmente estar enamorada. Estoy segura de que cuando soy mejor actriz es conmigo misma.

TARANTINO, EL NERD

Un día, recuerda Lorenza, iba a un casting y había una vereda completamente cerrada. "Yo estaba enchuchada porque no podía pasar y ahí caché que estaban grabando la película de Tarantino y pensé 'estos weones, qué se creen, tomándose la calle entera', y después me dije 'Lore, es de puro celosa nomás, te morih de ganas de estar en esa película". Una semana después la llamaron a una audición para esa producción. Se moría de ganas porque cuando tenía 12 años veía las películas de Tarantino a escondidas. "Me gustaban por su humor y por su actitud. Había como un 'coolness', y eso me da mucha risa porque Tarantino, en verdad, era y es un nerd, lo ha sido toda su vida, es un genio, uno de los grandes artistas de nuestros tiempos. Él antes que ser escritor es un novelista, escribe como nadie, y me gustaba mucho como cuenta historias. Perros de la calle, Pulp fiction y True romance -que él no la dirigió, pero la escribió- son historias que me marcaron, hay escenas que nunca olvidaré y eso que era bien chica cuando las vi".

Cuando lo conociste, ¿también lo encontraste nerd?

Sí, lo encontré nerd. Y creo que los nerds son los seres más inteligentes de la tierra. Estoy rodeada de amigos nerd, yo misma me encuentro nerd; para mí nerd es sentir una pasión muy específica por algo de la cultura pop, ya sean los cómics, ya sean ciertas películas, ciertos géneros en particular. El personaje de Lorenza es Francesca Capucci, una diva italiana inspirada en actrices como Claudia Cardinale, Monica Vitti y Sofia Loren. "Ella entra a un lugar y todo el mundo la mira porque es muy histriónica y divertida. Es la mujer del personaje que interpreta Leonardo DiCaprio, en la película se casan. Ella es famosa en Italia (en los 60), y llegamos de vuelta de Italia que es donde él la conoce, y están caminando por el aeropuerto y ella está sorprendida porque no hay ningún paparazi y a ella en Italia la siguen los paparazis. El problema es que el personaje de Leonardo DiCaprio está en decadencia, es un actor al que no le está yendo muy bien en Hollywood y por eso se va a Italia a probar suerte y me conoce. Una de las escenas que hice para el casting es cuando ellos van llegando a Los Ángeles y yo digo: 'Darling, dónde están los paparazis'".

Lorenza cuenta que Érase una vez en Hollywood son diferentes historias que van entrelazándose constantemente. "Son estos personajes típicos que crea Tarantino, que están en la pantalla dos minutos y, sin embargo, te acuerdas de ellos por siempre (…) Mi personaje es parte del desenlace y de la sorpresa, soy una de las desencadenantes de muchas cosas que pasan en la película", dice la actriz, y confidencia que al trabajar, Brad Pitt es más reservado que DiCaprio. "Pero ya cuando agarras confianza es muy sencillo y buena onda, y te dan ganas de tomar una chela y mirar un partido con él, es muy buena onda". "A Leo lo conocía de antes porque es amigo de mi tía, la Carolina, entonces no era tan nervioso saludarlo, claro que eso lo puedo decir ahora calmada, pero en realidad al final del día me preguntaba 'estoy grabando una película y hago escenas con Brad Pitt y Leonardo DiCaprio, esto es broma, ¿verdad?, esto no está pasando'. Profesionalmente hablando es lo más emocionante que me ha ocurrido en toda mi vida. Pude realizar tres sueños; actuar con Brad Pitt, actuar con Leonardo DiCaprio y ser dirigida por Tarantino". La de Tarantino no es la única película que se estrena este año con Lorenza en el elenco. También es la protagonista y una de las productoras de Las mujeres son losers, escrita y dirigida por Lisette Feliciano, una cinta que narra la vida de esfuerzo de su madre y abuela, ambas inmigrantes.

A Lorenza le encantó la historia, pero también se involucró por una razón feminista. "A ella le costó mucho recaudar fondos para la película, le dijeron 'eres muy joven', pero estoy segura de que a un hombre americano blanco le hubiesen dado la oportunidad en dos segundos, ese era el verdadero problema", explica, y dice que le encantaría hacer alguna vez una película tipo James Bond, pero no como chica Bond, sino como protagonista. "Cuando yo estaba creciendo me faltaron más películas lideradas por mujeres, de distintos colores, con ojitos rasgados y pieles distintas. Y me falta hasta el día de hoy. La mayoría de los protagonistas son hombres blancos de entre 25 y 40 años, y no solamente en Hollywood; en la política, en la cultura, vemos predominancia de hombres blancos y ya me harté. Vivimos en una sociedad que no nos deja sentir rabia porque si sentíh rabia eríh loca y si eríh loca, eríh feminazi. Entonces hay que encontrar una balanza y decir 'mira, yo puedo sentir esta rabia y no tengo por qué actuar violentamente, la canalizo y digo qué puedo hacer yo para efectuar un cambio que cree crecimiento'. Y mi granito de arena es escoger papeles que pongan a la mujer de una manera en que yo me pueda sentir orgullosa. Mi regla es las mujeres primero y las apoyo siempre".

¿A propósito de las mujeres primero, estás de acuerdo en que, antes del caso Weinsten, en Hollywood era común decir que tal o cual actriz había obtenido algún papel porque era una 'zorra'?

Sí, y eso me vuelve loca. Yo también hice ese tipo de comentarios en algún minuto, porque, claro, como actriz celosa en más de una oportunidad dije "ah no, ella se lo tiene que haber tirado" (para tener un papel). Y ahora miro para atrás y digo pucha qué lata haber pensado así. Pero no culpo a nadie en específico, digo 'qué fuerte esta sociedad que nos hacía pensar que tirar a una mujer para abajo estaba bien'. Este año Lorenza también tendrá un papel especial en la nueva temporada de la serie Penny Dreadful: City of Angels; será la Santísima Muerte, basado en una leyenda mexicana. "John Logan (escritor de las películas Gladiador y Rango, entre muchas otras) había seguido mi trabajo y me dijo que había buscado algún personaje para trabajar conmigo y este, el de Santísima Muerte, lo escribió pensando en mí y yo no lo podía creer (…) En la serie habrá muchos efectos especiales, incluso hicieron una réplica en tres dimensiones de mí", cuenta. Aunque ha sido un año de grandes logros, Lorenza prefiere la cautela. "Siempre me dicen 'esto va a ser tu trampolín' y yo digo 'chicos, no saben la cantidad de veces que me han dicho eso y no ha pasado'. Me acuerdo de cuando grabé la serie Feed the Beast, con David Swimmer (el actor que interpretaba a Ross en Friends). Me decían 'esto va a ser un hit y tu vida va a cambiar', pero cuando la estábamos grabando yo sentía que no le iba a ir bien y, bueno, le fue pésimo.

¿Y cómo era "Ross"?

David es muy especial, muy para adentro y no muy alegre. Es muy profesional, pero no hubo esa cercanía que se produce en otros casos.

No terminaste emborrachándote como lo hiciste alguna vez con Cate Blanchet.

No, ja ja ja. Es que ella es lo máximo. Las personalidades son muy distintas y en el set yo me alimento de energía con la gente, con todos. Y hay personas que son más cerradas y para adentro. Yo, en cambio, soy buena para hacer amigos, soy muy chilena también, buena pal' hueveo.

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