Mujeres endeudadas: Menos morosas, pero más restringidas por los bancos




En el último informe de Cuentas Nacionales Trimestrales del Banco Central, se reveló que la deuda de los hogares en Chile calculado como porcentaje del ingreso anual disponible había alcanzado un 75%. La cifra, que representa un alza del 0,7% respecto al periodo trimestral anterior, significó también un aumento de 2,9 puntos respecto al mismo lapso el año anterior. Esto quiere decir que el total adeudado equivale a tres cuartos del ingreso familiar.

Esta cifra, que marca un récord histórico desde que se empezó a realizar la medición en 2003, se explica en parte, según aclararon desde el Banco Central, por el aumento en los préstamos bancarios hipotecarios. Son aproximadamente un 70% los hogares que están endeudados y a la fecha hay 4.700.000 morosos en el país (100 mil más que el año pasado). Y es que la deuda forma parte de la realidad histórica del país. Como explica el sociólogo de la Universidad Diego Portales e investigador del COES, Jorge Atria, no son solo factores individuales, sino que más bien estructurales los que llevan a que la deuda sea una necesidad urgente y no completamente de libre elección.

El economista y profesor de finanzas de la Universidad Diego Portales, Jorge Sabat, dice que existen dos clasificaciones: está la deuda colateralizada, que tienen como garantía una vivienda o un automóvil, y la deuda no colateralizada, que sería la de consumo e incluye tarjetas de crédito y casas de consumo. “En Chile los niveles de consumo son bastante parecidos a los de países desarrollados. Eso revela que estamos consumiendo o adelantando consumo como si fuéramos un país rico”, explica el especialista. Y eso, a su vez, podría dar cuenta del rol que cumple el consumo a nivel cultural.

Esto, por supuesto, afecta a las mujeres. Según el estudio Discriminación de género en el mercado de créditos de consumo, realizado por la Universidad de Chile, las mujeres que solicitan créditos tienen un 14,8% más de probabilidades que los hombres de ser rechazadas. Y, como sugiere el estudio, se puede deber a que las mujeres ganan menos. De acuerdo a la Encuesta Suplementaria de Ingresos 2018, elaborada por el INE, ese año las mujeres percibieron, en promedio, $474.911 mensuales, versus los hombres que recibieron $652.397. Es decir un 27,2% menos. A su vez, en la Encuesta Nacional de Empleo se estableció que en el último trimestre del 2019 habían 5.738.100 personas fuera de la fuerza laboral, de las cuales un 65,3% eran mujeres. Frente a la pregunta de por qué se encontraban fuera, un 34,7% de las mujeres respondió que no trabajaba por razones familiares permanentes.

Jorge Sabat explica que este punto es clave. En las cifras del informe del Banco Central, se da cuenta de que los hogares liderados por mujeres tienden a tener una carga financiera menor, independiente del estrato. "Los hogares liderados por mujeres tienden a tener menos deuda por consumo, pero aquí entonces surge una pregunta: ¿esto se debe a que las mujeres son más recatadas con los gastos o que tienen menos posibilidades de acceder a créditos?”, dice.

A su vez, el director de ChileDeudas.cl, Guillermo Figueroa, plantea que, en general, las mujeres son mejores pagadoras que los hombres en cuanto a deudas financieras y por tanto están menos morosas. Pero, al mismo tiempo, el acceso que tienen a créditos es mucho más restringido. “El banco le cobra a las mujeres intereses 12% más altos de los que le cobra a un hombre y le entrega montos de dinero 30% más bajos. Sin explicaciones técnicas al respecto. Al final esta termina siendo una discriminación más. Y es un círculo vicioso: son consideradas de más elevado riesgo y a su vez se les ponen obstáculos mayores para emprender, quedando sus proyectos de crecimiento muchas veces a medio camino”.

La distribución de la deuda en el hogar

Para entender la distribución de la deuda del hogar, en la última Encuesta Financiera de Hogares realizada en el 2017 por el Banco Central se da cuenta de que la deuda de los hogares se divide en tres componentes: hipotecaria, educacional y de consumo. La encuesta, que busca revelar el comportamiento financiero de los chilenos, está a su vez subdividida para entender el comportamiento según el estrato socioeconómico: el bajo representa los primeros cinco deciles, el medio considera el decil 6, 7 y 8, y el alto considera el decil 9 y 10.

Las cifras arrojadas plantean que en el estrato social bajo, el total adeudado en créditos hipotecarios es equivalente al 62% del ingreso anual, mientras que el total adeudado en consumo es equivalente al 38%. En el estrato medio, las cifras son 47% para los créditos hipotecarios y un 18% para la deuda de consumo. Mientras que en el estrato alto, el total adeudado hipotecario es equivalente al 71% del ingreso anual y solo un 15% corresponde a la deuda del consumo. Lo que da cuenta de que las personas de mayor ingreso tienen más deuda hipotecaria. En los sectores de bajo ingreso, la deuda se concentra en el consumo y, principalmente, como explica Sabat, de entidades no bancarias, sino que de casas de consumo que cobran mayor tasa de interés. Por último, se da cuenta de que del ingreso mensual del estrato bajo, un 40% se va en pagar deudas (un 8% corresponde a la carga financiera hipotecaria y un 32% a la carga financiera por consumo).

Como explica el economista de la Universidad de Chile, PhD de la Universidad de Maastricht y ex coordinador del Ministerio de Hacienda, Jorge Valverde, lo interesante de esto es cuán desigual es la distribución de la deuda según el nivel de ingresos: en los estratos más altos la deuda se concentra en lo hipotecario y educacional, mientras que en los más bajos, en el consumo. “Para los estratos sociales altos la deuda es una inversión; están invirtiendo en un activo físico que va a rentar y hay un mercado financiero que les permite endeudarse con baja tasa de interés. Las personas de estrato social bajo, que tienen que recurrir a otras entidades para pedir préstamos, están incurriendo en gastos que no van a tener retorno futuro. Y eso al final lo que devela es que los estratos bajos no cuentan con la capacidad de invertir más que gastar corriente en consumo, porque en definitiva la mediana del ingreso en Chile es de $411.000 para los hombres y 343.000 para las mujeres. A ese nivel de ingreso la capacidad de ahorrar es baja”.

Además, según Valverde, a esto se le suma que en momentos de crisis, si se restringe el crédito y hay personas que dependen de eso, no van a tener como comprar los bienes esenciales para sobrevivir. “Aquí el Estado juega un rol muy importante: o suministra esos ingresos para que las personas puedan subsistir o subsidia de alguna forma al banco para que ellos estén disponibles para entregar créditos”.

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