Ser feliz durante la pandemia: ¿Necesidad o egoísmo?




Cuando empezó a llover en Santiago, muchas personas lo celebraron a través de redes sociales. Y aunque los motivos eran tan diversos como la sequía generalizada o simplemente por el placer de ver llover, muchos de estos mensajes fueron recibidos de manera negativa, especialmente en Twitter, donde usuarios fueron enfáticos en recordar que hay muchas personas en situación de calle, en campamentos y cumpliendo la cuarentena en casas que no están preparadas para las inclemencias del tiempo. Desde su punto de vista alegrarse por la lluvia era una demostración de egoísmo, falta de empatía y nulo apego con la realidad.

¿Se puede sentir felicidad, aunque sea momentánea, durante una crisis que afecta no solo a muchas personas en el país sino que además en el mundo? ¿Se puede ser feliz, incluso sabiendo que el futuro próximo es incierto, también para uno? ¿Es egoísta buscar la felicidad en situaciones como la que se está viviendo?

“Hay dos conceptos de felicidad”, dice el director ejecutivo del Instituto Chileno de Psicología Positiva, Claudio Ibáñez, “Uno es un concepto hedónico, que significa sentirse bien. Pero la felicidad es mucho más que sentirse bien, y por eso se habla de bienestar subjetivo, que tiene que ver con un concepto de felicidad más profundo y conectado con la realización personal, que es funcionar bien aunque la situación sea dramática”.

El psicólogo, afiliado a la APPA (American Psychological Association) y a la IPPA (International Positive Psychology Association), asegura que aunque las redes sociales son un parámetro distorsionado donde prima el anonimato, es cierto que sentir felicidad, entendida como andarse riendo, contentos y saltando, demuestra poco criterio de realidad. “Pero las personas sí pueden funcionar bien estando en contextos negativos, y ahí hay que activar emociones como la gratitud y la persistencia”.

Ibáñez explica que hay dos tipos de emociones, las negativas y las positivas, y que esto no es lo mismo que emociones buenas y malas. “Las emociones negativas son aquellas que no nos gusta experimentar porque su valencia afectiva resulta desagradable, mientras que las emociones positivas son las que sí nos gusta experimentar porque su valencia afectiva es agradable”, dice. Y ejemplifica las emociones negativas en el miedo, la rabia y el odio, y a las positivas en la alegría, el amor y la esperanza.

Diferente a lo que se podría pensar, estas emociones no se activan según las situaciones a las que las personas se ven enfrentadas, sino que están relacionadas con el punto de vista con el que se enfrenten. De esta forma, una persona que en el contexto actual está pasando por una buena situación, con la posibilidad de cumplir cuarentena y tener abastecimiento suficiente, podría estar experimentando emociones negativas, de la misma forma que alguien que está viviendo la pandemia desde la adversidad podría tener emociones positivas.

“La pandemia no afecta a todas las personas por igual, pero eso no significa que las personas que pueden hacer cuarentena y pueden abastecerse lo estén pasando bien. Depende de la forma en que las personas miren y enfrenten lo que les toca vivir”, dice.

Felicidad y empatía

“La felicidad y la empatía pueden verse de manera complementaria”, asegura la psicóloga Daniela Werner, y explica: “Ser feliz es un estado subjetivo, y en ese sentido una persona puede decir que es feliz y que está tranquila con su vida, y eso no quita que pueda empatizar”. La psicóloga cuenta que el ser empático es algo cognitivo y emocional, pero eso no significa que una persona tenga que sufrir o pasarlo mal para darse cuenta de los problemas que tiene el otro.

“Se puede ser feliz y disfrutar de la lluvia, y eso no quita que se empatice con otro”, dice Werner, “lo que hacen muchas personas con un cierto manejo emocional es que al sentir empatía movilizan sus recursos para colaborar, lo que puede ser a través de una colecta, un apoyo emocional e incluso cuidándose a ellos mismos para poder ser una mejor persona para el resto”.

Por otro lado, la psicóloga destaca la importancia de buscar momentos alegres, no solo a pesar de la crisis, sino a propósito de ella. “La alegría es una emoción espontánea, del aquí y el ahora”, dice. Y agrega: “En la situación actual es importante integrar lo que se está sintiendo, aceptar las emociones más que forzarlas y en ese aceptar, poder ver cómo está uno”. Según explica, sin negar la tristeza o la desesperanza, es importante tomar medidas intencionales para sentir alegría. “Puede servir conversar con amistades, ver una película inspiradora, buscar referentes, lo que sea que ayude a sentirse mejor”.

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