Nuestras lectoras preguntan: El fantasma de mi ex




LA PREGUNTA

Cada cierto tiempo en mi vida aparece un ex que fue importante y que me hace cuestionar mi matrimonio. Con él teníamos una química sexual que no he logrado con ningún otro hombre, ni con mi marido. Esta historia fue hace diecisiete años y desde entonces él aparece o yo lo busco, pero jamás hemos intentado volver; no ha sido mi intención nunca, ni menos ahora que soy madre de tres hijos. Pero a pesar de eso, esta situación me confunde cada cierto tiempo y la verdad es que quisiera cortar ese vínculo, pero me cuesta.

Valentina, (50 años)

LA RESPUESTA

“En primer lugar, no creo que las parejas anteriores deban olvidarse, menos si fueron significativas en alguna etapa de la vida. Lo que debe suceder es que al momento de terminar una relación se pueda elaborar adecuadamente la pérdida logrando resignificar la experiencia vivida. Es decir, darle un sentido a lo vivido y a la pérdida en sí misma, y lograr situar emocionalmente a la persona en un lugar correcto, que permita soltar la relación y seguir avanzando en la vida”, explica Daniela Toro, psicóloga experta en terapia de pareja de Clínica Las Condes.

La profesional agrega que cuando se recuerda persistentemente a una antigua pareja puede que haya una idealización rígida respecto a esa etapa de la vida y de esa relación, logrando ver parcialmente solo las cosas buenas y sin poder integrar otros aspectos de la realidad. “Eso hace que la persona vuelva a ese lugar cuando se siente disconforme con su presente o tiene dificultades con lo que está viviendo, como, por ejemplo, problemas con la pareja, crisis o sensaciones de vacío. En general, se puede apreciar que no necesariamente el hecho de no poder olvidar a alguien tiene que ver con seguir enamorada o enamorado de la otra persona, y que la solución es volver a estar en esa situación. Lo importante es detectar si hay algo interno que no puedo resolver y que debo enfrentar”.

Al respecto, Rodolfo Álvarez Tapia, coach de Bienestar & Speaker de Inspira sostiene que: “Lo primero que le sugeriría es pedir apoyo a un especialista para entender la causalidad de esa obsesión y ver alternativas para hacerse cargo de ella. Tal vez tiene que ver con una dependencia emocional, estilos de apego que no son sanos, duelos que no han sido cerrados o con idealizaciones. La orientación de un experto le puede dar los recursos a la persona para tomar una decisión consciente y también herramientas para lidiar con lo que le está ocurriendo”.

Si alguien busca esporádicamente a su ex, sostiene el sexólogo del Centro Ceppas (ceppas.cl) Antonio Godoy, es porque hay espacio para que otro aparezca en la vida amorosa, sin que necesariamente haya una infidelidad. “Hay que preguntarse entonces qué me falta en mi relación estable que de alguna manera fantaseo con mi ex. Recordemos que una fantasía no tiene asidero en la realidad, ya que es común que se nos olviden las razones de por qué terminamos con esa antigua pareja. En ese sentido, la psique a veces nos juega una mala pasada”.

¿Cómo desvincularse y resignificar?

Cuando a lo largo de la vida se ha persistido en una relación del pasado se esconden dinámicas mucho más profundas que la persona puede no tener conscientes, y por tanto hay que revisar y tratarlas. “Me parece que lo recomendable en un caso así, es que la persona recurra a una terapia y pueda descubrir cuáles son las pautas que la están llevando a esas situaciones y que no la están dejando avanzar. A veces hay ciertas dinámicas heredadas de antepasados y que son pautas que impiden estar bien, por lo mismo se hace difícil darse cuenta solo de esto”, aclara Toro.

El sexólogo Luis Gavilán sugiere que en el proceso es importante desconectarse de ese ex, borrándolo, bloqueándo de todas las redes sociales y aplicaciones de contacto. “A corto plazo tu cerebro te va a pedir más información, pero a largo plazo se enfocará en nuevos aspectos por falta de estímulo. Sin embargo, lo más importante es empezar a hacer cosas que estimulen positivamente tu vida. Al final es tener una constante de emociones positivas para poder llevar dicho proceso y no sentir que te hace falta algo”.

Para Godoy la forma más asertiva para desvincularse de una historia pasada es tomar una determinación. “Por ejemplo, explicarle a ese ex que por el bien de ambos –pues es muy posible que así sea–, vas a distanciarte y le pides que respete eso. Si no lo hace, no tienes que contestar absolutamente nada, ni llamadas, ni mensajes. Si respondes solo un mensaje, eso alienta al otro a insistir una y otra vez, por eso hay que ser muy estricto en esta conducta. Si irrumpe en tu vida laboral o familiar para contactarse, eso ya denota una intención agresiva e impulsiva. Eso ya requeriría intervención especializada”.

Según los expertos, algunas personas que mantienen encuentros sexuales con antiguas parejas no han resuelto temas de comunicación y erotismo en sus relaciones actuales, y buscan el vértigo en esas historias pasadas. Al respecto, Gavilán señala que: “Al cerebro le gusta la novedad, se cansa cuando escucha siempre las mismas canciones, come las mismas comidas y hace las mismas prácticas sexuales de forma repetitiva y predecibles. Lo importante es poder innovar dentro y fuera de la cama. Entender que el encuentro sexual empieza mucho antes, tener temas de conversación que exciten la mente de la pareja y en caso de requerir ayuda, tener asesoramiento profesional con un sexólogo”.

El terapeuta Rodolfo Álvarez señala que a lo largo de los años ha visto en su consulta que el deseo sexual varía con el tiempo, y que es todo un desafío mantenerlo vivo. “Las dinámicas de vínculo, las pérdidas, el estrés, la familia y la rutina son solo algunos de los factores que inciden en él. Sin embargo se puede trabajar en ello y mantener viva la pasión si consideras los siguientes consejos:

1. Comunica lo que te está sucediendo: Es fundamental para sentirnos conectados y tener empatía con nuestra pareja. Si el deseo sexual está bajo, puedes comentarlo y de esa forma diseñar un plan de acción en conjunto.

2. Entiende qué les atrae del sexo: Hay quienes buscan en sus encuentros relajarse, otros conectar profundamente y algunos placer físico. A todos nos motivan ingredientes diferentes de la experiencia sexual, comprender esto te permitirá jugar con el deseo y canalizarlo de distintas formas, manteniéndolo activo.

3. Quita el foco de la penetración y el orgasmo: En general, son las prácticas sexuales más realizadas por las parejas y con el paso del tiempo se pueden volver en una rutina. El sexo es mucho más que eso. Se trata de una estimulación a nivel sensorial y conexión emocional que incluye todo el cuerpo, no solo en los genitales.

4. Darle espacio al deseo sexual: Muchas personas piensan que el deseo debería surgir por la pareja de manera espontánea. Las personas con más libido son las que se dan espacios para erotizarse: escuchan música, leen o ven contenido erótico y hablan de sexo. ¿Cuánto tiempo le das al día a tu sexualidad? ¿Cuánto hablas de sexo con tu pareja?

6. Mantenerse activos y con buena salud: Uno de los peores enemigos de la motivación sexual es el estrés y la sensación de ansiedad. Dormir lo suficiente, darse espacios de relajo, hacer actividad física, en definitiva, potenciar las actividades que aumenten la calidad de vida, energía y relajo.

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