Nuestras lectoras preguntan: Volví a tomar anticonceptivos y mi deseo sexual disminuyó

La píldora, esa misma que despertó la revolución sexual en los años 60, hoy es vista como por algunas mujeres como una enemiga por sus posibles síntomas adversos, entre ellos la disminución de la libido. Sin embargo, no existen aún estudios consistentes respecto a este último punto. Y es que el deseo sexual en la mujer es multifactorial, lo cual representa muy buenas noticias: es posible reconectar con la libido y vivir una sexualidad plena aún si tu decisión es tomar anticonceptivos.




LA PREGUNTA:

Por razones médicas volví a tomar anticonceptivos después de dos años de haberlos dejado. Recién voy a cumplir dos meses y he notado una baja en la libido, cosa que no me había pasado antes cuando las tomaba. No sé si también tiene que ver con que estoy atravesando un periodo de estrés, pero me gustaría volver a conectar con la excitación, la sensualidad y las ganas.

Araceli, 38 años

LA RESPUESTA:

“La relación entre los anticonceptivos y el deseo sexual es probablemente de las cosas más difíciles de estudiar en ginecología, porque la libido, sobre todo en el caso de las mujeres parecer ser muy multifactorial. Los estudios no han logrado determinar qué rol tienen los anticonceptivos en sí mismos sobre el deseo sexual. Habitualmente se comienzan a usar anticonceptivos cuando uno está con una relación estable y cuando esta lleva más tiempo, se asocia a una disminución de la frecuencia sexual, que puede deberse a muchas cosas: el cansancio, el estrés del día a día, la presencia de hijos, los conflictos, etc., que pueden disminuir el deseo sexual y a veces se atribuye al factor externo más reconocible que es el anticonceptivo”, explica la ginecóloga y directora de la Asociación de Ginecólogas de Chile, Andrea von Hoveling (@dra.andreavon, @ginecologas_chile).

En ese sentido, resulta necesario aprender a reconocer cuándo estamos estresados, qué lo ocasiona y cómo nos afecta. “No es solo el estrés, también es el cansancio, el agotamiento emocional, físico y mental que nos pueden afectar en el día a día y, por ende, la libido. Generalmente nos cuesta reconocer estados así porque estamos poco conectados con nuestras emociones. Si yo sé que mi trabajo me estresa de sobre manera, puedo tomar medidas al respecto como ir a terapia, intentar organizarme mejor, hablar con mi jefe o lo que sea que me ayuda a manejarlo mejor”, recomienda psicóloga y terapeuta de parejas Florencia Grebe (@sobresexo.cl).

Despertar el deseo

Si bien el factor hormonal influye, sobre todo en los periodos pre ovulatorios, las hormonas no son la única fuente de deseo. Desde el punto de vista médico, “se ha visto también que mujeres que usan anticonceptivos no hormonales como la T de cobre, por ejemplo, también algunas refieren una disminución de la frecuencia sexual o deseo sexual con sus parejas. Entonces, aparentemente, no es un tema únicamente hormonal. Efectivamente los anticonceptivos hormonales aplanan por decirlo así los cambios hormonales habituales de un ciclo menstrual. Algunas mujeres responden mucho a estas variaciones y refieren a que en el periodo pre ovulatorio tienen más libido y ganas de un encuentro sexual, y que esta disminuye conforme se acercan a la menstruación”, agrega la Dra. Von Hoveling.

Ahora bien, el deseo puede llegar de diferentes fuentes. También puede nacer de una conversación, una caricia, una mirada... “Tenemos la concepción de que nos prendemos de la nada y en forma muy espontánea. Y esto tiene que ver con los medios, el porno y esta idea que nos han vendido de que ‘te miro, me miras y nos prendemos’ y de ahí todo es maravilloso. A veces es así, pero el deseo sexual puede aparecer de muchas maneras. Si le doy importancia y le doy un espacio para que el aparezca, puedo permitir que surja este deseo. Si en cambio, estoy sumergida en la rutina le dejo menos espacio. Para eso tengo que identificar qué me sirve: cómo conecto con el deseo, con mi pareja y mi cuerpo. Si innatamente no se me está prendiendo, puedo buscar lo que sí me activa. Y eso pueden ser caricias, una rica comida, una buena sesión de besos… etc.”, sugiere la psicóloga.

El poder de la mente

Hay una noción que ha ganado fuerza en los últimos años que dice que los anticonceptivos son malos. Es importante, antes de juzgar, informarse y saber qué consumes y por qué. “Creo que todo en la vida tiene dos caras y depende del uso que le queramos dar. Los anticonceptivos son súper positivos para su función de prevenir embarazos, también hay personas que los necesitan por salud o temas de piel, entonces depende de dónde lo miremos. Es bueno saber los efectos adversos de parte de una ginecóloga, pero recomiendo evitar tener un pre-pensamiento, que en psicología se llama profecía autocomplida. Puede ocurrir, en el caso de la lectora, que como todo el mundo dice que los anticonceptivos son malos y bajan la libido, ella parta de una base donde se lo cree. Hay que tener en cuenta que todos los anticonceptivos son distintos, al igual que los cuerpos y hay personas que, positivamente hablando, no reaccionan de ninguna manera a estos efectos secundarios y hay otras personas que reaccionan con más fuerza”, dice Florencia.

Darle fuerza al poder de la mente y no depositar tanta energía en las pastillas puede ayudar. “Puedo creer que esta pastillita no es tan fuerte y esto no quiere decir que va a anular los efectos, pero puedo elegir darle menos poder y aferrarme a otras cosas para relacionarme con mi sexualidad y sensualidad. Una forma es conectar con el cuerpo; mío, de mi pareja… y esto puede ocurrir conversando, tocándonos, viendo porno juntos o lo que sea que nos funcione. Si estoy muy cansada hacerme cargo: ‘¿necesito descansar? ¿cómo lo puedo hacer para sentirme mejor? Manejar mejor el estrés es clave para que la libido pueda aparecer más, pues requiere de energía y disposición a que pase algo para que se manifieste”, concluye la especialista en sexualidad.

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