“Nunca le contaría cuentos de princesas”




“Cuando comencé a escribir esto mi madre estaba en el hospital inconsciente. Ayer falleció después de varios meses en ese estado. Ya me había despedido de ella, pero quiero creer que esto es una manera de decirle que la perdono, que todos merecemos una oportunidad.

Pensar que puedo retroceder el tiempo y ser la mamá de mi mamá es un buen ejercicio, sobre todo para las que no fuimos muy afortunadas con nuestras historias de vida. Es una buena oportunidad para sanar de alguna manera nuestros corazones y nuestro pasado.

Si pudiera ser la mamá de mi mamá, comenzaría desde el vientre a hablarle, a entregarle cariño, a ponerle música. Pero sobre todo desde pequeña le explicaría lo que es una familia, le enseñaría la piedad; que no estamos solos en este mundo. Le daría muchos abrazos y añuñucos, para que aprenda a darlos a los demás.

Le enseñaría la importancia de ser buena hermana, buena con su familia; a respetar a sus compañeros de colegio. Obviamente la pondría en un colegio mixto para que entendiera las relaciones con el otro sexo.

Le dedicaría la mayor cantidad de tiempo bueno, escuchándola, observándola y guiándola en cada paso para que sea una buena mujer.

Cuando se equivoque la guiaría con cariño y le mostraría el camino. Si perdiera la paciencia con ella, no me desquitaría, sino que me tomaría un tiempo para responderle tranquila.

La pondría en un deporte desde pequeña; le regalaría una mascota para que desarrollara el instinto maternal; intentaría que tuviera hermanos para que aprendiera a compartir los juguetes, los cariños y los tiempos.

Le contaría cuentos en las noches con historias de familias, de amor, de ayuda al prójimo, y nunca le contaría cuentos de princesas. Trataría en lo posible, que en su infancia no sea como una princesa, sino que como una niña normal.

Desde chiquitita le mostraría con ejemplos que la belleza externa no es lo más importante, por lo mismo no le daría importancia a la ropa, ni al color del pelo o de los ojos, sino que acentuaría la importancia de que sea feliz. Y también intentaría entregarle las herramientas para que tenga su propia opinión de las cosas, que hable desde chica, que se defienda y aprenda a reconocer y a decir lo que siente.

Creo que la mayor motivación para hacer este ejercicio de imaginarme siendo la madre de mi madre, es fantasear con que estaría cambiando su destino y que así ella tendría al fin, una nueva oportunidad de vida para ser amada por su madre y para ser una mejor versión de sí misma”.

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