Parejas narcisas: cuando la autoadmiración invisibiliza al otro




“Después de haber estado cinco años -entre rupturas y retornos- con una ex pareja, un día terminamos definitivamente. Luego de ello, decidí comenzar una terapia psicológica en la que descubrí que él tenía bastantes rasgos narcisistas. Existía de su parte mucha demanda emocional, cambios drásticos de estados de ánimo, explosiones de rabia sin razón aparente y críticas nada constructivas. Todo el tiempo estaba culpando a los otros, ya fueran parejas, familia o amigos de sus pesares. Ciertamente, no tenía empatía con las emociones del resto.

Creo que él no era consciente de sus rasgos y yo todo el tiempo tenía que defenderme de sus ataques o agresiones. En ese entonces, justificaba sus reacciones diciendo que eran ‘berrinches’ o ‘caprichos’ por su historia de abandono infantil. Recuerdo que para ponerle punto final a las peleas, me atribuía la culpa de todo y de esa forma dejaba de acosarme con sus argumentos.

En nuestra relación yo estaba constantemente bajo presión. Él me cuidaba los pasos y opinaba sobre las palabras que utilizaba. Como enfrentarlo no tenía mucho sentido, con el tiempo comencé a irme hacia adentro, me alejé de muchos amigos -sobre todo hombres- para no crear situaciones complejas, me sentía culpable de todo lo que pasaba siendo muy consciente de que la responsabilidad no era mía.

Estaba llena de dudas. Las peleas desencadenaban llantos por horas, disculpas y luego el silencio castigador por parte de él. Sin embargo, cuando decidía alejarme o terminar la relación, él volvía a la carga con un montón de promesas, haciéndome sentir encantada nuevamente y con la ilusión de que sí iba a cambiar. Cuando terminamos definitivamente, hubo distanciamiento absoluto y tuve que trabajar mucho en mi autoestima. Él me había convencido de que yo no me había ‘ganado’ su amor.

Reconocer una relación así es vergonzoso, porque una siente que insulta su propia inteligencia. Una piensa cómo al ser una mujer independiente y empoderada puede verse envuelta igual en una espiral nociva”, cuenta Carol Madariaga (41).

Parejas narcisas

Convivir con una pareja con rasgos narcisistas, como la del testimonio de Carol, puede ser muy complejo, doloroso y traumatizante, debido a la escasa empatía e indiferencia hacia el dolor de los demás que tienen las personas con este rasgo. “Calificamos como narcisistas a quienes se caracterizan por tener una elevada imagen de sí misma, necesitan admiración y creen que los demás son inferiores. Tienden a ser inteligentes, atractivos y seductores, por lo que, es muy difícil reconocerlos en un principio. Esto es más frecuente en los hombres que en las mujeres por un tema cultural y de exposición en el mundo”, explica la psicóloga Dominique Karahanian.

La mayoría de las personas así suelen aparentar seguridad y autosuficiencia, pero los delata la dificultad de reconocer sus equivocaciones. Así lo cree la sicóloga Gabriela Malek Eugenin, quien señala que “en muchas ocasiones se ven en la obligación de triunfar a cualquier costo y les es difícil tolerar la frustración cuando no consiguen la situación deseada. Es posible que confundan ‘la parte por el todo’, es decir, que el menor éxito los hace sentir geniales y la menor frustración puede resultarle devastadora y amenazante.

Es distinto tener confianza en nuestras destrezas, habilidades, características y sentimientos a pensar que estos son rasgos de superioridad. “La seguridad en sí misma, es tener certeza de quiénes somos, qué queremos, qué nos duele, para qué somos buenas, qué habilidades no poseo. Esto no es lo mismo que tener características más narcisistas, ya que una persona así puede no tener confianza en sí misma, pero intentará por diversas estrategias que sean sus deseos y necesidades las que se cumplan. Para lograrlo, las estrategias pueden ser la manipulación, seducción, victimización, violencia directa y psicológica”, explica Ignacia Veas, coordinadora del área psicosocial de Miles.

Al respecto, Dominique Karahanian, agrega que “un narciso no ve a los otros, sino que solo su ombligo y necesidades, sin embargo, alguien seguro de sí mismo se muestra, en general, más abierto a los demás. Los narcisos son tremendamente inseguros, no toleran la crítica y no soportan ser expuestos. Si los descubres en una mentira les da rabia, porque son vanidosos y soberbios”.

Así como el ser seguro de sí mismo implica una historia de vida, el tener rasgos narcisos también tiene la suya. Sobre ello, Gabriela Malek sostiene que: “Un aspecto interesante relacionado con personas que pueden llegar a ser narcisistas, es la atmósfera familiar de constante evaluación, donde priman ideales de perfección o alta exigencia para conseguir resultados exitosos. Miller (1975), plantea que familias en los que los cuidadores explotan el talento o cualidades de sus hijos para resaltar el éxito, suelen vincularse con ellos como si fuesen ‘extensiones narcisistas’ de sí mismos. Además, suelen existir experiencias tempranas de frustración, violencias, traumas, carencias afectivas. Es variable en cada persona y haber atravesado por estas experiencias no significa que se desarrollará una patología necesariamente, aunque es muy importante no patologizar experiencias, que si bien pudieron resultar muy difíciles, no siempre devienen en traumáticas o patológicas”.

Daño en la pareja

Para alguien que ha vivido la experiencia de compartir una vida con una pareja narcisa, son muchos los costos emocionales. Así, el otro que es invisibilizado puede sentirse vulnerable, anulado, ansioso, con baja autoestima y depresivo.

“En relaciones de estas características pueden darse situaciones violentas, desde lo simbólico a lo físico, y desesperanzadoras, generando en el otro el autorreproche y la culpabilización por situaciones que no necesariamente tengan que ver con sí misma. Si en la persona existe una cierta disposición a desarrollar alguna alteración en la esfera afectiva, esta será diferente en cada caso, considerando su historia personal y qué llevó a esa persona a permanecer en esa dinámica”, detalla Malek.

Sobre si continuar en relaciones así, Ignacia Veas expresa que “dependerá si se respetan los derechos y los límites que ponga la persona. Si una persona se siente invisibilizada o anulada por su pareja, creo que no hay que continuar una relación, más allá de si la otra parte tenga o no rasgos narcisistas”.

Un escenario complejo de abordar debido a las características intransigentes de quienes poseen estos rasgos, pero no imposible de resolver si se trata de una manera adecuada. “Desde mi perspectiva, la psicoterapia psicoanalítica puede contribuir a elaborar de una manera más profunda y estructural una solución a estos conflictos, entendiendo que estos pacientes presentan mucha resistencia -que puede resultar difíciles de resolver- y que pueden abandonar el tratamiento en caso de sentirse amenazados. Es fundamental evaluar la gravedad de la persona, indagar en las dificultades específicas que presenta y encontrarse en una disposición y compromiso que permita llevar a cabo el tratamiento”, concluye Gabriela Malek.

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