Por qué hay que sanar incluso cuando la ruptura es en buenos términos




Existen relaciones que terminan en discusiones intensas como las que vemos muchas veces en series y películas. Algunas de ellas inolvidables como la que ocurrió en la serie Friends entre dos de sus protagonistas, Rachel y Ross, donde incluso volaron diarios y otros objetos. Otros quiebres que implicaron discusiones dramáticas como la ruptura entre la pareja de A Marriage Story. E incluso algunas en las que, la intensidad, rayó en lo violento. Como el quiebre entre Allie y Noah, los protagonistas en The Notebook.

Y si bien puede que esos retratos del fin de las relaciones exagere respecto de lo que ocurre en la realidad, no está tan lejos de cómo terminan los vínculos entre algunas parejas de la vida real. Pero no para todos un pololeo, noviazgo o matrimonio necesariamente acaba de esta forma. Para muchos los sentimientos van desapareciendo de a poco. Las relaciones se van desgastando, el amor se va desvaneciendo o la rutina empieza a pasar la cuenta y, ambas partes, de mutuo acuerdo, deciden que lo mejor para ambos es dejar las cosas hasta ahí. Incluso a veces el cariño sigue presente, pero simplemente ya no es lo mismo que antes.

Pero incluso cuando el término de una relación de pareja no es un evento traumático en sí mismo, sí es un episodio que es necesario revisar, considerar y dedicarle un tiempo de reflexión. Y lo que es aún más importante, es un cambio que requiere de un proceso de sanación.

Según los especialistas, muchas veces no nos damos el tiempo para cerrar las relaciones de la forma adecuada porque creemos —erróneamente— que con terminar en buenos términos basta. La psicóloga clínica y especialista en terapia de parejas Paola Castillo explica que, siempre es importante poder dar un cierre a las relaciones cara a cara, por muy incómodo que pueda hacernos sentir una instancia de quiebre. “Hay que darse el tiempo para comunicar claramente las ideas y las razones por las cuáles estas terminando la relación”, explica la especialista. Muchas veces, especialmente cuando se trata de relaciones que han sido breves y que se han gestado a través de aplicaciones o medios digitales, que son dinámicas cada vez más comunes para iniciar vínculos románticos con otras personas, elegimos esos mismos medios para terminarlos. Pero estas alternativas, si bien parecen ser la opción más fácil, privan al otro de una retroalimentación valiosa que ayuda a crecer y revaluar. Pero, además, te impiden conocer lo que esa pareja tiene que decir al respecto. “Conocer las razones del término permite que te des la oportunidad de expresar todo lo que te afectó y que el otro se de por enterado de esas razones. También de tomar esa información como valioso aprendizaje, y viceversa”, agrega Paola.

Es por todas estas razones que la especialista es enfática en aclarar que, el peor de los caminos —incluso más dañino que el término a través de redes sociales o medios digitales— es el ghosting o simplemente desaparecer. Si bien ese es el camino más sencillo de todos, porque pareciera evitarnos el dolor y la incomodidad de enfrentar una situación de quiebre, simplemente eliminar todo contacto o comunicación con una pareja sin justificación es un acto que, según explica la terapeuta, no honra la relación y no genera una toma de consciencia para ninguna de las partes involucradas.

Pero, además, terminar en buenos o malos términos no es lo mismo que darle un cierre apropiado a una relación. Lo primero es simplemente comunicar o acordar con la ex pareja el fin de la relación. Lo segundo implica sanar la ruptura o separación de pareja. Es darse la oportunidad de reflexionar e incorporar alguna herramienta que permita comprender la causa de ese quiebre, según explica Paola Castillo. “Lo relevante es poner luz en aquellas sombras y puntos ciegos frente a mi forma de relacionarme en pareja. Y muchas veces es difícil hacerlo solo cuando estás con mucha angustia y tristeza”, agrega.

Y es que, llevar a cabo este proceso de sanación, es una etapa clave para poder seguir adelante ya sea solos o con una futura pareja recuperados y en un estado emocional saludable.

Según un estudio realizado por el Centro Médico de la Universidad de Tübingen en Alemania sobre la conexión entre la tristeza, el dolor y la depresión publicado en el American Journal of Psychiatry se comprobó, a través de resonancias magnéticas de los cerebros de mujeres que habían sufrido términos de relaciones recientes, que generalmente sufren más emocionalmente después de la ruptura de una relación romántica que los hombres. El investigador a cargo del estudio explicó que, si bien aún no se conocen las razones ni tampoco la relación entre una condición y otra, la tristeza común, en algunos sujetos deriva en patologías. “Durante la depresión, el cerebro puede tener un mal funcionamiento de los circuitos normales para manejar la tristeza, la separación y el dolor”, explicó el médico especialista Arif Najib.

Además, no solo es necesario sanar para evitar posibles consecuencias en lo inmediato, sino que también para evitar arrastrar hacia el futuro lo que, sin siquiera darnos cuenta, podría habernos dañado de esa relación que acaba de terminar. Paola Castillo agrega que es importante reflexionar sobre las emociones que podrían dejarnos estancados en el pasado. “Al sanar observas las heridas vinculares o de infancia que aún nos quedan por sanar y que obstaculizan mis relaciones de pareja”. Explica que es una oportunidad también para hacernos conscientes de nuestra propia responsabilidad.

Todo proceso de quiebre es un duelo. Incluso cuando no sea un fin dramático como en las películas. “Para muchos terminar una relación de pareja sí constituye en un trauma. Y ahí es donde una ayuda externa puede facilitar la transición de ese proceso”, explica la especialista. Sin embargo, aclara que es un camino que también podemos transitar solos.

Otra de las razones más potentes por las cuales siempre debemos ponerle un cierre adecuado a las relaciones es porque no queremos arrastrar temas inconclusos ni heridas que no han sido cerradas a nuevas parejas. Esto podría ser una condena a futuras relaciones que le pondrá una fecha de expiración incluso antes de comenzar. Paola Castillo explica que sanar nos permite soltar los lazos que aún nos vinculan a esa ex pareja para tomar con fuerza a una potencial nueva pareja en una futura relación. Porque para realmente sanar la ruptura de pareja, aún cuando haya sido de mutuo acuerdo, o en una conversación tranquila y civilizada, tenemos que ser capaces de realmente soltar. Darnos un tiempo para entender cuáles fueron los obstáculos y las barreras que enfrentamos y aprender de esa situación para poder vivir en plenitud tanto con o sin pareja.

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