¿Existe lo femenino?

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Lo femenino está constantemente siendo cuestionado. Y actualmente, quizás más que nunca, la herencia cultural de sus alcances está en duda, principalmente porque lo que entendemos por femenino es algo que se nos ha impuesto. Esta suma de conceptos heredados no es reciente, sino que viene desde hace muchos siglos

Para definir qué era lo femenino y lo masculino, los griegos usaron prototipos: Afrodita –o Venus, en la mitología romana– era la diosa de la belleza y el amor, quien para muchos hasta ahora sigue representando el ideal. Lo mismo que Hera, diosa protectora del matrimonio y la maternidad; y Atenea, diosa de la sabiduría y la justicia. A lo largo de la historia, estos tres personajes han contribuido a construir un arquetipo completo sobre la feminidad. Pero ya no vivimos en la Antigua Grecia ni en el Imperio Romano.

La tendencia histórica, tanto en Oriente como Occidente, ha sido la de cosificar a la mujer y, por lo mismo, cosificar también su potencial. Cada cultura ha adaptado los estereotipos o representaciones de lo femenino según sus contextos, pero la mayoría sitúa las virtudes femeninas en un espacio inferior o dependiente de lo masculino. Para la socióloga del observatorio género y equidad, Teresa Valdés, hay diferentes factores biológicos, sociológicos y condiciones culturales que hacen de la conformación de la identidad femenina algo personal, y en nuestro caso está construido por patrones occidentales que dictan, generalmente, que lo femenino es recatado y frágil.

Este último punto se puede explicar debido a las diferencias físicas que durante la pubertad desarrollamos en nuestros cuerpos. Gracias a la influencia de la testosterona, el cuerpo masculino tiene mayor fuerza muscular y rasgos como la espalda ancha, por ejemplo, que hace suponer que la mujer sea más frágil en ese sentido.

Para la Directora de Igualdad de Género de la Universidad de Chile y ex Ministra del Sernam, Carmen Andrade, el género se aprende y "la construcción patriarcal que nosotros tenemos en nuestra sociedad tienen una definición bien conservadora de lo femenino". Carmen cuenta que la idea cultural recientemente ha ido cambiando porque las propias mujeres la han ido cuestionando abiertamente.

Según la Real Academia Española (RAE), lo femenino es lo "propio de la mujer o que posee características atribuidas a ella", pero para la historiadora feminista Hillary Hiner la feminidad es algo socio cultural que va cambiando a través del tiempo y es evidente que viene con la historia, porque esta también es parte de cómo vamos entendiendo el pasado para luego pensar el presente y el futuro.

La doctora en historia considera que lo femenino hay que pensarlo como algo diverso porque hay diferentes formas de "ser femenina". Porque lo femenino no va a ser igual para una mujer chilena que para una asiática, para una mujer adulta con discapacidad que para una niña. "Cada mujer va a pensar qué es lo femenino según su forma. Lo importantes es reconocer esas diferencias y verlas todas como una riqueza", agrega Hillary.

Según la socióloga Teresa Valdés lo femenino "es una dimensión de la identidad de género y, sin duda, es fundamental porque es lo primero que nos identifica". Para ella hay una serie de procesos que están relacionados con esta construcción, como la cultura y el proceso de auto identidad. La filósofa Judith Butler, por su parte, plantea que el género es una performance, lo que nos lleva a considerar la dimensión social que tendría este valor. Cómo nos presentamos ante el resto y de qué forma la expresión visual tendría un potente relato identitario. "Los hombres y las mujeres deberíamos tener la posibilidad de desarrollarnos plenamente con todas nuestras capacidades, con todas nuestras potencialidades sin que nos impongan un determinado marco cultural de cómo se debe ser si uno es hombre o mujer", agrega Valdés.

Paula Rojas, endocrinóloga de la Clínica Alemana, dice que hay diferencias biológicas entre hombres y mujeres como que tienen distintas hormonas sexuales predominantes -testosterona y estrógeno-, además de tejidos diferentes. Pero que "los factores que pueden influir en un ser femenino o en un ser masculino son diversos. Hay factores biológicos que indudablemente influyen y que dependen de la presencia de hormonas, pero también de las características de este sujeto que está preparado para responder, porque también hay componentes psicológicos y culturales tan fuertes como el componente biológico y endocrino".

El problema, como detecta Valdés, aparece cuando el concepto de qué es lo femenino se transforma en algo fijo y rígido que obliga a las mujeres a ser de una determinada forma. "Lo femenino lo define cada grupo, lo definen distintos entornos, pero la principal definición es la que hacemos cada una de nosotras".

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