32% de las chilenas dice sentir depresión por la pandemia

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Desde que comenzó la pandemia, Ipsos Chile ha realizado cinco mediciones para revelar las percepciones y sentimientos de la gente respecto a la crisis. La segunda que hicieron fue durante la semana del 16 de marzo, fecha en que recién comenzaba la cuarentena y oportunidad en que le preguntaron a mujeres y hombres sobre el impacto que creían traería esta pandemia a sus vidas. Y las respuestas arrojaron que al menos verían tres aspectos afectados. El primero fue la salud mental, con un 43% en el caso de las mujeres y un 30% en el caso de los hombres. Alejandra Ojeda, socióloga, magíster en antropología y gerenta de asuntos públicos de Ipsos Chile, explica que esto tiene que ver con que las mujeres sabemos lo que implica estar en casa. "Históricamente venimos haciendo una lucha a través de generaciones para salir, poder tener actividad laboral y desarrollarnos en ambientes que no estén exclusivamente relacionadas a los roles domésticos", dice. Ese porcentaje, explica, demuestra que las mujeres al comenzar el encierro, intuían que combinar su rol público y privado, temporal y espacialmente, les significaría una carga extra que, a su vez, tendría un costo en su salud mental.

La socióloga Verónica Aranda, docente de la Universidad de Chile y especialista en género, refuerza esta idea. "En cuarentena se ha exacerbado la desigualdad respecto de los roles que cumplen mujeres y hombres, tanto dentro del hogar, como fuera de éste. Cuando las mujeres pueden salir a trabajar fuera de su casa, marcan un límite que les permite poder desprenderse, aunque sea por un periodo delimitado de tiempo, de su responsabilidad doméstica. Pero en cuarentena, cuando conviven en el mismo espacio ambos roles, los límites se hacen difusos y la consecuencia de esto es una carga mayor para las mujeres".

Los otros dos ítems en que las y los encuestados dijeron que se verían impactados fueron el presupuesto familiar (62% en el caso de las mujeres, versus un 48% en los hombres) y la calidad de vida (57% mujeres y 44% hombres). El primero deja en evidencia la precariedad de los ingresos de ellas. "Los hombres están conscientes de cuánto nos puede dañar económicamente esta pandemia, sin embargo, se sienten mucho más tranquilos que las mujeres, ya que tienen en en mayor porcentaje trabajos formales". Según Aranda, esto se debe a la división sexual del trabajo, que ha perpetuado la discriminación de género al precarizar el trabajo de las mujeres y por ende su economía. "En esta sociedad hay trabajos que valen más que otros, y justamente son los que en su mayoría realizan los hombres. Aquellos que se asocian más a las mujeres, suelen ser informales y peor remunerados".

Lo interesante de estas mediciones es que en la quinta, realizada en la semana del 16 de abril –tras más de un mes de cuarentena–, los resultados de la encuesta confirman las intuiciones respecto del estado anímico de las mujeres chilenas. En general el grado de estrés es similar para hombres (68%) y mujeres (64%), sin embargo, las mujeres están expresando con mayor frecuencia que viven con miedo: 48% versus un 38% en el caso de los hombres. "Vivir con miedo esta pandemia te menoscaba en términos de salud general. Hay un momento en que el cuerpo no resiste las emociones intensas y el miedo es una de las emociones más intensas que puede sentir el ser humano. Surge cuando alguien está en un escenario de incertidumbre y cree que los recursos que tiene no son suficientes para lo que debe enfrentar en todo orden, no solo económicamente, sino que también de manera emocional", explica Ojeda. "Si entrevistamos a un grupo de mujeres respecto de cómo han vivido esta cuarentena, en muy probable que en un porcentaje alto encontremos a mujeres sobrepasadas con la carga que les ha significado mezclar en un mismo espacio lo doméstico, la crianza y lo laboral. Sumado a la inseguridad que genera esta pandemia", agrega Aranda.

La depresión también surge fuertemente en esta última medición. Un 32% de las mujeres declara que está en un estado de depresión a raíz de la pandemia. En el caso de los hombres esta cifra llega a un 25%. "La salud mental en Chile, su tratamiento y su diagnóstico, va a ser un tremendo desafío para el sistema de salud cuando logremos terminar esta crisis", dice. "Antes del coronavirus ya veníamos con indicadores malos respecto de nuestra salud mental y no sabemos cuál va a ser el efecto de un confinamiento prolongado como el que estamos viviendo", dice Ojeda.

Y Verónica Aranda agrega: "Lo más probable es que las mujeres se vean más afectadas, así al menos lo demuestran hasta ahora las cifras. Por eso, cualquier medida que se tome, debería ser planteada con perspectiva de género".

La aparición de la muerte

En esta última medición, por primera vez surge el concepto de la muerte. Las cifras aquí son más parejas en cuanto a género: 76% de las mujeres y 80% de los hombres declara que ha pensado en la posibilidad de muertes de cercanos, amigos o familiares por coronavirus; y un 51% de las mujeres versus un 53% de los hombres, cree en la posibilidad de su propia muerte producto del virus.

"Culturalmente somos un país muy alejado de la muerte y los ritos asociados a ella. La tratamos de manera muy aséptica. Contratamos servicios que tratan con la muerte, pero no la vivimos con la cotidianidad o con la cercanía y naturalidad que otras culturas tienen respecto de este tema", dice Alejandra. Por eso, es interesante ver cómo surge en esta medición. "Cada vez sabemos más de personas contagiadas que podríamos conocer o que conocemos en ambientes tan cotidianos como el colegio o el trabajo. Y del contagio al fallecimiento, en el caso de este virus, hay un paso natural en nuestra mente".

Desde una mirada más antropológica, Ojeda dice que esto puede ser una oportunidad. "Hemos sido muy soberbios respecto de los temas de la muerte. La vemos siempre muy lejana y no como parte del ciclo vital", dice. Y concluye: "tenemos una oportunidad como sociedad de volver a pensar en la fragilidad del ser humano, en lo que hemos hecho bien y mal, y de reencontrarnos con elementos que hemos olvidado y que son parte de nuestra existencia".

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