Mariana Iacono: "Quienes vivimos con VIH no tenemos la obligación de contarlo"

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En julio del año pasado, el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA) presentó el reporte mundial sobre el VIH 2019, que cuenta con datos reportados en 2018. Ahí se indicó que en Chile se estima que 71 mil personas viven con VIH, lo que implica un aumento de cuatro mil personas más respecto al 2017, año en el que se registraron 67 mil casos. Del universo de personas que viven con VIH en el país, 61.660 han sido diagnosticadas. Además, se señala que 45.140 reciben tratamiento -6.140 más que el año anterior- y que son 39.690 las personas seropositivas con carga viral suprimida o indetectable.

Esta última cifra es relevante. La meta '90-90-90' establecida por ONUSIDA determina que si el 90% de quienes viven con el virus conocen su situación, el 90% de ellos está en tratamiento y el 90% de quienes están en tratamiento tienen su carga viral indetectable, para el 2030 la epidemia estaría controlada.

Pero no solo eso. Una campaña -que ya tomó fuerza en países como Estados Unidos- tiene como slogan la frase "indetectable, no transmite". Esta es una de las banderas de lucha de la argentina Mariana Iacono, fundadora de la red Argentina de Jóvenes y Adolescentes Positivos y cofundadora de la red de Jóvenes Positivos de América Latina y el Caribe. Mariana vive hace 16 años con VIH, obtuvo el virus a los 19 en una relación posesiva, con una enorme violencia psicológica. "Él quería tener sexo sin preservativo y me fue comiendo la cabeza hasta convencerme. Terminé esa relación después de que me diera una paliza", cuenta.

Por suerte, esa historia ya es tema del pasado. Mariana está en pareja desde hace casi seis años con el brasileño Caio Mota. Ambos son sero-discordantes, es decir, ella vive con el virus y él no.

¿Cómo enfrenta el tema de la sexualidad una persona con VIH?

Son diferentes etapas. Lo primero que pasa después del diagnóstico es que piensas que no vas a tener sexo nunca más en toda tu vida, que no vas a tener deseo. Luego eso va cambiando. Pero el VIH aparece en muchas otras situaciones, internamente y en silencio. Corta situaciones sexuales, porque el miedo gana.

¿Sentiste que los hombres se acercaban con miedo?

Muchas veces. Es que quien no entiende qué es el VIH puede pensar en SIDA, y no son lo mismo. El VIH es el virus y el SIDA es la etapa avanzada de la infección que causa el virus. Cuando me enteré del diagnóstico, había vuelto hace poco con mi primer novio, y a pesar de que él me apoyó en el proceso, nunca más volvimos a tener sexo. Después de un tiempo él se fue. Cuando las personas que vivimos con VIH decidimos contarlo a una pareja sexual, aparece el miedo. Y eso va en contra del placer, porque una cara asustada o que te toquen diferente interrumpe la excitación en un acto sexual.

Dices "cuando decidimos contarlo". ¿No es obligación hacerlo?

Las personas que vivimos con VIH tenemos el derecho a no decirlo ¿Qué significa eso? Que nosotras decidimos cuándo, cómo y con quién. Y eso no es un delito, porque no tenemos la obligación de contárselo a todos. Aunque las personas que no viven con VIH piensen que sí, que les debemos avisar, tres años de terapia me llevaron a entender que existe la opción de callar.

¿En el sexo casual o siempre?

Es que decirlo mientras estás en la etapa en la que te estás conociendo es complicado, imagínate lo cuento mientras cenamos en la primera cita. También decirlo después es la peor manera, la más difícil. ¿Después de qué? ¿Del sexo? Inmediatamente cuando tenés que frenar, porque te das cuenta que él intenta tener sexo sin condón, entonces ahí, sentarte en la cama y poner el video: "Nunca puedo tener sexo sin preservativo". Pero en ese momento el VIH se hace grande, como una nube oscura de una tormenta inminente, y no importa que hace dos segundos los dos estuviéramos sumergidos de placer y todo fuera fantástico.

¿Y cómo se protege entonces al resto?

Principalmente con información. El sexo con preservativo no es un riesgo. E incluso el sexo sin preservativo es una opción, mi pareja y yo la tomamos, y somos sero-discordantes. Es que está estudiado que si una persona con VIH toma su medicación en tiempo y forma, su carga viral pasa a ser indetectable. Es como si el virus estuviera dormido. Obviamente esto se da en una relación de confianza. Tener sexo sin preservativo debe ser una decisión de ambos.

¿Quienes viven con VIH siguen siendo discriminados?

Vivimos discriminación en el ejercicio de nuestros derechos sexuales, como si por tener el virus ya no tuviéramos derecho al placer. Y también está el estigma social. Porque lamentablemente sigue pasando que si lo cuentas vas a tener al grupo de amigos del chico o la chica con quien estás saliendo opinando sobre tu vida íntima. Y es más fuerte en el caso de las mujeres. Conozco a muchas a las que les han dicho que lo tienen por ser putas. Yo, 16 años después de haberme infectado, sigo teniendo miedo de decirlo. Miedo a ser discriminada, miedo a que me agredan.

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