Verbalizar los momentos de crisis

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Estamos revueltos, confundidos y mareados con tanta información, con diferentes interpretaciones y teorías de la conspiración, con tantas fuentes de información que se contradicen entre ellas y tantas discusiones de política a cada rato. Hay días mejores que otros, pero de repente todo vuelve a verse negro. El pánico cunde como el fuego. Unos nos angustiamos y sentimos que se nos cierra la garganta. Otros viven esto desde la tristeza, otros desde el humor, otros desde el ser positivos. El caso es que todos estamos manejando lo que está pasando de maneras diferentes, y todas están bien. Estar mal está bien también. Pero lo que más nos puede ayudar es verbalizar, hablar y poner en palabras lo que vamos sintiendo, nuestras emociones, sensaciones y miedos. Y mejor aún si ayudamos a nuestros hijos a verbalizar, entender, digerir y masticar este proceso, sobre todo si son niños que han estado cerca de momentos y situaciones violentas.

Cada niño reacciona de diferente manera, por lo que es importante estar atentos a cambios o señales que puedan aparecer. Algunos niños pueden retraerse y mostrarse más callados de lo habitual. Otros pueden estar más irritables y necesitar más atención. Quizás comienzan a tenerle miedo a la oscuridad y no van a querer dormir solos, y debemos atender a estos cambios y necesidades. Necesitamos seguir atentos durante un tiempo, ya que hay niños que acusan recibo mucho más tarde, cuando ya ha pasado todo.

Podemos partir por intentar crear una sensación de seguridad con actividades que los calmen, con contención física, muchos abrazos, besos, tomarlos más de la mano y estar más tiempo con ellos, ya que las madres y padres somos una sensación de refugio. Cuando ya ha pasado el miedo, es ideal comenzar a hablar, contar, y expresar. Cuando un niño no sabe que está pasando, pero intuye que algo hay, su imaginación puede jugarle en contra, ya que pueden comenzar a imaginarse situaciones que son mucho más espantosas y más exageradas que lo que realmente está pasando. Es por eso que hay que mantenerlos al tanto, así no se lo imaginan ellos y no crean en sus cabezas fantasías que pueden generarles ansiedad.

Para esto, les recomiendo www.psiconecta.org plataforma hecha por un grupo de psicólogos que buscan promover la salud mental de los chilenos. Ahí podrán encontrar herramientas, como un informativo sobre lo que está pasando en Chile hecho en un formato cognitivamente accesible (de la fundación Contrabajo) para mostrárselo a los niños y explicarles de manera simple y adecuada. También tienen un cuento para poder explicar las diferencias ideológicas y así entender que no tenemos por qué pensar todos igual, ni creer en lo mismo.

También creo muy importante y sano juntarse con los amigos para crear instancias positivas, de conversación y contención grupal. Para reírse o llorar, pero junto a las personas que más queremos. No nos aislemos. Hagamos comunidad, volvamos a conectarnos desde esta fragilidad que estamos sintiendo. Contengámonos entre todos, activemos nuestras redes, nuestra tribu y generemos momentos llenos de amor, de buenas intenciones y buenas energías, ya que las necesitamos.

Es fundamental que prioricemos la salud mental de las generaciones de niños, ya que parte del problema actual es la miseria de salud mental a nivel de país. Y es clave que todos juntos, como padres y madres criando, levantemos y visibilicemos este tema. Creo que nuestros hijos debe crecer sabiendo que pueden pedir ayudar, sabiendo que, tal como existen enfermedades en el resto del cuerpo, existen también enfermedades mentales, que no deben estar estigmatizadas ni podemos seguir negándolas o escondiéndolas. Ojalá que se convirtiera también en prioridad en los temas de país para nuestra primera infancia, para desde ahí comenzar a construir este nuevo Chile que queremos.

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