Biobío enfrenta cierre de pymes y baja en las ventas de grandes empresas

PiensaDigital

ILUSTRACIÓN: CÉSAR MEJÍAS

En un 27% aumentaron las empresas que buscan liquidar sus activos en Biobío, mientras que el número de personas que se declaró en quiebra y busca liquidar sus bienes aumentó un 29%, siendo el turismo y el comercio los rubros más afectados. La gran empresa mantiene su producción y el Seremi de Economía de la zona asegura que, de cara a la reactivación, “la región del Biobío es clave para el desempeño nacional”.


Si algún turista en Concepción buscaba un lugar para comer, Hacienda Patagonia era una de las opciones favoritas. Tan solo en TripAdvisor contaba con nota 4 tras más de 480 opiniones. En Foursquare tiene nota 7.5 de 10, con comentarios que destacan su oferta de carnes y productos del mar, y su elegante arquitectura ubicada a orillas del río Biobío.

Rodrigo Canales, propietario y gerente del local, recuerda que su fundación en 2013 tenía un motivo: entregar un servicio de lujo que se diferenciara de la oferta penquista. El paso del tiempo, según él, le permitió convertirse en una opción gastronómica competitiva, incluso “subiendo el nivel” entre sus pares.

En sus mejores días, la planta baja del recinto llegaba a recibir hasta 220 personas, con casi 50 trabajadores repartidos entre garzones, cocineros, cocteleros y otros más, que cumplían funciones en el segundo piso, donde también contaban con centro de eventos. Todos ellos, el 18 de marzo, vieron interrumpidas sus funciones. Las normas sanitarias producto de la crisis del coronavirus llevaron a Canales a cerrar Hacienda Patagonia abruptamente, en un principio, hasta nuevo aviso.

“Teníamos poca certeza de lo que iba a pasar. En marzo pagamos los sueldos íntegramente y en abril ingresamos al seguro de cesantía”, cuenta Canales, quien tras hacer un frío análisis, a finales de mayo, despidió a todo el personal, pensando en que una pronta apertura podría significar un foco de rebrote, dado el tamaño del recinto. A diferencia de otros locales, el delivery no era una opción rentable, dado el tamaño de su equipo, por lo que decidió realizar los trámites respectivos para cerrar su empresa, pensando en una futura reapertura recién a mediados de 2021.

Hacienda Patagonia es parte de una cifra que afecta a la región del Biobío y que asciende a partir de la aparición de la pandemia. En un 27% aumentó el número de empresas de la zona que acudieron a la Superintendencia de Insolvencia y Reemprendimiento (Superir), para acogerse al procedimiento concursal Liquidación de la Empresa deudora, pasando de 63 a 80 solicitudes en un mes. A la cifra se suma el aumento a un 29% de personas que se declaró en quiebra y busca liquidar sus bienes, pasando de 295 solicitudes en mayo pasado a 382 en junio.

Biobío es la segunda región en número de habitantes a nivel país -con sobre 2 millones de habitantes- y con una diversidad de industrias que impulsan la economía, que transita desde el sector forestal, metalúrgico, pesquero hasta el inmobiliario, por mencionar algunos, y que producen cerca del 7,6% del PIB nacional.

Ante la negativa cifra que afecta a la zona, el Seremi de Economía de la región, Mauricio Gutiérrez, asegura que “en tiempos en que la pandemia afecta a la economía, se siente más fuerte ese resultado”. Según la autoridad, los sectores más afectados son empresas ligadas al turismo y sus servicios conexos, como gastronomía, hospedaje o cabañas.

Sin embargo, el Seremi también refleja otros datos de la Superir, donde informan que en mayo aumentaron a un 26,9% las empresas que se constituyeron, dentro de toda la incertidumbre de la crisis. “La región es dinámica en creación de empresas. Pero ese dinamismo se ve reflejado al contraerse la economía. Las empresas son como organismos vivos, que nacen y mueren, y ese dinamismo es mayor acá frente a otras regiones”, describe Gutiérrez.

Al turismo le sigue el sector comercio como el rubro más afectado. Ronald Ruf, gerente general de la Cámara de la Producción y el Comercio del Biobío, (CPC, gremio independiente que reúne a las principales empresas de la zona), describe que dichos servicios están en una “depresión potente” tras el 18 de octubre, con la destrucción de locales, provocando el cierre de estos y la baja demanda de consumidores, que dejaron de circular por el casco céntrico.

En marzo, la emergencia por la pandemia derivó en que la demanda se contrajera aún más, provocando la disminución de ventas en un 50%. Para el rubro, este escenario significó, según Ruf, “golpearlos en el suelo, el tiro de gracia”. Efecto de ello es el cierre de históricos locales penquistas como la Fuente Alemana, el Café Copacabana o el bar La Bodeguita de Nicanor.

El gerente de CPC de Biobío señala que el número notificado por la Superir podría aumentar: “Todavía siguen quebrando empresas, algunas están en proceso de liquidación y van a caer otras tantas más, en medida que el confinamiento permanezca”.

El caso de la gran empresa

A diferencia de la pequeña empresa, la gran industria de la VIII región no se ha visto afectada de la misma forma. El Seremi de Economía explica que hay una relación lineal entre las medidas de confinamiento y el desempeño económico de la zona. “Hemos podido salvar de mejor manera esta dualidad entre confinamiento y producción”, explica. El Biobío ha tenido solo dos cuarentenas obligatorias, en las comunas de San Pedro de La Paz y Hualpén, más una serie de cordones sanitarios repartidos por Concepción, Talcahuano y Alto Biobío en los últimos meses. “Tenemos una economía sana, que está reducida a un nivel que no es habitual, y las expectativas para salir adelante cuando bajen los casos van a ser mayores en nuestra región”, describe Gutiérrez.

Frente a la diversidad de las industrias, Ronald Ruf de CPC de la zona explica que las empresas siguen exportando y las problemáticas tienen que ver con mercados internacionales y variables exógenas. “Las grandes industrias exportadoras tuvieron un frenazo por las compras de los importadores desde el extranjero, sobre todo en los mercados norteamericanos, asiáticos  y europeos”, afirma.

Sin embargo, la mediana y gran empresa, en términos generales, sigue trabajando en mayor grado, con porcentajes altos en su capacidad productiva. Al igual que en otras partes del país, el coronavirus ha hecho que se trabaje en turnos, con protocolos de seguridad estrictos. Según Ruf, “la gran empresa, masiva en personas, no se puede dar el lujo de tener focos no controlados”.

Ante este panorama, esta semana CPC Biobío lanzará el más reciente índice de percepción empresarial regional, que arrojará datos de julio, provenientes de gerentes y propietarios de empresas. Ruf adelanta que los resultados indican que la gran empresa se ha visto afectada, pese a que sigue funcionando: “Prácticamente el 70% de las empresas encuestadas estima que en el año 2020 sus ventas van a bajar definitivamente, y que las utilidades van a bajar el mismo porcentaje”. El análisis arroja también que alrededor de un 20% de los empresarios cree que las remuneraciones van a disminuir.

Mirando hacia la reactivación

Pese al panorama actual, Rodrigo Canales, de Hacienda Patagonia, es optimista: “La reactivación va a suceder y la vamos a notar en Concepción y en la región. Será dolorosa, con mucho endeudamiento, pero no creo que estemos estancados muchos años”.

Mientras ve cómo su restaurante, calificado entre las 10 mejores opciones gastronómicas de Concepción, sigue cerrado, Canales cree que el apoyo gubernamental debe traducirse en incentivos concretos para el rubro del turismo y la gastronomía, para enfrentar la situación pandémica.

En ese sentido, el Seremi de Economía cuenta que, desde el gobierno regional, se han tomado medidas para ayudar a las empresas más afectadas. Programas de ayuda en subsidios no reembolsables y sin cofinanciamiento, e inyección líquida a los flujos de caja de las pymes, a través de Corfo y Sercotec, son parte de las decisiones. Mauricio Gutiérrez destaca algunos proyectos que van en beneficio a la economía local, como el programa “Reactívate”, con un marco presupuestario de 594 millones de pesos, y a la par el plan Emprende 20/20 de Corfo, pensado en la pyme y con montos de $1.608 millones.

Además, están cerrando el proceso de evaluación del concurso “Reactiva turismo”, que contará con $1.310 millones destinados a ayudar al rubro, que según la autoridad ya está prácticamente aprobado por la Dirección de Presupuestos de Chile (Dipres).

Al mismo tiempo, tanto el Seremi de Economía como el gerente de CPC de Biobío relatan que, desde los primeros casos de Covid-19 en la región, se formaron diversos grupos públicos-privados pensados en la reactivación con sentido local, de manera que lineamientos preventivos permitan proteger el empleo de los trabajadores, y las grandes empresas puedan apoyar a otros grupos locales, en ejemplos concretos como preferir contratistas y subcontratistas de la zona.

Ruff ya piensa a mediano y largo plazo, y entre los desafíos está la recuperación de inversores externos desde 2021 en adelante. Actualmente, según CPC Biobío, la nueva inversión está “muy caída”, y tiene relación más con la mantención de las plantas que con el aumento de la producción. Ronald Ruf asegura que la zona necesita “políticas públicas que inviten a los inversionistas a poner recursos en esta región tan diversa”. El seremi Mauricio Gutiérrez comparte los dichos de Ruf, y apunta a la importancia de la región para la economía chilena: “No somos cualquier región, somos una región estratégica. El desempeño del Biobío es clave para el desempeño nacional”.

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