Cruceros se reactivan en el extranjero y Valparaíso mantiene incertidumbre

El total de recaladas se redujo al mínimo y durante la temporada anterior no recibieron cruceros en Valparaíso. El gremio de hoteleros y empresarios del área se prepara para la recuperación postpandemia.


Fue en junio de 2020 cuando Cristian Millán (29), tripulante del Harmony of the Seas de Royal Caribbean, pudo volver recién a Chile. Con la pandemia ya desatada, fue uno de los miles trabajadores de cruceros varados en altamar en el mundo y que, por razones sanitarias, no pudieron recalar en algunos puertos de su destino. En su caso, la empresa les dio un mensaje y que aún recuerda. “No los vamos a dejar solos y esperaremos a que se puedan retomar las actividades”, se repite Millán.

Desde ese entonces, no ha podido volver a subirse a un barco y el cese de actividad de los mismos lo obligó, a pesar de aún percibir un sueldo por parte de la empresa, a buscar otros horizontes, y que es un conflicto que no solo afecta a los empleados del sector, sino a toda un área turística a nivel internacional.

Millán, oriundo de Quilpué, Valparaíso, desde hace años está vinculado a la industria turística. Primero estudió Pedagogía en Inglés en la Universidad Andrés Bello, pero después comenzar con Ecoturismo en el Duoc. Con 23 años empezó a trabajar en varias regiones y, aprovechando su ascendencia mapuche, se acercó a distintos pueblos originarios en las diversas zonas del país. Ahí conoció de cerca el área. Según comenta, llegó a los cruceros en la segunda mitad de 2018 cuando, mientras trabajaba en dos hoteles en Arica, supo de una oferta laboral para ingresar a la línea de cruceros de Royal Caribbean.

Renunció a sus empleos, viajó a Santiago para una segunda entrevista tras aprobar la primera etapa y, de los 150 candidatos, quedó tercero de los 19. Luego de eso, ingresó al Harmony of the Seas, uno de los cinco cruceros más grandes del mundo de la mano de Louis Vuitton, como especialista en relojes y joyas de lujo. Hace un año, con el avance del COVID-19 en el mundo y con las fronteras de los distintos países cerradas –Chile tardó en bajar la cortina–, “nos mandaron para acá pero aún contratados”.

Primero, explica, todos los chilenos de la flota tomaron un charter privado hacia Brasil, donde luego tomaron un avión de Latam que los trajo al territorio nacional. “Era un avión para 500 personas, quizás, pero veníamos solo 50”, recuerda. Luego de eso les comentaron distintas fechas para poder subir nuevamente a un barco, pero se fue aplazando.

“Me ofrecieron volver hace un tiempo atrás, pero decidí rechazarlo, porque comencé mi propio emprendimiento”, explicita Millán. El especialista en turismo dice que “como obviamente uno no sabe cuándo van a regresar los cruceros, uno tiene que renovarse y buscar algo nuevo, porque tenía que suplir necesidades”, afirma. A eso, suma que desde su partida no tenía cotizaciones en AFP y en otros países no funciona así el sistema. “Entonces llegué acá y sí o sí tenía que hacerlo. Para los primeros retiros, por ejemplo, nunca apliqué y, como mis papás son independientes, tampoco vieron algo”, señala.

Hace unos pocos meses, por un conocido que vendía máquinas para tratamiento de belleza integral, tuvo una idea. “Me parecía atractivo, pero pensaba que no era suficiente”, afirma, y luego de eso dio luz a su proyecto Clear Skin, con el cual provee de insumos médicos a clínicas estéticas y camillas para hospitales. Comercializa desde sillas de espera, camas, máquina de borrado de tatuajes, entre otras. A eso suman que su proveedor le envía las certificaciones para así él también poder capacitar a quienes utilicen sus instrumentos.

En paralelo, y con lo que ha levantado en estos meses, comenzó a armar un proyecto de geodomos en Pucón que proyecta lanzar durante 2022. Serán seis instalaciones en un terreno de cinco mil metros cuadrados, donde también tendrá un centro de eventos y productora. En tanto, afirma que en caso que la empresa le ofrezca un nuevo destino, evaluará si sube nuevamente a un crucero, siempre y cuando las medidas sanitarias y de cuidado así lo permitan.

Vale recordar que la empresa anunció recientemente la reactivación de cruceros en Norteamérica desde el 12 de junio, con adultos vacunados y menores de 18 años con test PCR negativo. Además, vacunó a más de dos mil tripulantes en dos de sus cruceros esta semana para retomar sus actividades en Estados Unidos. Eso sí, fue criticada porque no solicitarán pruebas de vacunación a sus pasajeros.

Ciudad puerto

La llamada “crisis de los cruceros” de Valparaíso, en 2017, es algo que aún deja huella en el puerto. La cuota de cruceros que recalaban en la ciudad venía a la baja, y con el estallido social de 2019 el panorama se agravó. Con la llegada de la pandemia, la cifra se puso aún más difícil. Según comenta Karen Lein, dueña del Augusta Apart Hotel, en Cerro Alegre, y representante de la asociación gremial de hoteleros de Valparaíso, la pandemia tuvo el mayor impacto en toda la infraestructura turística de la zona. Antes, afirma, la mayor penetración del mercado, durante siete u ocho meses, era del mercado extranjero. Estos representaban un 80% de la cuota, en comparación al 20% de turistas locales.

Particularmente, dice, la disminución de los cruceros afectó tremendamente a la hotelería y al ecosistema en general, porque solían ser turistas que llegaban dos noches antes y permanecían otras dos más en la ciudad. “Y es uno de los sectores más golpeados porque, como tenemos el mal del país monoproductor y todo pareciera ser cobre, si no fuera gracias a esta crisis, no habríamos logrado entender la importancia del turismo”, afirma la también representante de la Federación de Servicios Turísticos de Valparaíso, y señala que “poca gente sabía que el sector pesaba un 10% del PIB previo a la pandemia”.

Muchos hoteleros de la zona han sido particularmente afectados. En Hoteles Valparaíso AG son 19 los asociados, pero muchos de ellos decidieron suspender sus operaciones. Según Klein, un 40% de los afiliadoss aún no abren desde el inicio de la pandemia. “Llevan un año cerrados, porque los costos que significa una apertura ante un escenario tan incierto, que tiene ventanas, no se los permite y los costos fijos no pueden ser abordados con esos cortos periodos”, plantea.

Algunas medidas, como fue el permiso de vacaciones otorgado por el Gobierno, no dieron mayores resultados en la ciudad, “pero estábamos claros que para Valparaíso no iba a significar nada, porque el turismo local está acostumbrado a la demanda de venir por el fin de semana y se orientaría a destinos como La Serena o Los Lagos”. El verdadero respiro, comenta, fue en el último trimestre de 2020, cuando la ciudad entró en Fase 3 del Plan Paso a Paso y coincidieron con algunas comunas de la Región Metropolitana.

El Augusta reabrió sus puertas el 1 de octubre y su dueña dice que fue por compromiso con sus trabajadores. “Les aseguré que buscaría la forma de poder llevar esto adelante y que no se le hiciera difícil a ninguno de ellos”, afirma, y añade que hizo uso de distintos fondos que han estado disponibles, como los Reactívate de Sercotec, los Corfo PAR Impulsa, los subsidios del empleo, entre otros. Gracias a estos ha logrado llegar a un nivel de costo fijo que le permite mantener el empleo y la misma renta líquida para sus empleados. El último trimestre de 2020 fue clave, dice, y también recibieron algunos visitantes durante enero y febrero de este año. Eso sí, advierte que el primer trimestre del presente tuvo una reducción del 90% en comparación al mismo periodo del año anterior y ahora la cuota cayó a cero.

Zona de interés turístico

Uno de los mayores logros en el tiempo reciente fue que la ciudad fuera considerada por primera vez Zona de Interés Turístico (ZOIT) que, según explica Klein, les permitirá ir por el “fast track para algunos proyectos” y es “la catalizadora” para algunos de estos. Además, se creó la Corporación Regional de Turismo, “y se están llevando todas las reuniones con las Seremis más relevantes correspondientes y que tengan impacto con Valparaíso para poder generar proyectos a largo plazo que le den una buena estructura.

Pensando en el futuro, la creativa dice que habrá que realizar distintos planes de fomento turístico local y no solo centrarse en impulsar nuevamente la actividad económica turística. Muchas veces, afirma, se fomenta el turismo a locaciones en el exterior, pero se olvidan de la actividad local.

Jose Pakomio, Presidente de la Cámara Regional de Comercio de Valparaíso, tuvo que asumir el cargo en pleno proceso de pandemia. Con cinco meses en el puesto, dice que el foco que han tenido como organización es el de instalar mesas de trabajo con los distintos representantes de las diversas áreas de la ciudad. Según comenta, particularmente con el área de cruceros, han tenido conversaciones al respecto del tema “y creemos que está difícil”. Han sabido, dice, de algunas flotas que están extremando las medidas, pero aún es algo que ven a la distancia y no para los próximos meses.

El ejecutivo comenta que han intentado ayudar directamente con la Mesa de Turismo local. Antes esta era solo para socios, pero la han abierto a distintas organizaciones para escuchar y recibir distintas ideas para reaimpulsar el sector. “Debemos alinearnos para que exista una sola propuesta oficial, hemos visto muchas pero no todas en el mismo carril”, plantea. Con respecto a la implementación del Pase de Movilidad, afirma que “fui crítico ante la medida, porque creo que el Gobierno no ha dialogado y solamente ha hablado Entregamos una propuesta, con un sinnúmero de puntos interesantes y que finalmente no se consideraron”.

El número de cruceros en el puerto, dice, venía a la baja desde hace algunos años y para el periodo 2019-2020 las recaladas en la zona tuvieron una variación interanual del 50%, cayendo 3,8% con respecto al periodo 2018-2019. Solo Valparaíso tuvo un 10,9% del total de recaladas registradas en el periodo más reciente a nivel nacional, siendo superado por Punta Arenas (26,2%) y Puerto Montt (18,2%). “Es complejo desde el ámbito de la oferta, tiene que haber una oferta tarifaria que incentive eso y ya vimos que Miami está liberando de impuestos las recaladas y lo que se necesita acá es una propuesta integral”, dice el también gerente general de la Sociedad Hotelera Rapanui. Y añade que también existía una crítica a que los pasajeros se iban directamente a la capital una vez llegados, pero “eso también depende de qué tan rica sea la oferta en el puerto”.

Isla de Pascua, plantea, es uno de los destinos más golpeados porque no han tenido la oportunidad “de hacer caja”. “Con respecto a la vacunación, estamos esperando avanzar un poco más rápido en los trámites para una vacuna de una sola dosis, para que así la isla pueda volver a abrir cuando estén todos inoculados”, dice el también empresario de la zona con Easter Island Eco Lodge.

Sobre la reactivación posterior del turismo, propone que “tenemos que hacer un mea culpa, porque nueva cultura fomenta la oferta extranjera y la pandemia nos enseñó que debemos partir por casa, aprovechar eso en positivo para generar ofertas creativas”.

En cuanto al permiso de vacaciones, afirma que igual hubo sectores en la región que se vieron beneficiados. Tal fue el caso, de acuerdo a conversaciones con el Director de Sernatur Regional, de Concón y que alcanzó un 70% de ocupación hotelera durante el verano. “Es mucho más seguro ir a un hotel actualmente que a la casa de un familiar o amigo, donde ni siquiera habrán las distintas medidas de seguridad ni distanciamiento físico”, plantea Pakomio.

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