Industria ciclista vive su mejor momento y se acerca a la digitalización

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Ante el boom que vive la industria, debido a la pandemia y los avances en tecnología en GPS, seguridad, anti robos y códigos QR, bicicletas tradicionales, ebikes y sistemas compartidos se enfrentan a la modernización de sus equipos. Aquí, algunas innovaciones que comenzarán a verse próximamente.


Fue la Organización Mundial de la Salud la que, a consecuencia de la expansión de la pandemia del COVID-19, recomendó el uso de la bicicleta a comienzos de 2020. Ahora, la industria ciclista, impulsada por el distanciamiento físico y la necesidad de hacer deporte, tuvo uno de sus mejores años.

Tanto en Chile como en el extranjero fueron miles de usuarios los que, evitando las aglomeraciones y los medios de transportes masivos, adquirieron sus propios equipos. En Europa, por ejemplo, se proyecta que la demanda se duplicó e incluso pudo triplicarse. Y en países como Canadá, Finlandia o Polonia, la cifra se fue a sus límites máximos.

Pero el comportamiento del mercado también comprueba que el público se ha expandido: ya no son solo bicicletas tradicionales, sino que las bicicletas eléctricas (ebikes) están viviendo un buen momento y ganando terreno. Las distintas necesidades y el rápido avance de la tecnología le han puesto el desafío al rubro de subirse al tren de la innovación.

Distintos anuncios se han realizado en el último tiempo. Ya durante 2020 la firma alemana Bosch sumó su más reciente versión del Nyon, un computador especial para ebikes y que en su nueva edición, entre otras tantas características, incluye la opción de bloqueo, con la cual se desactiva la bicicleta hasta que el dispositivo sea vinculado nuevamente. Esto limita directamente la reventa de la ebike robada, puesto que ya no vuelve a funcionar el motor.

Otro lanzamiento que llamó la atención en la industria ciclista fue el de la marca de artículos de lujo Louis Vuitton que, junto a Maison Tamboitte, debutó con su primera línea de bicicletas hace unas semanas. La casa francesa, sin ignorar el valor de un artículo de su factoría y el avance de la tecnología, incluyó bajo su asiento un chip GPS, para así prevenir los robos y rastrear el equipo a través de una aplicación para dispositivos móviles. Y, para la seguridad del ciclista, tiene luces led integradas a la estructura.

Otras novedades se suman, como el lanzamiento de la X One a fines de abril próximo y que incluirá una pantalla integrada táctil y sistema de reconocimiento facial; la salida al mercado de la nueva ebike de Reevo, que incluye sistema de localización GPS y lector de huella dactilar para su bloqueo; la llegada de Harley-Davidson al mercado de las bicicletas eléctricas; entre otras.

Si bien en Chile no existe una cifra oficial y desde el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones indican que no hay estudios al respecto, las ventas de los distintos e-commerce y tiendas en línea permiten entender el fenómeno que vive la industria ciclista. Dos ejemplos. MercadoLibre, el sitio de comercio electrónico más grande en el país, tuvo en 2020 un alza general en las ventas de bicicletas de un 103%, con respecto a 2019. Y en el sitio Yapo.cl registraron un alza del 113% solo en las dos primeras semanas de agosto pasado y que coincidieron con el retiro del primer 10% de las AFP’s.

Seguridad vial

Según comenta Cristóbal Cabello, gerente general de Yerka Chile, con el aumento de las ventas en el país, la industria cicilista se enfrentó al incremento de los robos de los equipos. Y luego se sumó el ítem de seguridad vial. Solo en 2020 la cifra de ciclistas fallecidos en accidentes de tránsito subió en un 28%, con respecto a 2019. “Nosotros ya tenemos un sistema implementado para evitar robos, pero también estamos pensando en la seguridad del ciclista, que es un tema no menor y que no hay que dejar de lado, porque queremos que la gente ande segura”, dice el ingeniero civil, creador de una bicicleta que trae integrada en su estructura un candado antirrobo.

Cabello dice que el foco digital de su empresa, y hacia al que debería girar la industria, es el de la seguridad vial. “Estamos pensando hacia el futuro en cómo integrar nuevas tecnologías para hacer que los ciclistas anden más seguros, viendo cómo logramos hacer que la convivencia entre bicicletas y automóviles funcione”, adelanta el ingeniero. La urbe del futuro, plantea, debe tener completa armonía entre ciclistas, peatones y conductores, para que todos los diversos entes puedan circular sin problema alguno. “Nuestros proyectos están relacionados con la conectividad y tenemos que lograr que la información se transmita rápido, para lograr evitar accidentes. Hoy día hay autos que detectan peatones y frenan antes –Volvo es pionera en eso–. Esas tecnologías son relevantes para que podamos implementarlas en conjunto. No solo autos, sino ciclistas también”, añade.

Sobre esto mismo, asegura que tienen varias tecnologías en mente ya planificadas. “Hay cosas que estamos pensando de aquí a 20 años y otras para 2022. Para el próximo año queremos empezar a incluir las primeras tecnologías adentro de la bicicleta”, afirma Cabello. Además, dice que quieren implementar a su marca otras tecnologías ya existentes en el mercado.

“Para adelante viene toda la parte de sensores y cómo nos conectamos con el entorno. Pero para eso necesitamos 3 a 5 años para que la tecnología esté funcionando a nivel ecosistema”, dice el creativo, quien añade que podrían lanzar en 2022 un modelo eléctrico, dependiendo de cuántos capitales logren levantar para su desarrollo. Todo pensando en que hay un nuevo público al que apuntar, que es el de las ebikes. “El GPS en las bicicletas es fácil de vulnerar, los sistema de trackeo de motor también, porque se pueden desarmar... Entonces, son buenos sistemas, pero vulnerables. Nosotros queremos ir por un lado distinto”, agrega.

Cabello advierte que la pandemia dejó en evidencia una serie de factores para la industria ciclista. Para el primer caso, toma como ejemplo a la marca alemana Canyon. La firma, desde hace unos 20 años, comercializa bicicletas en internet. “En su momento, los miraron a huevo, pero hoy es la marca más valiosa de Europa por ese modelo. El desafío de nuestra industria es cómo logramos hacer esa interacción en la parte física y la digital”, dice, y afirma que fue el sistema de ventas “tradicional” y poco digitalizado que existe en Chile uno de los grandes problemas durante la emergencia sanitaria.

Con el levantamiento de las cuarentenas, añade que tuvieron un aumento en las ventas en agosto y septiembre de entre 800% a 900%, con respecto al mismo periodo de 2019. “Fue algo fuera de cualquier parámetro y nos dejó sin inventario rápidamente, pero el sistema digitalizado nos permitió automáticamente comenzar a prevender. Llegó un momento en que estaban vendidos los artículos en un 70% antes que llegaran y 25% de la venta anual fue por preventa”, añade el ingeniero.

Otro de los puntos relevantes es la irrupción del mundo de las bicicletas eléctricas. “Apuntan a un público completamente diferente al tradicional, porque responden a otras necesidades. Hay una transición entre el modelo clásico y el eléctrico, que va a un alza gigantesca. Y en este marco de la ciudad del futuro, vamos a tener muchos tipos de competidores y opciones de bicicletas para todo tipo de personas”, teoriza Cabello.

Industria ciclista: eBikes

En cuanto a las ebikes, comenta Juan Ignacio Guldman, gerente de operaciones de Völmark, existe una gran deuda pendiente en la industria cicilista local, con respecto a evolucionar en el área. La empresa, que lleva operando desde hace cinco años, tuvo un alza del 60% en las ventas de ebikes en 2020, en comparación a 2019, y dejó en claro la diversidad de los usuarios. Los principales meses en los que se identificó un aumento en las transacciones fueron septiembre y octubre pasados, con un 90% más que en el mismo periodo del año anterior. La firma ha trabajado con distintas empresas en el país, como Correos de Chile, convirtiendo algunos de los sistemas de entrega por bicicleta tradicional a bicicletas eléctricas.

En el ámbito digital, comenta que están en conversaciones con una empresa para poder integrar servicios GPS a sus ebikes, independiente de la gama que sea. La idea, explica, es que los usuarios tengan cómo rastrear sus equipos. “Tenemos dos áreas, el ciudadano a pie, que quiere saber la ubicación de su bicicleta en caso de robo, y el ámbito logístico, en el cual tienes que hacer una gestión sobre una flota”, dice el ejecutivo. En el primer caso, dice que se desarrollará un producto GPS para integrarlo a las bicicletas como un accesorio. “Ya tenemos visto dónde ponerlo y que no sea fácilmente vulnerable. Lo estamos metiendo en la misma caja de la batería. Si lo quieres sacar, casi tienes que romperla. El que se la roba, no la pondrá vender porque ya rompió la batería”, añade, ante la posibilidad de vulnerar el sistema de rastreo.

En cuanto a la seguridad digital de los equipos, afirma que le piden a sus clientes que registren las bicicletas en su base de datos, para que así, en caso de necesitar de servicio técnico, la empresa pueda consultar la procedencia de la bicicleta al número inscrito en esta. “Si es robada, no le damos servicio al cliente. Hay que darle el respaldo y decirle que no colaboraremos de ninguna manera si su equipo es sustraído”, comenta. Con respecto a otras tecnologías, como los candados inteligentes y que se desbloquean por código QR o lector de huella, dice que son cosas que aún les falta. “Nos ofrecieron candados con lector de huella, pero cada cierto tiempo tienes que sacarlo y ponerlo a cargar por USB. Si se te olvida, tienes que abrir el candado y no te queda carga, ¿Qué pasa? En ese caso, las aplicaciones GPS nos ayudan más”, plantea.

Recientemente oficializaron un acuerdo con la firma alemana Riese & Müller y comercializarán en Chile su Super Delite MTB para montaña, que tiene una tecnología que mide calorías gastadas y frecuencia cardíaca, entre otros. “Ellos, hace un par de años, comenzaron a incorporar un Chip RX, que es una evolución del GPS, porque incluso en algunos países de Europa permite localizar en subterráneos tu bicicleta. En caso de robo, le avisas a la compañía y ellos le informan a la policía dónde está tu bicicleta para que la vayan a rescatar. Son las cosas que se vienen, ¿Cuánto va a demorar la tecnología en llegar por acá? Es cosa de tiempo”, afirma.

El modelo de los sistemas de bicicletas compartidas, ya popularizado en el mundo entero, ha ido ganando terreno en Chile. Uno de los detalles es el de la ciberseguridad y la protección de los datos de sus usuarios. Al contener información privada, y a veces bancaria de quienes utilicen estos servicios, resulta sumamente relevante tener una plataforma protegida y que no sea fácil de vulnerar. Con respecto a esto, uno de los casos más recordados es el de Bycyklen. La empresa danesa sufrió en 2018 un ataque de hackers y su servicio se mantuvo inactivo durante horas, demostrando lo frágiles que pueden llegar a ser estas plataformas.

GPS y protección de datos

Según comenta Mauricio Gálvez, jefe del área de ciberseguridad en Tivit Chile, las empresas tienen que apuntar hacia la protección de la base de datos de los clientes, para así entregar una mejor experiencia a los usuarios. La empresa misma, afirma, debe asegurar que la información no será publicada. En el caso de los GPS, existen aplicaciones gratuitas. “¿Pero a costo de qué? Voy entregarte mis datos y justamente son esos los que deben proteger. Ninguna App, por más gratuita que parezca, lo es totalmente. De una u otra forma estás pasando tu información y puede ser utilizada para vender un producto, ofrecer un servicio o crear uno nuevo de ambos”, dice Gález, parte de la empresa que está presente en diez países al rededor del mundo y que son expertos en distintas plataformas de servicios.

Gálvez afirma que, en caso que una bicicleta traiga un sistema GPS integrado, resulta ser más seguro. “Pero igual pueden usar la información para desarrollar nueva tecnología. Si eliges una solución, como usuario, debes saber para qué la vas a usar. Más tecnología es mejor experiencia, pero menos libertad. Y nosotros mismos somos quienes estamos entregando esa información”, dice, y luego añade: “si contratas un servicio, debes saber cómo van a proteger tu información y bajo qué plataforma”.

Bike Santiago, instalada en la capital desde 2013 y operado por la brasilera Tembici, es el más popular del rubro a nivel local. La empresa recibió en 2020 una inversión de US$47 millones, de los cuales US$7.5 millones serán destinados a nuevas tecnología, buscando mejorar la experiencia del usuario, principalmente en este periodo de pandemia. Hace unos días la firma, presente en más de 10 comunas de Santiago, oficializó el servicio de desbloqueo de los equipos a través de lectura de código QR. Todo, para disminuir las posibilidades de contagio de COVID-19 en la ciudad.

“Estamos buscando, desde Brasil, una serie de soluciones de desarrollo para hacer en Santiago. Esos US$7.5 millones serán para invertir en movilidad vial, alianzas y también para buscar soluciones tecnológicas, de proximidad, entre otras. El código QR es solo el primer paso”, dice desde Brasil

Alex Ferreira, Country Mánager de Tembici Chile, quien afirma que para el segundo semestre de este año sumarán novedades.

Entre los desafíos digitales de la industria ciclista, particularmente en el sistema de bicicletas compartidas, dice que se deben explorar otras alternativas de pago y ampliar el abanico para ayudar cada vez más a los usuarios. En su caso, buscan expandirse y apuntar hacia “la liberación más fácil e integración con otros sistemas”. “Con la tarjeta del Metro podría sacar una bicicleta y después subirme a una micro. Son evoluciones que están dentro de nuestro proyecto y por los que estamos en conversaciones con los municipios”, dice Ferreira.

El ejecutivo afirma que sostienen diálogos con distintas municipalidades de la capital, principalmente para ofrecer estudios. Al ser bicicletas compartidas y que tienen un flujo constante y diario de usuarios, además de datos de geolocalización, tienen pleno conocimiento de los tramos recorridos. En ese sentido, el tener una red digitalizada les permite contribuir al desarrollo vial de los ciclistas. “Tenemos conversaciones para hacer una expansión del sistema dentro de cada comuna. Tenemos datos que se refieren, por ejemplo, a una ciclovía de por acá y que tiene una cantidad muy alta de ciclistas. O que nuestros usuarios pasan mucho por allá, más que por ese otro lado”, añade.

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