La plataforma chilena que quiere mejorar la salud mental en las empresas

Valentina Duccase, cocreadora de Kon3cta, cuenta que hoy tienen a 20 mil colaboradores de empresas utilizando sus servicios. Fotos: Juan Francisco Lizama.

Valentina Ducasse, CEO de Kon3cta -que conecta a trabajadores con programas de bienestar y de atención sicológica o siquiátrica- cuenta cómo enfocarse en un tema estigmatizado como el equilibrio emocional ha sido un éxito entre las empresas locales: hoy tienen a 20 mil colaboradores que ocupan sus servicios.


“Acá la instancia es colaborativa al cien por ciento. Parten del ‘cómo te puedo ayudar’”, explica Valentina Ducasse, CEO y cocreadora de Kon3cta, mientras se suma a la videollamada desde Boston. Está ahí junto a un puñado de startups nacionales, después de haber sido seleccionadas para ChileMass Emprende 2022, iniciativa de Corfo, ProChile y ChileMass que incluye reuniones en Harvard y MIT y presentaciones de sus iniciativas a nivel internacional.

Después de Boston –”He visto el río desde las salas de reuniones”, broma Ducasse por la exigente agenda en Estados Unidos–, la fundadora partía a México para comenzar el trabajo de internacionalizar Kon3cta después de dos años de funcionamiento en Chile.

Un inicio prometedor para una empresa que ambiciona soluciones innovadoras para uno de los problemas más urgentes en el país: la salud mental. Los indicadores son claros y múltiples: estudios muestran, por ejemplo, que la salud mental es la principal preocupación sanitaria entre los chilenos (incluso por encima del Covid-19). Los reportes de niveles de estrés y ansiedad son preocupantes, mientras que las listas de espera en el sector público para la atención con sicólogos o siquiatras puede ser de meses.

“Ha sido muy emocionante ver cómo, en dos años y medio, algo pasó de ser un dolor a ser una solución que está en las empresas", dice Valentina Ducasse.

Según el Banco Mundial, los problemas de este tipo son uno de los principales obstáculos para el desarrollo en la región. Fue justamente ese panorama desolador, acentuado en la post pandemia, el que llevó a Ducasse y a su socio Sebastián Giacoman a crear Kon3cta. “Ha sido muy emocionante ver cómo, en dos años y medio, algo pasó de ser un dolor a ser una solución que está en las empresas. Hoy tenemos acceso a 20 mil colaboradores y la plataforma está siendo activamente utilizada”, dice.

Un mal diagnóstico

Ducasse es ingeniera comercial y tras salir de la universidad siguió inicialmente un camino más tradicional, partiendo en el mundo del retail. Pero al poco tiempo comenzó una búsqueda diferente. “Empecé a investigar y me metí harto en el mundo del yoga, mindfulness, todo lo que tiene que ver con bienestar holístico y emocional”, recuerda. “En un momento de burnout y en búsqueda de mi propio propósito, renuncié y me fui a Bali seis meses. Ese fue uno de los primeros grandes saltos que di, por y para mí”.

Partió sin pasajes de regreso, a formarse para poder dictar clases de yoga. Un trabajo de exploración personal que le significó gran crecimiento y darse cuenta hacia dónde quería enfocarse. “Hubo mucho viaje hacia dentro y plasmé harto en mis diarios que lo que quería hacer de ahí en adelante era algo con impacto social”, explica. Cuando preparaba maletas para irse a India a un voluntariado, recibió el llamado de Sebastián Giacoman para volver a Chile a integrarse a una nueva ONG.

La conexión de Valentina Ducasse con el proyecto de Kon3cta no es casual: ella misma sufrió un episodio de burnout que la hizo reorientar su vida y carrera profesional.

Ducasse volvió al país y aterrizó en Kellü, una especie de crowdfunding social que busca conectar a familias vulnerables con problemas específicos a solucionar -como una enfermedad no cubierta por los sistemas de salud, por ejemplo- con personas que quieran colaborar y ponerle rostro e historia a su apoyo social. Fue a través de Kellü que Ducasse pudo enfrentarse directamente con la urgente necesidad de atención en salud mental. Madres cuidadoras, padres trabajadores, que estaban sumergidos en estrés crónico y ansiedad debido a su situación familiar y social.

“Para hacer una ayuda más completa, no solo económica, tratamos de asistirlos en temas de salud mental y fue casi imposible. Ir a pedir una hora a un Cosam, a un Cesfam, es desesperanzador”, dice Ducasse. “Nos encontramos todo el tiempo con una pared. El tema de la baja cobertura y mala accesibilidad es tremendo. En el sector público tener una necesidad de salud mental es estar atado de manos”.

Con la llegada de la pandemia, los socios decidieron crear una nueva empresa paralela centrada específicamente en ampliar el acceso a la salud mental. Así nació Kon3cta, a fines de 2020, que después de recibir inversión ángel y armar equipo, en marzo de 2021 ya cerraba a Cornershop como cliente, ofreciendo sus servicios de bienestar para los shoppers.

-¿Cómo fue el recibimiento para Kon3cta, siendo que trabaja con un tema a veces estigmatizado o dejado de lado en el mundo laboral? Pareciera que las empresas se están poniendo al día en el tema.

-Empresas que se pueden ver como más grandes o antiguas están en nuestro portafolio: un ABCDin, un Tricot, ahora estamos en proceso de activar el servicio en Copec, por ejemplo. Son las empresas de mayor volumen como estas las que más ven un valor en Kon3cta. Nosotros tenemos un precio muy accesible para empresas, el fee por colaborador es muy bajo, justamente porque queremos llegar a la totalidad de trabajadores; todos, del primero al último, tienen además la posibilidad de invitar a sus familiares a acceder a la plataforma. Y todos tienen confidencialidad y anonimato del cien por ciento.

A través de su web, Kon3cta entrega herramientas de autoevaluación de salud mental y bienestar. Con esas respuestas se entregan planes personalizados para mejorar la salud mental y también se puede acceder a una red de profesionales inscritos que ofrecen sus servicios de atención.

“Por un lado abordamos el tema de la accesibilidad a los trabajadores y por el otro les entregamos a las empresas información relevante para la toma de decisiones. Queremos que la empresa genere un proceso de concientización y que camine a una cultura organizacional que sea poner a las personas al centro”, explica Ducasse.

“Y para eso les entregamos la data, pero guardando la confidencialidad de las personas. Esas son nuestras dos líneas de negocio actuales. Queremos demostrar que cambiando la cultura empresarial, potenciando a todos los seres humanos que trabajan, empujan y potencian tu organización no solo puedes beneficiarte de un mejor clima, sino que puedes ver retornos, disminución de costos o ausentismo. Es un beneficio emocional, pero también práctico”.

Kon3cta ha sido seleccionada por Google Startups, por el programa Ignite de Startup Chile, entre otros, y el plan ahora es lanzarse internacionalmente.

-Pareciera que algo importante que cambió tras la pandemia es poder ser atendido por sicólogos o profesionales de salud mental a través de internet. Quizá antes no se consideraba el poder tener una hora de atención a través de la pantalla para estos temas.

-Estamos trabajando con una constructora en Magallanes, por ejemplo, que conectan con profesionales de Santiago, del mundo privado, de la más alta calidad, en la comodidad de sus casas. Sin verse privados del acceso. Cada situación, online y presencial, tiene pros y contras. Pero la pandemia fue como una avalancha que abrió una cantidad de puertas impresionantes y desafió las formas en que hacíamos muchas cosas. Algunos cambios llegaron para quedarse y apuntamos que este es uno de ellos y, por lo mismo, a crecer de manera exponencial en Latinoamérica. Que la arquitectura del software, que el desarrollo esté en la nube, con capacidad ilimitada donde solo tenemos que preocuparnos de cambiar el idioma si es necesario, te abre el mundo y te da potencial infinito”.

-¿Qué ha sido lo más difícil de armar una startup?

-Lo más difícil ha sido aprender a hacer malabares día a día. Cada día es un mundo, un desafío, trae problemáticas a sortear. Eso te requiere una mentalidad muy abierta, muy flexible, requiere que fluyas. Porque ponerle resistencia o tratar de controlarlo todo al final te termina aniquilando. Lo más difícil para mí es mantener esa mentalidad. También creo que puede ser un proceso solitario para las mujeres, porque hay pocas. Y además hay que aprender a felicitarse, tener la cultura del día a día, de mirar los pasitos que vas dando y ver qué va siendo suficiente. La industria va a miles de kilómetros por hora, entonces hay que preguntarse qué logros son suficientes para mí, qué está saliendo bien, y cómo me siento satisfecha con el proceso.

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