¿A qué le damos acceso cuando cedemos nuestra información a una app?

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WhatsApp pondrá en aplicación, a partir de este sábado 15, sus nuevas condiciones para compartir información con Facebook. En tanto, Apple comenzó una batalla por la privacidad y protección de los usuarios en abril pasado. Expertos entregan aquí algunos consejos.


La actualización de iOS de abril pasado movió el piso a la industria digital. No solo por el nuevo software en sí, sino también por las implicancias que trajo consigo.

Uno de los grandes cambios que incluyó Apple para sus dispositivos fue informar a los usuarios cuando las aplicaciones solicitaban o utilizaban datos privados y de navegación. Básicamente, permitiendo bloquear a los anunciantes y la posibilidad de rastrear los movimientos en la distintas apps. Facebook, dueño de Instagram y WhatsApp, fue una de las firmas que más se opuso a la medida, e incluso han amenazado con volverse de pago en los últimos días, para lograr tener acceso. ¿A qué le damos acceso cuando cedemos nuestra información a una app?

La aplicación de mensajería WhatsApp aplicará a partir de este sábado 15 sus nuevas condiciones de uso, con las que podría compartir a Facebook el número de teléfono, nombre del usuario, modelo de celular, compañía de telefonía, IP, números de contactos y foto de perfil, entre otros datos, pero no los mensajes. Muchos han aceptado, otro no. “No se eliminará la cuenta de ningún usuario ni se quitará el acceso a las funciones de WhatsApp el 15 de mayo debido a esta actualización”, dice la plataforma en su web.

Quienes no acepten los nuevos términos y condiciones no podrán acceder a su lista de chats al abrir el servicio. “Pero podrás responder llamadas y videollamadas. Si tienes activadas las notificaciones, podrás tocarlas para leer o responder mensajes, así como para devolver llamadas o videollamadas perdidas”, señala la empresa.

El mercado de los datos es uno de los más relevantes hoy en día. Mucho más que la industria de los videojuegos o la música, porque es solo a través de la información de los usuarios que las grandes empresas, y redes sociales incluso, pueden vender avisos personalizados o también desarrollar productos. Eso sí, es también uno de los principales peligros en internet, y todos los expertos lo señalan, pero siempre que haya un sitio o red social que ofrezca algún servicio de forma gratuita, es porque de alguna manera están obteniendo información de los cibernautas, sea a través phishing o por la propia entrega de información. Al respecto, es conocido el dicho “Cuando el producto es gratis, tú eres la mercancía”. Y es ahí donde se aclara la amenaza de Facebook.

El académico y director de TrenDigital UC, Daniel Halpern, precisa dos puntos y hace la diferencia: una cosa es entregar el acceso a las aplicaciones y distintas plataformas, y otra es lo que los desarrolladores o empresas pueden realizar con esa información. “Por ejemplo, le doy acceso a todo mi contenido, pero ellos se deben comprometer a no hacer uso de ellos”, dice el especialista en redes sociales, quien añade que, en rigor, los usuarios conceden también acceso al contenido de los correos electrónicos, “porque por eso llega publicidad asociada”. “Así que cuando les das acceso y dices que sí, es permiso para ver todo y no tienen porqué hacer uso de esa información, en el sentido de que vayan a hacer algo malo”, afirma.

Con respecto a las nuevas medidas que tomará WhatsApp, hay un costo por utilizar la aplicación, que en este caso será el tener que compartir la información con Facebook. Pero puede existir un riesgo utilizar otras plataformas, como Telegram, porque nadie “asegura que después ellos no lo cambien”. Para quienes no quieran aceptar las nuevas reglas de la aplicación de mensajería, Halpern dice que también hay un precio al cambiarse a otros sistemas “más alternativos”, como Signal, porque “puedes pasarte a la que quieras, pero tienes que saber que no todos tus amigos estarán ahí”.

Y ejemplifica. En el caso de querer trasladarse de un lugar a otro, los hay quienes prefieren comprar un sistema de GPS externo a los teléfonos o tablets, pero también los que usan Google Maps o Waze. “Pero si no quieres gastar por un GPS, tienes que saber que cuando utilizar esos sistemas, sí o sí te van a recomendar el restorán del lugar al que vas, porque quizás esa es la forma que tienen de financiarse”, plantea, y luego añade: “Estas empresas gastan millones de dólares en desarrollo, entonces de alguna forma tienen que ganar dinero, y es a través de nuestra atención”.

Recomendaciones para los usuarios

Una de las recomendaciones, dice Hugo Galilea, experto en ciberseguridad y socio director de la empresa de soluciones tecnológicas y de recuperación de datos Kepler, es siempre revisar los permisos y políticas de datos que tienen softwares que son descargados. En caso, por ejemplo, de descargar un aplicativo de linterna y esta solicita la posición a través del GPS del dispositivo, lo recomendable es no aceptar. Cada una de estas especificaciones son señaladas de forma previa en las tiendas de los equipos en las descripciones. “Hay que tener cuidado con que los permisos se condigan con la utilidad que uno va a tener y, si es así, está bien, porque hay que entender que muchas de esta aplicaciones utilizan los datos para monetizar sus servicios”, dice el experto.

Además, Galilea señala que “es un muy buen paso que las empresas transparenten el uso de los datos”, pero es algo que viene desde hace años atrás. Señala también a las empresas, como a algunas redes sociales, “al poner largas cláusulas de privacidad, te pasan la pelota a ti” y los usuarios, a veces, ni siquiera se enteran. “La responsabilidad es tuya, sí, y nosotros te la indicamos... Pero fue en un libro de 100 páginas antes que descargaras la aplicación”, plantea. También dice que en Chile estamos atrasados en temas de de protección de datos y, a nivel de ciberseguridad, es necesario tener leyes para obligar a las empresas al cuidado de la información y que, a pesar que a ellos les roben los bancos de data o se filtre –como ha sucedido con Facebook–, tengan una multa por filtración de datos de un tercero.

“En todas las redes sociales uno comparte información y existen pocas excepciones donde algo es gratis”, afirma. Ante la medida de Apple, la abogada Michelle Bordachar, analista de políticas públicas de la ONG Derechos Digitales, opina que Mark Zuckerberg ha respondido con “un lavado de imagen”. El mandamás de Facebook ha declarado que la nueva actualización del sistema operativo puede dañar a las personas y pequeñas empresas, porque es gracias a la información que ellos pueden hacer un seguimiento a la información y conocer lo que quieren realmente las personas y así vender avisos publicitarios. Pero ahora tendrían que vender publicidad en un formato más tradicional.

La especialista precisa que existen dos visiones al respecto del tema. En Europa, plantea, se pueden tratar los datos personales con objetivos económicos y hacer publicidad con ellos, siempre y cuando no se vulneren los derechos fundamentales, se les pida permiso e informe a los usuarios. En cambio, en Estados Unidos es otra la lógica. Se puede cuidar la privacidad de las personas y los derechos fundamentales, siempre y cuando no afecte al comercio, “y poner muchos permisos lo encarece”.

“Apple está haciendo justamente la diferencia, y se está poniendo en la postura de Europa, ante la creciente preocupación de los datos personales”, dice la también investigadora del Centro de Estudios en Derecho Informático de la Universidad de Chile, y luego destaca que ahora los celulares ya no parten de la base de poder realizar trazabilidad a tus hábitos, sino que ahora los usuarios pueden decidir por sobre el equipo. “Nadie debiese ser vulnerado en su privacidad, a menos que cediera los datos, y la empresa tiene que haber pensado en cambiar su política, porque entendió que los derechos de las personas están por sobre las empresas”, señala.

Uno de los grandes problemas, dice Bordachar, es que “uno al final termina cediendo en muchas ocasiones, porque si no terminas siendo un ermitaño”. Ahora los celulares han ido ganando terreno en cuanto a la privacidad y uno mismo puede elegir qué tipo de permisos entrega. Por ejemplo, en Adroid, se puede entregar acceso a micrófono y no a la cámara, a la inversa, a ninguno e incluso apagar la geolocalización, pero por permiso concedido del usuario. Eso de compartir información personal de los usuarios de WhatsApp, dice la abogado, no siempre fue así. Los creadores de la plataforma, Jan Kuom y Brian Actoc, se mantuvieron sus primeros años de vida, desde 2009, sin la inclusión de avisos o publicidad en su aplicación de mensajería, porque justamente no querían que las empresas interfirieran con los intereses de los cibernautas. Cosa que cambió tras la compra de su tecnología por parte de Facebook, en 2014.

Toda la información de los usuarios que queda guardada, dice Bordachar, es un peligro y “te expones a cualquier cosa”. En Chile, afirma, lo que existe es una ley de protección de 1999, que se ha tratado de cambiar unas cuantas veces. También hubo un proyecto de ley que modificaban esta anterior, precisa, pero que “avanzó bastante hasta marzo de 2020” y está estancado desde entonces, y “han estado con zancadillas del lobby político”.

A esta se suma una iniciativa que busca entregarle mayor facultades al Sernac, pero que también no ha tenido avances. Y añade que, desde junio de 2018, figura en la Constitución, de forma expresa, la protección de los datos personales y que “antes se entendía que estaba implícita en la protección de la privacidad, pero ahora es explícita”. Esta permite presenta un recurso de protección, pero el problema, dice, como la ley es de 1999, “la mayor multa es cercana a los $2 millones de pesos y lo que uno gana tratando datos es mucho mayor”.

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