Un gran poder conlleva una gran responsabilidad

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La columnista Monserrat Lecaros, especialista en tecnología, habla sobre un tema que cada vez aflige más: las notificaciones en el smartphone.


¿Sabían que la llegada de la versión Android 13 incluirá una solicitud de permiso para enviar notificaciones? Sí, los desarrolladores detrás de los smartphones nos escucharon, porque el secreto a voces se acabó: no queremos más notificaciones.

Vamos por parte. Si analizamos nuestra conexión con los dispositivos móviles, hay un antes y un después del inicio de la pandemia. El año 2020 lo cambió todo y con eso la definición de nuevos límites, porque no habían y urgía elegir qué hacer.

En 2020 WhatsApp se transformó en el arma secreta de muchas oficinas. Para marcar tarjeta, coordinar llamadas, darle espacios a grupos secretos (dónde íbamos a conversar lo que hacíamos en el pasillo, ¿cierto?). Si bien, y con el fin de aprovechar todas las oportunidades para digitalizar nuestro trabajo, las grandes empresas contrataron otros servicios como Microsoft y su famoso Teams o G-Suit, WhatsApp cruzó la barrera y se transformó en un integrante estable de la serie en la oficina.

Pero no siendo suficiente, a esta ola de súper-presencia digital de grupos en WhatsApp, también están las notificaciones de las web que se visitan desde un móvil. Ahora, cada vez que ingresan a una página nueva (ya sea en móvil o desde el escritorio), esta debe solicitar acceso para que puedan visitarla sin reparos. Si se da acceso, hay dos caminos: como usuario pueden revisar meticulosamente los permisos, o la segunda opción es decir a todo que sí y finalmente terminar sumando más carga al ítem de alertas. ¿Acaso no hay tregua? Sí, pero acá soy categórica, esto sólo va a cambiar si son más responsables con su súper teléfono o si necesitan ayudan deben atreverse a preguntar a quiénes de seguro en tu entorno saben un poco más.

Recibimos todos los días alertas sobre pagos hechos, cobros por SMS (sí, aún existen), mails personales, mails de pega, recomendaciones para seguir en Facebook (sí, eso es relativamente nuevo); notificaciones del nuevo vídeo en YouTube de algún canal que te suscribiste... ¿Cuántas alertas puede recibir una persona en promedio? Depende de los gustos y los poderes que le entregamos al smartphone. Lo importante es que si llega tarde a una reunión o una cita, es por distraído, no porque el teléfono no hizo su pega.

¿Será esta ola de alertas un fenómeno sorpresivo? Pecamos de inocentes. Cuando nos contaron que tendríamos en nuestro bolsillo no sólo un computador portátil sino también un asistente, creíamos que por fin la tecnología sería un aliado. Irónicamente se nos escapó de las manos.

Por ahora, hay dos opciones: esperar pacientes que llegue a Chile la nueva actualización para aquellos que usamos Android o simplemente dar un paso de libertad y configurar nuestros teléfonos para evitar el exceso de apps alertándonos de todo lo que nos “estamos perdiendo”.

¿Será mucho? La sobreexposición a nuestras pantallas nos está ahogando, y acá queremos ofrecerles una reflexión para tener una relación más armoniosa con sus dispositivos móviles, porque efectivamente están para ayudarnos, pero debemos ser parte del proceso, y hacernos cargo de cuáles son nuestros límites y que efectivamente necesitamos que nos apoyen.

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