5 episodios para entender a Claudio Orrego, el nuevo gobernador de la RM

La carta DC logró superar esta jornada a Karina Oliva en una reñida elección y así imponerse en la batalla de Santiago.




El fracaso y la lección de un joven biministro

Fue una bofetada que cortó un sueño precoz. El 2000, Ricardo Lagos asumió con un gabinete dominado por la DC. La sorpresa era un muy joven Claudio Orrego de biministro de Vivienda y Bienes Nacionales.

Duró nueve meses y días. En su primer cambio en el equipo (28 de noviembre), el Presidente lo sacó a él a y a nadie más. Orrego había llegado lleno de ideas modernizadoras, pero el gobierno no tenía tiempo para eso: necesitaba apurar la construcción, la inversión inmobiliaria, el empleo y encarar una difícil economía. Lagos comentó en la interna que se lo había dicho y que él no lo había entendido.

Orrego quedó muy golpeado, pensó que era una injusticia. No quiso otro cargo. “Creía que me iba a ir la raja (...), pero de repente, pasa el camión y no les ves ni la patente, y para la casa”, le confesó hace siete años a la revista Sábado. El 2014 seguía sin saber por qué: “Consideraba que estábamos haciendo bien la pega. Después, con un amigo teníamos las 1.555 hipótesis de por qué me habían echado (...), nunca he sabido por qué (…). Cuando pasa, uno cree que se va a morir, porque se cree el cuento. ¿Ser biministro a los 33 años? Imagínate”.

Lagos se lo volvió a explicar ese mismo año, en el libro Yo, Presidente/a, de Paula Escobar (Catalonia, 2014): “Lo quise nombrar ministro porque me pareció brillante, joven, tenía todas las cualidades requeridas. ¡Pero era tan brillante, que se llevaba haciendo planes! Yo le decía: ‘Ministro, tiene que hacer casas…’. Y al final, lo tienes que cambiar. Es muy doloroso, pero no queda otra opción. A lo mejor, por eso, tras esa experiencia, fue un gran ejecutor y un magnífico alcalde”.

De Vicuña Mackenna a su “uno nace donde nace”: el peso de un linaje

“Nunca, en ninguna campaña, se me había sacado el origen. Eso es lo más clasista que hay. Uno nace donde nace”, se quejó el martes (Radio ADN), luego de días en que su linaje mutara en munición de campaña para sus adversarios, incendiando otro flanco de los últimos metros de la contienda.

Quienes apoyaron a Oliva sacaron a relucir sus apellidos Orrego Larraín como un símbolo de lo que el país debería dejar atrás, y lo tacharon de “oligarca” y hasta “pinochetista”. Se trenzaron en combates por redes sociales con adherentes del ahora flamante vencedor; estos recordaron fotos en los que él se iba detenido en medio de protestas contra Pinochet. También, que su juventud participó en el Movimiento contra la Tortura Sebastián Acevedo, en memoria de un obrero que en 1983 se quemó vivo en Concepción demandando “que la CNI devuelva a mis hijos”, detenidos durante la dictadura.

La estirpe del primer gobernador electo de Santiago arrastra historia. Es hijo de Claudio Orrego Vicuña, académico e intelectual DC fallecido en 1982. Mientras unos han recordado que fue un acérrimo detractor de la Unidad Popular, y que en agosto de 1973 fue el diputado que abrió el debate para el famoso proyecto de acuerdo sobre “el Grave Quebrantamiento del Orden Constitucional y Legal de la República”, otros han resaltado que después del Golpe Militar denunciaba que se seguían violando los derechos humanos.

Su madre, Valentina Larraín Bunster, fue secretaria personal del Presidente Patricio Aylwin, quien votó por él en las primarias presidenciales internas DC en que venció a Ximena Rincón (2013). Es tataranieto del legendario historiador e intendente de Santiago Benjamín Vicuña Mackenna (1831-1886) y primo del empresario Bernardo Larraín Matte, expresidente de la Sofofa.

Revirtiendo un historial electoral y la derrota del 2013

Su victoria de anoche, de la que algunos de sus íntimos tenían dudas por lo cerrado de la brega, balancea un score de tres victorias municipales y una derrota presidencial.

Ahora que es la segunda autoridad más votada (pero al mismo tiempo con menos atribuciones) del país, y que parece haber sobrevivido al handicap de ser un rostro de los últimos 30 años -su primera elección fue hace 25-, viene la pregunta de cómo seguirá masticando su antiguo anhelo de algún día cruzarse la banda tricolor.

Entre sus amigos recuerdan que Orrego comenzó a amasar ese sueño cuando conquistó la alcaldía de Peñalolén (2004). Esa vez más que duplicó la votación que había sacado en 1996, cuando había sido electo concejal de la misma comuna (16.446 versus 37.322 votos), y arrebatarle el municipio a la derecha lo alentó. El 2008 subió la marca a 47.729 sufragios en su reelección como alcalde.

El 2012 desechó otra más para meterse en la presidencial, pero era cosa de tiempo para que Michelle Bachelet terminara con el misterio de si volvía o no a La Moneda. El 2013, Orrego venció a Ximena Rincón en unas primarias internas en las que votaron más de 50 mil almas (ganó por 33.049 contra 22.819). Pero en la primaria final del mismo año -la primera legal- remató penúltimo (8,86%), detrás de la expresidenta y de Andrés Velasco. Solo superó a José Antonio Gómez. Los suyos recuerdan que también le dolió, y que después él reconocería que reivindicar su fe católica -que lo ató a la vereda más conservadora- había sido un gran error. “Creo en Dios, ¿y qué?”, decía en su campaña; Kramer hizo famosa una imitación suya.

Las comillas que dejó durante la contienda

Kilómetros de dichos, dimes, diretes y ciertos vuelcos respecto de lo que pensaba o decía en el pasado dejó el ganador durante la campaña. Solo algunos:

· “No hemos tocado la puerta de ningún partido o sector en particular (…) “no le voy a hacer ningún llamado a la derecha en particular”. (Radio Futuro, 8 de junio, ante la cuestión de respaldos de derecha).

. “Ha habido un intento de parte de Karina de transformar esto en una primaria presidencial. Ha salido mucho con Jadue y Boric, con un lenguaje político de trinchera, no es lo que necesita nuestra región hoy día”. (Radio ADN, martes 8).

· “En muchos temas he evolucionado y uno de ellos es el del matrimonio igualitario. Hoy día creo que todas las parejas, no importando su orientación sexual, tienen derecho a acceder a él” (Canal 13, 2 de junio, luego del anuncio presidencial de acelerar ese proyecto de ley; le criticaron por redes sociales que antes se opuso a la idea).

· “Para la gente del Frente Amplio y el Partido Comunista, todo el que no piensa como ellos es un traidor o un neoliberal. Entonces, todo el Partido Socialista cae en esa categoría” (Radio Duna, 31 de mayo).

De “príncipes”, aliados y amigos

En el que hasta ayer era su comando saben que le tocará un despacho -que entienden estaba siendo remodelado por estos días- en el séptimo piso del edificio del gobierno regional de calle Bandera. Nada de regresar al patrimonial inmueble de la intendencia, tan cerca de La Moneda, y que ocupó entre el 2014 y el 2018. En el equipo vencedor dicen aún no tener definido con quiénes asumirá el gobernador el 14 de julio, pero sí afirman que junto con las escasas atribuciones también podrá nombrar muy poco personal de confianza.

Algunos de los suyos piensan que armará un equipo quizá “transversal”, como el que tenía en la intendencia; aún mantiene nexos con gente de otros partidos, como el hoy secretario general PPD Sebastián Vergara. El staff con el que ganó anoche tiene a Rogelio Zúñiga (DC) como jefe de campaña, es concejal en Peñalolén. También su viejo amigo Jaime Pilowsky, exadministrador municipal de la misma comuna y exdiputado DC: cuando Orrego lo apoyó para postular a ese cargo el 2012 y no a Sebastián Sichel, le costó el fin de su amistad con éste. Zúñiga y Pilowsky hacen tríada con el secretario general PS Andrés Santander. En el comando, además, está Ricardo Batarce, su jefe de gabinete cuando fue alcalde.

La lista de amistades de Orrego incluye al exministro y exdiputado Jorge Burgos y otros más cercanos a su edad, como el abogado Patricio Zapata, Alejandro Ferreiro y Jorge ‘Pirincho’ Navarrete. En sus cumpleaños suelen visitarlo amigos que conserva de la época del Movimiento Contra la Tortura Sebastián Acevedo.

Orrego ha estado vinculado al lote DC apodado “los príncipes”. El 2010 se sumó a la lista con que Ignacio Walker ganó la presidencia del partido, la primera que asumía luego de la derrota concertacionista ante el triunfo presidencial de Sebastián Piñera. En esa nómina iban Burgos, Fuad Chahin, David Morales (hoy secretario general bajo el interinato de Carmen Frei), Carolina Leitao (entonces concejala por Providencia y después sucesora de Orrego en Peñalolén) y otros nombres.

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