A un año de su inicio, el Plan Impulso Araucanía enfrenta su primer balance

El Plan Impulso Araucanía sigue bajo la mirada ciudadana.

Según la intendencia regional, se cumplió la mayoría de las metas en agricultura, agua potable, salud y turismo. Comunidades mapuches y gremios productivos critican la falta de proyectos concretos y los efectos de la violencia rural.


La construcción de rucas, un restaurante de alta gastronomía mapuche y residencias turísticas son parte de los proyectos de la cooperativa Mujeres Mapuches Nahuelbuta, una asociación que se ha especializado en la elaboración de cocina de ese pueblo y la producción de cerámica, textilería y orfebrería de la zona.

Al igual que éste, varios proyectos se pusieron en marcha durante 2018, el primer año de implementación del Plan Impulso Araucanía, que busca la promoción y desarrollo económico para la región. Se trata de uno de los ejes del Acuerdo de Desarrollo y Paz para La Araucanía, iniciativa que, junto al reconocimiento de los pueblos originarios y la formación de instancias de diálogo, fue anunciada el 23 de marzo de 2018 por el Presidente Sebastián Piñera, con el propósito de solucionar el llamado “conflicto mapuche”.

Entre los objetivos de este Plan Impulso Araucanía se cuentan 555 proyectos de inversión y el desarrollo de 61 programas en un período de ocho años, por un monto total de US$ 8.043 millones ($ 154 mil millones), según se detalla en un informe de la Intendencia de La Araucanía, órgano encargado de su implementación.

A 12 meses del lanzamiento del plan “se han cumplido una gran cantidad de las metas fijadas”, afirmó el intendente Jorge Atton a La Tercera.

Según esta información, entre los sectores con mayores avances se encuentra el programa de electrificación rural, por el cual durante 2018 se beneficiaron 520 familias. Asimismo, se entregaron 15.150 subsidios para la vivienda, por un monto de $ 135 mil millones. En materia de educación, se licitó la construcción de tres liceos Bicentenario, de un total de diez, y en salud se cuenta el proyecto de construir ocho hospitales.

Según el intendente Atton, además “se han presentado algunas propuestas al Presidente Piñera para que, por ejemplo, La Araucanía sea la región piloto para la implementación del 5G y así mejorar la conectividad; también nos gustaría que traspasaran subsidios para integrar una flota de buses eléctricos. Además, estamos trabajando con Ferrocarriles del Estado para hacer funcionar trenes de acercamiento entre ciudades como Angol, Collipulli y Loncoche con Temuco”.

No obstante, la implementación del Plan Impulso no ha estado exenta de obstáculos, debido, principalmente, a las repercusiones que tuvo la muerte del comunero Camilo Catrillanca y la participación de Carabineros en el hecho.

Aporte de Corfo

Una parte importante de los proyectos puestos en marcha durante 2018 fueron financiados por Corfo, por un monto de $ 3.369 millones, lo que también permitió apalancar $ 2.417 millones desde el sector privado. Con estos fondos se montaron, entre otras, iniciativas del área de energía, agricultura y turismo.

“El 2018 nos permitió constatar que existe capacidad productiva y que lo que falta es un mejor modelo de incentivos. Además, tenemos que focalizar los esfuerzos para permitir que los emprendimientos logren el éxito más rápidamente”, dijo el vicepresidente de Corfo, Sebastián Sichel. Asimismo, explicó que se aplicarán instrumentos de financiamiento en condiciones especiales para la región.

Visión local

La recepción del Plan Impulso por parte de los sectores productivos e integrantes de las comunidades mapuches ha sido dispar.

Aniceto Norin, vocero del Consejo de Lonkos y Machis, afirmó que “se han concretado varias reuniones con las comunidades, con la gente que está dispuesta a trabajar en el plan. Pedimos caminos, agua potable, vivienda y emprendimientos productivos”.

El werkén de la Alianza Territorial del Bajo Malleco, Rodrigo Curipan, opinó que “como comunidades en resistencia hemos planteado que no estamos dispuestos a sentarnos con ningún gobierno que desarrolle una política integracionista, basada en la fuerza de la represión”.

Desde los gremios productivos, en tanto, la recepción del plan es distante. “Hasta ahora ni siquiera tenemos claro de qué se trata en la práctica. Los agricultores tenemos que subsistir, por lo tanto, aquí deberían haber ofertas y planes concretos para hoy, no para cinco años más”, destacó Gloria Naveillán, vocera de los agricultores de Victoria y Malleco. Patricio Santibáñez, vicepresidente de la Multigremial de La Araucanía, sostuvo que “hay una valoración positiva del plan, pero tenemos la reserva de que los hechos de violencia dificultan la inversión en la región”.

El intendente Atton indicó que “el mayor desafío es cambiar esa imagen y sensación de inseguridad que existe sobre la región; eso es más estigmatización que realidad”.

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