Gutenberg Martínez: "No son tiempos de acusaciones constitucionales"

Gutenberg Martínez. Foto: Juan Farías.

Gutenberg Martínez. Foto: Juan Farías.

El también expresidente de la DC sostiene que -más allá que no ve mérito jurídico en el libelo que hoy se vota en contra del exministro Andrés Chadwick- "no favorece lo que el país necesita buscar polarización política".


El expresidente de la DC y actual líder de Comunidad en Movimiento, Gutenberg Martínez, es de los que no reniegan que el estallido social lo tomó por sorpresa. "En el grado de efervescencia de la crisis y de la violencia me sorprendió", señala, aunque su recorrido diario por el centro de Santiago -donde está la sede de la Universidad Miguel de Cervantes, en la que es rector- le dio atisbos de una ciudadanía que se comenzó a manifestar ya por 2011. Hoy, cree que aún no hay claridad sobre el desenlace de la crisis y llama a actuar a la clase política con prudencia.

-¿Vislumbra una salida a la crisis?

Como ustedes lo dicen, esta es una noticia en desarrollo. Las razones y dimensiones de la crisis aún no están decantadas y los efectos de esta en la convivencia nacional y las posibilidades de salida están por verse.

-Usted es parte de la generación de políticos arquitectos de la transición a la democracia. ¿Cómo se toma la frase de los manifestantes de que 'aquí no fueron 30 pesos, sino 30 años'?

Es un lema inteligente, pero falto de rigor. Eso significaría que el día anterior a los 30 años se estaba mejor y eso era la dictadura. Y no puede ser. ¿Lo del pre y posnatal fue malo? ¿Lo del Auge fue negativo? ¿Una transición en paz, sin muertos? Es un lema que no se sostiene.

-¿La clase política está en camino de responder satisfactoriamente a la crisis?

Se estaban dando déficit político- ambientales con una cierta anticipación. La falta de tolerancia se percibía de todos los lados. En dictadura nosotros valorábamos mucho el pluralismo, pero este se estaba como perdiendo y eso se ha transmitido a la discusión política. Prácticamente debate uno no ve, lo que hay son discusiones cerradas, una tendencia a imponer. Falta ejercicio político y eso va generando un cuadro que hace las cosas muy difíciles. Por eso es saludable lo que fue el acuerdo constitucional en su primera fase. Como hito fue una cosa muy positiva.

-Las respuestas entonces están en acuerdos transversales…

Absolutamente. Una sociedad dividida no promete un futuro esplendor. Acuerdos implican necesariamente concesiones por las partes. A partir de tomar conciencia de la crisis. Hay que entender que nadie es poseedor de la verdad absoluta. Hay que escuchar, dialogar y respetar la opinión del otro. El acuerdo sobre lo constitucional fue un buen primer paso. Es un acuerdo procedimental, ahora se necesita el acuerdo básico en el contenido. Para eso se requieren visiones, propuestas, sentido y lógica de país. En parte, porque una dificultad son que las demandas son inorgánicas y algunas contradictorias en sí mismas. Tampoco hay conducción y los partidos miran desde el margen. Después de 50 días es de esperar que cada uno comience a pensar de manera más reflexiva.

-¿Cómo eso se armoniza con la votación de las acusaciones constitucionales contra el exministro Andrés Chadwick y el propio Sebastián Piñera?

Esas acusaciones no están en el contexto que estamos viviendo. La presidencial diría que es difícil que esté en cualquier contexto, para ser honesto. Pero me parece que esas acusaciones son más bien para tiempos democráticos que para los de convulsión social. El político tiene que tener una moral de la responsabilidad como dice Weber. No favorece lo que el país necesita el buscar polarización política por la vía de las acusaciones.

-¿Y si hay mérito jurídico?

Se ha debatido mucho si las acusaciones son políticas o jurídicas o una mezcla de ambas cosas, pero siempre en política también la prudencia es una virtud. Y la prudencia me indica que no son tiempos de acusaciones constitucionales, antes de entrar al análisis de los mismos. Con humildad digo que estoy imbuido en el tema. Tengo un libro sobre acusaciones constitucionales, en la propia acusación en contra de Chadwick me citan como uno de los autores para determinado fundamento. Creo que desde un punto de vista político-democrático en este tiempo no están dadas las condicionantes nacionales y desde un punto de vista jurídico constitucional al menos de la lectura de los escritos no son procedentes, a mi juicio. Estoy imbuido de lo que fue la acusación constitucional en contra de Yasna Provoste, estuve en un grupo de abogados que dimos consejos y recomendaciones, y cuando se persigue a una autoridad por la acción de terceros se entra en un terreno peligroso desde el punto de vista de la acción del Estado y de la acción de la autoridad del Estado.

-¿Y qué pasa con las responsabilidades políticas?

Si se pasa de lo que se denomina la responsabilidad política a una responsabilidad jurídico-constitucional que tiene una sanción, la lógica con la cual se actúa en contra de Yasna es porque habría habido una mala administración en determinada área y, por lo tanto, ella era responsable de aquello. Es la misma lógica con la que se actúa en contra de Chadwick y la actuación de Carabineros, pero cuando el propio general de Carabineros señala que recibí instrucciones de tal tenor en orden a respetar la Constitución, la ley y los derechos humanos, y si bajo eso se produce una infracción -que sin duda se ha producido-, la responsabilidad de la primera autoridad abre un terreno que no corresponde jurídicamente. Y aunque sea un tiempo en el que en el Congreso los temas constitucionales no merecen mucha consideración, creo que si uno tiene que opinar diría que desde una perspectiva política en los riesgos en que está la democracia tampoco es pertinente.

-¿Cómo evalúa la forma en la que ha reaccionado el gobierno a la crisis? Varios cuestionan su lentitud de reacción ante el estallido, lo que -aseguran- lo habría profundizado.

Es evidente que recién y -hace poco- ha comenzado a salir del rincón. Y en esa demora hubo un error. Son varios los errores políticos, comunicacionales y de conducción. Hay que reconocer que desde los ministerios de Interior, Hacienda y la vocería comenzó a cumplirse un mejor rol tras el cambio de gabinete.

-¿Qué opinión le merece el comportamiento de la oposición, en particular la ubicada más a la izquierda?

Creo que hay que distinguir, especialmente al interior del Frente Amplio. No es algo monolítico, aunque se caractericen algunos personeros, por actuar y luego arrepentirse de lo hecho. Buena parte del Frente Amplio colaboró al Acuerdo Constitucional. El PC, en cambio, desconociendo su historia en Chile, ha mostrado poco compromiso democrático y una ambigüedad respecto a la violencia. Se observa que a lo menos tiene tentaciones, como lo demuestran declaraciones y discursos en Chile y el exterior, más su negativa a aprobar una ley que proteja a los bomberos y que castigue el saqueo.

-¿Y su expartido, la DC?

No me gusta hablar de lo que fue mi colectividad. Prefiero hablar de la oposición que estuvo antes en la Concertación. Y salvo excepciones se observa zigzagueante.

Comenta