Jaime Quintana (PPD), presidente del Senado: "Más que en ganar titulares, diputados deben enfocarse en analizar mérito de acusación a Cubillos"

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El parlamentario hace un llamado a la Cámara de Diputados a "cuidar" la facultad que poseen y advierte que con este libelo "el Congreso también se juega un prestigio". De todas formas, insiste en sus críticas a la titular del Mineduc.




El presidente del Senado, Jaime Quintana (PPD), es crítico respecto de la forma en cómo algunos sectores tanto de la oposición como del oficialismo han enfrentado la presentación de la acusación constitucional en contra de la ministra de Educación, Marcela Cubillos. Advierte que es tarea de todos cuidar una facultad que considera "una conquista" de la Cámara de Diputados y no "politizar al extremo" este proceso. "Dado que el libelo ya está presentado, aquí no sirven las barras bravas ni las defensas corporativas", dice.

Y aunque en su calidad de senador no puede referirse aún al fondo del texto acusatorio, critica la gestión de la titular del Mineduc: "Lo que hemos visto es una agenda política, ideológica y de trincheras".

Usted ha sido crítico de la gestión de la ministra Cubillos, ¿cómo ve la acusación en su contra?

Hemos sido críticos porque con ella no ha sido posible sostener un diálogo respecto de los temas educacionales. Algo muy distinto de lo que ocurrió con (Gerardo) Varela, con todas las diferencias que uno pudo tener con él: iba al Congreso, conversaba, dialogaba y no se ausentaba de los temas importantes. Lo mismo que con el exministro Joaquín Lavín, con quien uno podía discrepar, pero finalmente podía llegar a puntos de acuerdo. Aquí eso no ha ocurrido. Y lo que es más preocupante es que la implementación de las reformas ha experimentado un sinnúmero de dificultades. Hay aspectos al debe en ese sentido. Ahora, si eso finalmente pasa a llevar aspectos legales, eso tendrán que dilucidarlo los diputados.

¿Pero comparte que la Cámara haya decidido usar esta facultad?

A mí me ha parecido sorprendente que haya diputados -distintos a los acusadores, porque ellos tienen una convicción al respecto- que, de antemano, hablen a favor y en contra sin conocer el texto a fondo, en circunstancias de que esta es una de las herramientas de fiscalización más serias que tiene la Cámara. Y, por lo tanto, aquí el llamado es a no dejarse presionar por ningún lado y hacer un juicio acucioso. Dado que el libelo ya está presentado, aquí no sirven las barras bravas ni las defensas corporativas, lo que sirve aquí es que la ministra despeje los puntos. Y más que en ganar titulares, los diputados deben enfocarse en analizar el mérito de la acusación a la ministra.

¿Llamaría a la Cámara a cuidar más esa potestad?

Por supuesto, costó mucho contar con una herramienta de estas características, por lo tanto, es tarea de todos cuidarla. Es fundamental no politizarla al extremo, sino que abocarse a los aspectos jurídicos. Acá el rol de la Cámara es actuar como fiscal, pero cuidando el prestigio de nuestras corporaciones. Eso significa no anticipar juicios

¿Cree que eso se ha transgredido?

Cuando hay intentos de algunos de buscar un ordenamiento político a toda costa en uno u otro sentido, cuando hay parlamentarios que siendo oposición buscan desmarcarse de antemano del libelo porque tienen compromisos con el gobierno, francamente me parece que eso se aparta completamente de lo que cada parlamentario juró defender. Creo que en esta acusación contra la ministra, el Congreso también se juega un prestigio en cómo va a llevar adelante este proceso. Me ocuparé de dar todas las garantías que corresponda si esto llega finalmente al Senado.

En enero, usted acusó a la ministra de estar "empeñada en hacer fracasar" la reforma al Sistema de Educación Pública. Y, precisamente, hoy es uno de los argumentos jurídicos que sustentan la acusación. ¿Cree que ha cometido omisiones?

Nosotros levantamos una crítica fundamentalmente política a partir de lo que constatamos en distintos ámbitos.

¿Pero reafirma que ella ha intentado "boicotear" la implementación de las reformas?

Ella es la jefa de esa cartera y ahí ha habido abandono de temas centrales para la educación. Si ella es responsable o no, eso se tendrá que dirimir en el transcurso de esta acusación, pero evidentemente que ha habido una responsabilidad del Mineduc, en términos de lo que es la educación pública, en que hoy se estén presentando tantas dificultades. Fue la propia Cubillos la que dijo que venía a implementar, porque todos los temas legislativos ya habían sido zanjados democráticamente, eso fue cambiando en el tiempo. Ahora, si es ella, si es un diseño de La Moneda, si son sus subalternos, eso tendrá que definirse en el transcurso del libelo.

Se ha acusado a la ministra de tener una agenda "ideológica". ¿Lo comparte?

Cuando ella ha estado en el Senado solo a propósito de Aula Segura y Admisión Justa y nunca más se le ha vuelto a ver en ningún otro tema, eso se vuelve evidente. La ministra asume con un compromiso implementar las reformas y eso no es lo que hemos visto. Hemos visto una agenda política, ideológica y de trincheras.

Usted ha dicho que no hay ninguna norma que obligue al senador Allamand a inhabilitarse de votar el libelo. Más allá de lo reglamentario, ¿le parece que sería lo correcto?

Al senador Allamand nadie le puede dar recomendaciones éticas en este tema. Si él se inhabilita será una decisión personal, pues la norma vigente no le impide votar ni intervenir en el caso de que la acusación llegue al Senado. Ninguna bancada debiera presionarlo.

En otro tema, el gobierno ha dicho que recurrirá al TC por el proyecto que busca rebajar la jornada laboral a 40 horas. ¿Qué le parece?

El gobierno fue derrotado en el debate de las 40 horas y perdió, porque no fue capaz de anticiparse a la discusión y porque improvisó una vez que la iniciativa se instaló en la opinión pública. Luego de constatar que la medida tenía incluso el apoyo de parlamentarios oficialistas anunció una indicación a su proyecto y aún no se concreta. El gobierno está en las cuerdas y no logra salir de la esquina contraria del ring. Si La Moneda no está de acuerdo con esta iniciativa debería pelear con argumentos.

¿Cree que es admisible la moción?

Sobre su inconstitucionalidad, lo veremos cuando llegue al Senado. Ya hemos conformado un equipo a cargo de la secretaría para analizar este y otros proyectos. La admisibilidad es un tema que nos importa mucho como mesa. Estoy de acuerdo con el fondo del proyecto, y si estimamos que es viable constitucionalmente lo vamos a decir con toda claridad, pero si vemos que pasa a llevar aspectos de la iniciativa exclusiva del Presidente también lo vamos a decir con la misma claridad.

Hace un par de semanas se inició la tramitación de la reforma tributaria en el Senado. Usted acudió al Chile Day junto al ministro Larraín. ¿Pudo conversar con él sobre eso?

El gobierno ha sido muy obstinado con este proyecto, pues bajar la carga tributaria de las personas que más ingresos reciben en Chile es la razón por la cual un importante sector se movilizó para que el Presidente Piñera llegara por segunda vez a La Moneda. Chile está pasando por un momento económico complejo y eso lo hablamos con el ministro. En materia de reintegración, es esencial que el Ejecutivo entienda que el Senado no es un buzón y pretender que el proyecto de la Cámara va a ser aprobado en los mismos términos no es factible y se lo transmití al ministro. La oposición está abierta a mejorar el sistema tributario, pero no para dinamitar los avances en progresividad que fueron fruto de un acuerdo transversal en 2014.

El presidente del PS emplazó a la DC definir si va a ser o no un partido con domicilio en la oposición, ad portas de los procesos eleccionarios que vienen. ¿Lo comparte?

Valoro mucho el rol de la DC en el Senado, donde nos hemos articulado como oposición. Las palabras del presidente del PS tienen que ver con el futuro, con que los plazos se han ido acotando y, por lo tanto, los partidos tienen que ser claros respecto de dónde van a estar.

¿Usted cree que la DC puede terminar aislada?

No sé, yo soy partidario de que tengamos acuerdos mínimos en la oposición desde el Frente Amplio hasta la DC, pero eso implica situarnos primero en la oposición y eso, al menos lo que uno ve en la Cámara de Diputados, no ha ocurrido. Hay algunos que militan en la oposición, pero actúan como si fueran gobierno.

A su juicio, ¿están a tiempo todavía de rectificar ese rumbo?

Si ese plazo ya no se acabó está muy próximo a extinguirse. Hay límites para todo en política. Las elecciones municipales y de gobernadores están a la vuelta de la esquina y en medio de la crisis de confianza de las instituciones uno tiene que moverse por convicciones y no por alianzas que vamos a pegar con chicle a último minuto.

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