Jorge Sharp, alcalde de Valparaíso: "Tenemos que ver cómo aprovechamos el proceso constituyente para ir por todo"

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foto: devdi missene

"Con eso me refiero a ir por el cambio al modelo de sociedad", dice. Además, afirma que a dos meses del acuerdo constitucional, "lo que menos existe en Chile es paz". Y agrega: "No entiendo cómo el FA prefiere dialogar con sectores autoritarios de derecha y no con los movimientos sociales".


Fue el segundo político mejor evaluado y el primero de la centroizquierda. Ese fue el resultado que obtuvo el alcalde de Valparaíso, Jorge Sharp, en la última edición de la encuesta CEP, sondeo que le arrojó un 26% de aprobación y que lo dejó solo por debajo del edil de Las Condes, Joaquín Lavín.

En esta entrevista, el frenteamplista -quien renunció a Convergencia Social haces dos meses- defiende sus críticas contra el acuerdo por una nueva Constitución y llama a su coalición a "tomarse en serio" el proceso constituyente para derrotar a los "sectores autoritarios" de la derecha.

¿A qué atribuye el resultado que usted obtuvo en la encuesta?

El resultado de la encuesta me la tomo con el máximo grado de humildad y tranquilidad. Las encuestas son una herramienta más, pero que no reemplaza en ningún caso el trabajo en el territorio y el despliegue en Valparaíso. Si uno revisa con atención lo que dice la encuesta, es que las cinco primeras prioridades que definen los ciudadanos tienen que ver con cuestionar el corazón del modelo económico y que hay un rechazo transversal a la clase política. Nosotros pensamos que en Valparaíso tenemos una orientación hacia intentar entender y sintonizar con lo que la gente está planteando, y eso nosotros lo materializamos en una práctica institucional.

¿Y cree que quizás la valoración se da porque en la alcaldía han estados concentrados en esos temas, en vez de, por ejemplo, el acuerdo constitucional?

Efectivamente, nosotros tuvimos y seguimos sosteniendo una posición crítica al acuerdo constitucional, el que carece de legitimidad social de origen, cuestión que ha sido reconocida incluso por aquellos que lo firmaron y por parte de la ciudadanía. Pero nuestra vocación siempre como proyecto político ha estado en construir desde el territorio, desde abajo hacia arriba, desde los barrios, con las organizaciones de base de la sociedad chilena, en este caso con las de Valparaíso, y entender que las instituciones son un instrumento para que la gente pueda hacer cambios en su vida. Hoy la política no logra entender lo que está sucediendo, porque nunca lo ha entendido.

¿Cree que esa lógica de construir "desde abajo" se ha perdido en el Frente Amplio? Otras de sus figuras, como Gabriel Boric y Giorgio Jackson, sufrieron importantes bajas en la encuesta...

No sé muy bien si el FA haya o no perdido su conexión con la gente, no me corresponde a mí emitir un juicio sobre aquello. Lo que sí puedo señalar es que en el FA siempre ha habido estrategias de construcción distintas. Hay estrategias que han apostado a la construcción de fuerzas en al ámbito institucional o en las lógicas de la democracia parlamentaria; y otras que, más bien, han apuntado a ampliar las posibilidades de representación y a no perder la capacidad de diálogo con el territorio y con la comunidad organizada. También en el FA existen diferencias ideológicas vinculadas, más bien, a proyectos más cercanos al liberalismo progresista y otros que apuntan al perfilamiento y a la construcción de una izquierda democrática del siglo XXI. Pienso que esas diferencias se han puesto en evidencia en los últimos meses, y es evidente hoy que el FA no es el mismo que era antes.

En ese sentido, ¿la CEP está demostrando que las estrategias del FA la gente no las está valorando?

Queda mucho todavía por delante y sería un error tratar de emitir un juicio definitivo respecto a un escenario que sigue en desarrollo. Cuando nosotros nos opusimos al acuerdo constitucional, hubo mucha gente dentro del FA que nos salió a criticar de forma injusta y no reconoció valor alguno en la posición distinta que nosotros teníamos, cuando las mayorías de organizaciones sociales tenían esa posición. Y, bueno, a dos meses de la firma de ese acuerdo, lo menos que hoy existe en Chile es paz. Hoy existe una situación de violencia en las calles brutal, derivada principalmente del actuar de Carabineros y, por otra parte, el proceso constitucional no termina todavía de armarse y de legitimarse frente a la gente. No quiero caer en la misma práctica que esos compañeros realizaron con nosotros.

¿Y qué debe hacer el FA?

Tenemos que enfocarnos en ver cómo aprovechamos el proceso constituyente para ir por todo. Con eso me refiero a la posibilidad de ir por el cambio al modelo de sociedad. Por eso, sería bueno saber si el FA se tomará esto en serio o no. Eso supone definir si quiere propiciarles una derrota política y cultural a esos sectores autoritarios que parecen que son mayoría en la derecha, que son los que impiden avanzar hacia un nuevo modelo de sociedad. No entiendo cómo el FA prefiere dialogar con estos sectores autoritarios de derecha y no con los movimientos sociales. Si el FA va a, definitivamente, atreverse a propiciarles una derrota política y cultural a esos sectores de derecha, muy autoritarios, marcará el carácter y futuro del FA. Pero eso no lo hará con la derecha, lo hará trabajando y construyendo con la gente.

¿En qué sentido plantea eso?

Hay que darse cuenta que en la derecha tenemos sectores que tienen un doble estándar en materia de violencia y de derechos humanos. Sectores que han expresado abiertamente signos autoritarios, y otros, como la UDI, que incluso se están negando a desarrollar el proceso constituyente en sí mismo. La ilusión de que hay una derecha dispuesta a cambiar el modelo se esfumó. Esto va a requerir una transformación profunda del modelo económico, y ese dato todavía la derecha y un sector importante de la vieja Concertación no lo toma. Transformarlo va a ser difícil, pero las fuerzas del FA y otras tienen que estar conscientes y preparadas para ese desafío. Sinceramente, todavía falta mucho entender las implicancias de esto.

El diputado Boric dijo que "tiene que haber una reflexión respecto de si es sostenible continuar un mandato de dos años con estos niveles de desaprobación, que, en la práctica, terminan entorpeciendo la salida en positivo del momento social difícil que se vive en el país". ¿Cómo lo ve usted?

Tenemos un país semiparalizado y una crisis institucional profunda. Esto no tiene que ver solamente con el 6% del Presidente Piñera, sino con un problema que se agrava evidentemente al ser Chile un país extremadamente presidencialista. Hoy el Presidente perdió completamente la agenda social, el gobierno se encuentra secuestrado por una derecha autocrática, muy dura, que pareciera ser que no hace mucho para evitar la escalada de violencia. Entonces, el mandato más esencial de todo gobierno no se está cumpliendo, que es cuidar a la gente.

¿Un gobierno con un 6% de apoyo puede lograr instalar la agenda social?

Este gobierno no tiene hoy ninguna legitimidad con la gente. Eso es evidente, pero eso al gobierno ya no le debería importar, sino que lo que les debería importar es parar la violencia, poner fin a las violaciones a los derechos humanos y proteger a la gente. Este gobierno ya terminó en ese sentido. Hoy el gobierno carece de legitimidad para liderar el proceso constituyente y tiene mucha dificultad para impulsar la agenda social.

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