Sebastián Sichel, ministro de Desarrollo Social: “Si no somos capaces del acuerdo, se vendrá la noche negra para muchas familias”

Foto: Agenciauno

El secretario de Estado dice estar optimista sobre las posibilidades de llegar a un consenso con la oposición, y sostiene que esta es una “prueba de fuego” para los partidos. Además, defiende la gestión del titular de Salud, Jaime Mañalich.




Es el ministro mejor evaluado del gabinete, según la última encuesta Cadem, y uno de los secretarios de Estado al que el Presidente Sebastián Piñera le encomendó sacar adelante un acuerdo transversal para enfrentar la pandemia y sus consecuencias. El ministro de Desarrollo Social y Familia, Sebastián Sichel, participó ayer de la reunión con los partidos políticos de la oposición y del gobierno. Y afirma que ve con optimismo las posibilidades de alcanzar un pacto, pero advierte sobre los efectos que se podrían generar si no se llega a un consenso. Además, el secretario de Estado defiende la gestión del titular de Salud, Jaime Mañalich.

Hace tiempo estaba instalada la idea de un acuerdo nacional. Sin embargo, el gobierno optó por algo acotado. ¿Por qué?

Porque es tiempo de poner en cuarentena la fricción política en que estamos atrapados hace tiempo. Y hacerlo hoy día, cuando la crisis sanitaria sigue, requiere actuar con sentido de urgencia. Hacerlo hoy día tiene que ver con tener una reacción temprana a una crisis social que viene después de la crisis sanitaria.

¿Cree que fue bueno que se involucrara con tanto protagonismo el Presidente Piñera? En la oposición dicen que no genera consenso...

El deber principal del Presidente de la República -y en eso a este Presidente nunca le tiembla la mano- es gobernar, llamar a acuerdos, es construir con otros. Por lo tanto, tiene que liderar estos procesos de construcciones de acuerdo.

Hay quienes dicen que la idea de tener un acuerdo amplio es para que, si se recrudece la pandemia, el gobierno no pague los costos solo. ¿Lo ve así?

Vuelvo a la lógica de los tiempos de la buena fe y la confianza. Aquí hay algo evidente: vamos a tener una pobreza que va a superar por lejos los dos dígitos y que se va a ir aproximando a casi 15 puntos. Eso es lo que se pronostica. Entre más temprano tengamos un plan común como país, más posibilidad tenemos de frenar el crecimiento de la pobreza… Todo ese juego de ajedrez político, de que van a pagar los costos o no, creo que es pequeño frente a la magnitud de la crisis social.

¿Cuáles son las expectativas de éxito que tiene sobre el acuerdo?

Si logramos definir estos tres pilares bien -un buen acuerdo fiscal, un plan de reactivación y un buen plan de protección social- soy optimista. Porque si todas las fuerzas políticas que quieran participar, que participan en el Congreso, definimos una agenda conjunta y podemos, además, darle una aprobación rápida en el Congreso, vamos a llegar con soluciones tempranas a la crisis. Si no somos capaces del acuerdo, se vendrá la noche negra para muchas familias.

¿Qué responsabilidad tiene el gobierno en que este acuerdo sea exitoso?

En todo diálogo somos todos responsables que esto funcione. Cuando un diálogo no funciona y uno anda buscando el culpable, es el peor error. Esta va a ser la prueba de fuego: si fracasa puede ser culpa de todos o culpa de nadie.

En el Frente Amplio se quejaron de que no invitaron ayer a todas las colectividades a la reunión entre los ministros y partidos políticos. ¿Por qué se les marginó? Es contradictorio con el llamado a acuerdo nacional que hizo el Presidente...

La convocatoria fue una invitación abierta, pero sobre todo a los que tenían representación parlamentaria en la Comisión de Hacienda, porque la mayoría de los acuerdos marco tiene que ver con eso.

Pero es partir en un mal pie, teniendo en cuenta que en la reunión también participaron Evópoli y el PRI, que no tienen representación parlamentaria en las comisiones de Hacienda...

Creo que partimos todos con el pie derecho. Siempre hay expectativas que puedan estar todos, pero a veces hay que ser más efectivos por la lógica de la urgencia. Ojalá lo que resolvamos sea lo antes posible, y eso requiere marcos acotados de conversación o ciertos marcos que definen una buena conversación.

Algunos hablaban de un gran pacto social más amplio. ¿Hay voluntad en el gobierno para eso?

Hay que dar los pasos de a uno. Veamos cómo funciona esto. Si volvemos a recuperar este clima de los 90, en que el acuerdo es la máxima, creo que siempre va a quedar un buen clima para seguir construyendo acuerdos o pactos a largo plazo. Pero creo que esta es la primera prueba de fuego de los partidos políticos.

Usted ha dicho que la pobreza ha estado en un segundo plano. En ese sentido, ¿cómo toma las palabras del ministro Mañalich, quien dijo desconocer la magnitud de la pobreza y del hacinamiento?

A mí me ha tocado trabajar codo a codo con el ministro Mañalich, y he visto pocas personas que tengan más vocación pública que él. De hecho, lo he visto pasar días sin dormir, estando acá en La Moneda trabajando, y tengo la plena convicción de que es una de las personas que más conoce la realidad chilena... Por lo tanto, tengo la convicción de que él está haciendo lo correcto para proteger a las familias más vulnerables.

Pero sus dichos generan desconfianza en las decisiones que se están tomando. Se revela un desconocimiento de la realidad del país…

Lo que más importa hoy día es lo que hace... A mí, en los hechos, Jaime Mañalich me ha demostrado que tiene un profundo compromiso con los sectores más vulnerables de Chile y con la salud pública. Y, por lo tanto, me quedo muy tranquilo de que él conoce a Chile en esa dimensión.

Pero genera un problema comunicacional...

Los hechos son lo suficientemente evidentes para demostrar que tiene un compromiso. Y, en este caso, en miles de conversaciones conmigo, más allá de las frases a un medio, me han ratificado ese compromiso.

En la oposición insisten en que Mañalich no es la persona idónea para liderar la crisis sanitaria. ¿Qué piensa de eso?

Las legítimas críticas en democracia, que le corresponden a la oposición, qué bueno que las hagan, pero también hay un minuto en que tenemos que poner la confianza en la autoridad sanitaria y la historia va a juzgar, la política va a juzgar y las elecciones van a juzgar a las autoridades. Me gustaría que fuera un tiempo en que hay que apostar a que quien conduce la crisis lo hace de manera adecuada.

¿Cree que Mañalich es la persona idónea?

Cien por ciento. Me siento orgulloso de ser parte de un equipo en que trabaja Jaime Mañalich.

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