Traspié en acusación enfrenta a diputados y senadores de oposición

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Libelo contra Guevara, que había sido aprobado por la Cámara, fue desestimado hoy por el Senado. Votación estuvo marcada por las críticas al sustento jurídico de la ofensiva, por las ausencias de parlamentarios de centroizquierda y por las advertencias en el bloque sobre la coordinación en el sector.


"Nunca dije que no iba a venir a la acusación. Estoy aquí cumpliendo mi deber". Con esas palabras, el senador Juan Pablo Letelier (PS) defendió hoy una decisión que horas más tarde daría a conocer en la sala de la Cámara Alta: romper el pareo que la tarde del lunes había ingresado junto a José García (RN) para no participar de la votación que sellaría el destino de la acusación constitucional contra el intendente metropolitano, Felipe Guevara (RN).

La determinación del parlamentario se dio luego que desde el comité de su partido se hicieran intensas gestiones durante la mañana para evitar que la responsabilidad política del rechazo al libelo -que finalmente obtuvo 18 votos a favor, 15 en contra, dos abstenciones y un pareo, no logrando el quórum de 22 apoyos requeridos para destituir al jefe regional- terminara recayendo en el PS.

Las tratativas ocurrieron previo a la votación, cuando en la centroizquierda se habían intensificado las críticas y emplazamientos a los senadores del sector que habían anunciado que se ausentarían de la sesión. A esas alturas, eran tres los legisladores socialistas que se restarían: sumado a Letelier se encontraban fuera Rabindranath Quinteros, quien estaba pareado con Andrés Allamand (RN), y José Miguel Insulza, quien se encontraba con permiso constitucional en Perú, en una reunión de excancilleres.

Así, la presión recayó sobre el legislador por O'Higgins, quien terminó aprobando la acusación, pese a que inicialmente no tenía contemplado votar e, incluso, había transmitido dudas sobre el sustento jurídico del libelo, que es -informaban hoy en el gobierno y en el Congreso- la primera acusación constitucional que es rechazada en el Senado desde 1990.

Pese a todo, el voto de Letelier no inclinó la balanza en favor de la ofensiva opositora. Mientras que Felipe Harboe (PPD) se pareó con Víctor Pérez (UDI), los democratacristianos Carolina Goic y Jorge Pizarro decidieron abstenerse. Eso, sumado a la ausencia de Ximena Rincón (DC), quien se pareó con Manuel José Ossandón (RN), le dio un total de seis bajas a la centroizquierda, lo que terminó consolidando una derrota para el sector, intensificando las recriminaciones que surgieron el lunes y alertando a varios dirigentes que veían cómo la coordinación y unidad de la oposición quedaba en entredicho.

Ese análisis quedó reflejado, por ejemplo, en el mensaje que entregó el presidente del PPD, Heraldo Muñoz. "A futuro, debiéramos trabajar mucho más la sintonía entre la Cámara y el Senado para no llegar a situaciones, evidentemente, donde observamos que una cámara aprueba y otra rechaza. Que esto sea una lección para lo que viene por delante", dijo, mientras otros representantes del bloque lanzaban críticas cruzadas y reconocían que con esta derrota se vuelve a poner en evidencia el "fraccionamiento" que, pese a la crisis que atraviesa el gobierno, mantiene la centroizquierda.

"Está en su responsabilidad (de cada senador) cumplir con su cargo, que es venir a la sala, escuchar los argumentos y votar. Y esperábamos que, al menos ese principio de cargo público por el cual se les paga con plata de todas y todos los chilenos, se cumpliera. Lamentablemente, la ciudadanía va a tener que enjuiciar a estos senadores. Y, por cierto, la oposición hoy, al menos en el caso puntual de estos senadores, se degrada en su posición y en su unidad (…). Se ha dado una pésima señal al país", sostuvo el diputado Diego Ibáñez (CS), quien actuó como acusador ante la Cámara Alta.

Previamente, pese a las críticas que surgían y a las presiones desde la Cámara, algunos senadores defendían sus posturas. "No me formé convicción de que hubiera mérito jurídico para la acusación, creo que no existe. Sí entiendo el por qué de la acusación en el contexto político (…). Y hago una autocrítica. Este debate podría haber sido distinto si es que desde la oposición tuviéramos capacidad de acuerdo para proponer alternativas de salida, de cambios al país, frente a la dramática situación que estamos viviendo", argumentó Pizarro al anunciar su abstención.

Las críticas al sustento jurídico también provinieron de senadores que, de todas maneras, terminaron aprobando el libelo. "No soy abogado, pero veo la fragilidad de los elementos para concluir que el derecho a reunión y el derecho a (la libertad de) expresión han sido afectados durante estos días", advirtió Carlos Montes (PS), quien, sin embargo, terminó aprobando la acusación y haciendo un llamado a la Cámara a no "abusar" de esta herramienta (ver entrevista en página 4). En la misma línea, el presidente del Senado, Jaime Quintana (PPD), hizo un "llamado a la responsabilidad" advirtiendo que "estamos frente a una acusación menos rigurosa que aquella contra el exministro (Andrés) Chadwick, y eso me preocupa, sobre todo cuando hemos escuchado a diputados amenazando con nuevos libelos a otras autoridades del Estado. Es responsabilidad de todos cuidar la institucionalidad, porque eso también implica cuidar la democracia".

Guevara: fue una acusación "injusta"

Con aplausos y abrazos celebraron hoy los familiares y amigos del intendente Guevara una vez que se desestimó la acusación. Al salir de la sala, la autoridad metropolitana fue recibida por sus hijos y su esposa, a quienes abrazó frente a la prensa, además del presidente de su partido, Mario Desbordes, y otros diputados y dirigentes de su sector.

"Se trató de una acusación tremendamente injusta. Mi deber de intendente, así está establecido en la ley, es resguardar el buen cuidado y funcionamiento de la ciudad, y se me acusó por eso", dijo el exalcalde, tras agradecer el respaldo del gobierno y del propio Presidente Piñera durante todo el proceso. De hecho, Guevara se trasladó más tarde a La Moneda para reunirse, precisamente, con el Mandatario, quien durante la mañana había hecho un llamado público señalando que "confío en que el Senado no le va dar a curso (a la acusación), porque significaría debilitar la capacidad del Estado para garantizar el orden público".

En el Ejecutivo reconocían que el triunfo del intendente le daba un respiro a La Moneda y les permitía validar su gestión en materia de orden público. Y pese a que en el gobierno aseguraban que no fue complejo lograr el desmarque de los senadores opositores, dada la poca "convicción" que había en la centroizquierda respecto de la pertinencia del libelo, destacaban que el resultado favorable también respondió a las permanentes gestiones que tanto la Segpres como Interior desplegaron en las últimas semanas.

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