13 trucos de limpieza sin productos químicos

Ilustración: César Mejías

¿Te quedaste sin limpiavidrios? ¿Se te acabó el antigrasa? ¿No hay soda cáustica para destapar el baño? Tranquilidad: se puede hacer un aseo igual de profundo y con cosas que hay en cualquier casa. Solo hace falta un poco de creatividad.




Cuando llega la hora de hacer aseo, momento que casi todos postergan hasta la última de las instancias, siempre pasa algo: o los productos se acabaron, o las herramientas están viejas o las manchas del baño simplemente no quieren salir.

Motivos suficientes para que la parte floja de nosotros mismos, ese lado que en pandemia ha aumentado su influencia masivamente, se aproveche del caos, boicotee lo programado, renuncie a la limpieza y, antes de que te des cuenta, te tenga en el sillón poniéndole play al próximo episodio de la serie que estás viendo.

Para no darle excusas a nuestro diablo interior, recopilamos y probamos 18 pequeños trucos, lifehacks como le dicen los gringos, que te permitirán realizar la limpieza que tu casa merece, independiente de si tienes o no el líquido específico para los vidrios o el antigrasa para la cocina.

Con elementos caseros —como limón, bicarbonato de sodio, pasta de dientes, aceite de oliva e incluso vodka—, productos que están en casi cualquier hogar, a lo mejor escondidos hace años al fondo de la despensa, pero capaces de limpiar tan bien como un químico industrial.

1— Aceite de oliva para el acero inoxidable

Quizá no quieras despilfarrar tu valioso aceite de oliva extra virgen extraído en frío multipremiado en desconocidos concursos europeos, pero lo cierto es que si quieres revivir esas opacas superficies de acero inoxidable —como llaves, griferías, ollas, sartenes, repisas o electrodomésticos—, una gran alternativa es untar unas gotas de aceite en un paño suave y limpio y frotar circularmente sobre el metal.

No solo sacará manchas sino que además recuperará el brillo perdido tras años de uso y limpiezas químicas. Hay que cuidarse de no usar demasiado oliva —la idea es limpiar las cosas, no aliñarlas—, ya que además de perderlo para cocinar, dejarás las superficies muy aceitosas, lo que las volverá a ensuciar muy rápidamente. Una vez usado el paño, conviene pasar una toalla de papel para absorber los excesos.

2— Limpia las manchas con vodka

Después de una noche de copas, los sillones y alfombras suelen sufrir las consecuencias del exceso: manchas de vinos, de salsas, de piscolas o guacamoles, que al otro día, con la cabeza zumbando, parecen cicatrices que nunca sanarán. Pero lo que el alcohol da, el alcohol también lo puede quitar.

Ilustración: César Mejías

Especialmente el vodka, un destilado transparente, casi inodoro, con alta graduación alcohólica, que así como puede causar estragos para quien se tome más de dos copas, puede de la misma forma limpiar manchas de todo tipo. Eso sí, hay que aplicarlo apenas ésta se produzca.

Ya hemos explicado los métodos para remover manchas, pero si la quieres sacar con vodka, lo primero es secarla bien y luego aplicar un chorrito del alcohol sobre ella. Dejar actuar unos segundos y restregar con un cepillo, escobilla o paño limpio. Lo probamos y funciona tan bien como cualquier producto de limpieza. Incluso mejor, porque una vez limpia, puedes brindar por el resultado.

3— Bicarbonato de sodio y vinagre: todo lo que necesitas para limpiar el baño

Seguro: hay productos que huelen mejor o que quizá son más fáciles de aplicar, pero si se te acabaron justo el sábado que vas a hacer aseo —y también los permisos para salir a comprarlos—, rescatar esa olvidada bolsa con bicarbonato y mezclarla con la solitaria botella de vinagre blanco puede sacarte de apuros.

Por ejemplo, si hay que limpiar la tina o la ducha, no hace falta más que juntar una taza de vinagre, media taza de bicarbonato y medio litro de agua caliente. Se pone el tapón y se vierte la mezcla, dejándola reposar unos cinco minutos. Después se llena la tina con más agua caliente hasta aproximadamente un cuarto de su capacidad —si es una ducha, se puede saltar este paso—, se esperan otros cinco minutos, se saca el tapón y se enjuaga pasándole un paño o esponja limpio.

Y si la misma ducha o el lavamanos están tapados, y no tienes a mano soda cáustica, estos aliados también pueden liberar las cañerías. Solo hay que echar media taza de bicarbonato por el desagüe, luego media de vinagre y tapar o cubrir. La mezcla es efervescente, y al cubrirla se intensificará su acción. Dejar actuar durante unos 10 minutos y, mientras tanto, hervir un litro de agua. Pasado el tiempo, sacar el tapón y echar el agua caliente. A menos que esté tapado con piedras, la cañería debería quedar libre y despejada.

4— Limón para el microondas

La mayoría del tiempo permanece oscuro y cerrado, pero bajo esas sombras el microondas no deja de acumular suciedad. Difícil de observar, la mejor manera de limpiarlo no es pasándole un paño con un producto en crema —cuyos residuos pueden después afectar en los alimentos que calentemos o cocinemos en él— sino que simplemente usando su propio poder de radiación.

Solo hay que cortar un limón por la mitad y meter una de ellas en un bol mediano lleno de agua. Luego ponerlo dentro del microondas y encenderlo a máxima potencia por diez minutos. Con guantes y cuidado, abrir la puerta —puede salir mucho vapor—, sacar el bol —puede estar muy caliente— y aprovechar toda esa humedad cítrica que quedó dentro para limpiar las paredes y el interior del horno. Las manchas saldrán muy fácil, sin necesidad de agregar nada, y además quedará desinfectado y con muy buen olor.

5— Limpiador de vidrios casero

Es fácil olvidarse de echar un limpiavidrios en el carro cuando uno va al supermercado. Es algo que no se usa siempre y que, salvando algunas rarísimas excepciones, a nadie le gusta usar. Tampoco son baratos. ¿Se puede hacer uno en casa? Claro que sí.

Mezclar una parte del multifuncional vinagre blanco con otra de agua destilada y el jugo de medio limón. Se vierte en un pulverizador y listo: tu propio limpiavidrios, capaz de sacar manchas de ventanas, espejos o puertas correderas. Además: si le agregas un poquito de lavalozas al potaje, los vidrios quedarán con un brillo extra.

6— Filtros de café para las pantallas

Lo que se recomienda para limpiar dispositivos con pantallas —como PCs, laptops, tablets o celulares— no es aplicar productos líquidos sino que pasarles un paño de microfibra, una tela que por sí misma es capaz de sacar las manchas, sin dañar los circuitos tecnológicos.

Pero esos paños no siempre los venden en todos lados, y muchas veces tienen precios muy elevados para tratarse simplemente de un pedazo de tela. Pero si en tu casa usas filtros de papel para preparar el café, entonces aprovéchalos, porque pueden cumplir esa misma función. A diferencia de una toalla, el algodón u otro material, el filtro de café no dejará residuos en la pantalla ni tampoco la rayará.

7— Sal de mar y limón para limpiar tablas de madera

Las tablas de madera no siempre son la opción más higiénica para cocinar, pero sí son más bonitas y agradables que las plásticas. Suelen tener más peso y, para un asado que se precie de tal, la carne hay que cortarla sobre madera. El problema es lavarla después, ya que por mucho detergente que echemos, y por más que refreguemos la esponja sobre ella, hay suciedades u olores que parecen nunca salir.

Pero si se la cubre de sal de mar y luego de limón —y se deja reposar esa mezcla por unos 15 minutos—, luego la limpieza será mucho más sencilla y profunda. Es cosa luego de enjuagarla, lavarla con detergente, y la tabla se verá como nueva. También sirve, después de este proceso, esparcirle unas gotas de aceite de oliva para que actúen como barniz protector. Este mismo proceso es útil además en sartenes y ollas de hierro.

Ilustración: César Mejías.

8— Vinagre para limpiar manchas de sarro en cañerías, llaves y grifos

El viejo y querido vinagre sigue sumando utilidades. Esta vez para sacar las manchas de las llaves y grifos, tanto del baño como de la cocina, que se suelen producir por la dureza del agua. No hay que mezclarlo con nada, solo remojar un trapo limpio en vinagre blanco y cubrir con él la grifería que se quiere limpiar. Dejar ahí durante una hora y luego, con un cepillo de dientes viejo, fregar las superficies. Las manchas saldrán tranquilamente, en paz y armonía.

9— Lavar la esponja

¿Quién vigila al vigilante? ¿Quién lava a los que lavan? Las esponjas hacen un sacrificado trabajo, limpiando platos, ollas y cubiertos, día tras día tras día, pero en general nadie se sacrifica por ellas: una vez que acumulan suciedad o mal olor, las cambiamos por otras.

Pero es fácil alargarles la vida útil y demostrarles un poco de reconocimiento a su labor. Simplemente hay que mojarlas, colocarlas sobre un plato y meterla en el microondas por 30 segundos —o un poco más, dependiendo de la potencia—. Eso hará que se vaya el mal olor y cualquier bacteria que viva por ahí. Cuidado al sacarla: puede estar muy caliente.

10— Limpiar las persianas

Debe ser la peor tarea de todas, pero puede no ser tan complicada. Las persianas, al tener decenas de barras que acumulan polvo y suciedad, son uno de los elementos más difíciles de limpiar. ¿Con qué herramienta hacerlo? ¿Qué producto usar?

Un calcetín viejo y vinagre. Eso es todo: después de combinar una parte de vinagre con otra de agua en un bol, solo hay que ponerse en la mano un calcetín viejo —ojalá grueso—, sumergirlo en la mezcla y pasarlo por cada parte de la persiana. Saldrán el polvo, las manchas y te demorarás solo unos minutos.

11— Pasta de dientes para las zapatillas

¿Tus zapatillas blancas ya no son blancas? He usado limpiador en crema para devolverles su color original, pero el cuero queda dañado y no vuelve a ser el mismo. Hasta que probé con la pasta de dientes y todo cambió. De hecho, son más efectivas recuperando el blanco de mi calzado que el de mi dentadura.

Solo hay que limpiarlas tal como lo harías con tus dientes: un poco de pasta, un cepillo viejo y listo. Se verán casi como nuevas.

12— Congelar pasta de dientes para limpiar tablas de madera

Si la idea de lavar tablas con sal y limón no te gustó, otra opción es congelar pasta de dientes en una cubetera de hielo y luego, cuando haya que lavar una de estas superficies, sacar un cubo de pasta congelada y refregar con él sobre ella.

También funciona para tablas de plástico y otras superficies como mesones, encimeras, cocinas u hornos.

13—Ketchup para remover grasa

¿Ketchup para remover grasa? Ketchup para remover grasa. Si en una sartén, olla, fuente o bandeja de horno se te pegaron los restos de carnes y frituras, una solución es removerlos con esta salsa, que por su contenido vinagroso, y a la vez denso, es capaz de corroer estos residuos.

Si te gusta mucho el ketchup, quizá sufrirás usando esta técnica, ya que no terminará en tus papas fritas o completos, sino que limpiando mugre, pero es bien efectivo: solo hay que poner abundante salsa en la superficie a limpiar, dejar reposando por una media hora, y luego sacarlo con un paño. Verás como la oscura grasa desaparece, y con una lavada con detergente quedará impecable.

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