Consejos para elegir la maleta ideal

No son tiempos de viajes pero sí de descuentos: las maletas nunca han estado más baratas que durante estos días, por eso dos conocidas travel bloggers nos dan sus recomendaciones al momento de comprar una. Tamaño, material y seguridad son los principales factores.




En un año normal —un año, más bien, sin novedades como un estallido social o una pandemia—, mucha gente estaría empezando a planificar sus vacaciones de verano por estas fechas. Dónde ir, cómo ir y, aunque varios se preocupan de esto a última hora, de qué manera llevarán su equipaje.

Ahora, en cambio, con el virus aún presente y la crisis económica que todavía no se disipa, no parece el tiempo de pensar en viajar ni mucho menos en maletas. Pero justamente porque pocos están con eso en mente es que las maletas están durante estos días con muchísimo descuento. Se podrá concluir en lo ridículo que sería comprar una sabiendo que pasarán muchos meses —a lo mejor más de un año— sin que la podamos utilizar, pero en algún momento, no sabemos cuándo pero suponemos que ese día existirá, la covid-19 dejará de ser una amenaza global, las fronteras se volverán a abrir y no sería malo tener en casa una buena —y barata— maleta esperando a ser llenada.

“Han habido buenísimas ofertas durante este tiempo”, dice la periodista Fran Opazo, para quien una maleta es su herramienta de trabajo: hace seis años que se dedica a ser bloguera de viajes y, hasta la aparición del coronavirus, una buena parte de su vida la pasaba, entre aeropuertos y hoteles, llevando una valija en la mano. Ella tiene una maleta F, “que son de muy buena calidad”, y también recomienda las Saxoline y las Totto.

Gloria Apara, chilena radicada en Karlsruhe, Alemania, y creadora de Nomadic Chica, un blog de viajes que también tiene unos seis años, dice que “cualquier maleta por sobre los 100 mil pesos va a ser buena”, por lo que si ahora están con descuentos de 40 o incluso 70 por ciento, vale mucho la pena aprovecharlos. Su actual maleta es una Samsonite

1. Tamaño

Fran Opazo recomienda tener dos maletas. Una grande, para los viajes largos —que además puede ayudar mucho en mudanzas o traslados de cosas—, y que en el caso de moverse en avión tendrá que ir en la bodega de la nave. “Para este tipo de maletas lo mejor es no fijarse tanto en su apariencia o diseño y sí comprobar que sea muy resistente”, dice. En los aeropuertos, se sabe, no acostumbran ser muy tiernos ni sutiles con ellas: he visto a obreros demostrarle más cariño a un montón de escombros que los funcionarios de aerolíneas a un equipaje.

Opazo no ha tenido malas experiencias, pero la maleta de su hermano, hace algunos años, que era blanda y no muy resistente, apareció rota en la cinta transportadora. “Para que no pase algo así, es mejor asegurarse con una de cubierta dura”. Los materiales que suelen garantizar esa dureza son el policarbonato y el polipropileno, plásticos rígidos que garantizan resistencia a la furia de los operadores aéreos, aunque también más caros.

Maleta de cabina F Montana


El otro porte de maleta que Opazo sugiere es el famoso “tamaño cabina”, que es el que permite que ésta pueda ser llevada arriba del avión, justo sobre nuestras cabezas, sin necesidad de pagar por peso extra ni tampoco tener que esperar esos interminables minutos a que aparezca sobre la cinta.

“Cada aerolínea tiene sus propias medidas, y las low cost europeas, por ejemplo, han reducido esos tamaños en el último tiempo”, explica la travel blogger. Pero hay un tamaño estándar que debería funcionar en la cabina de cualquier avión: 55 cm de alto, 40 cm de largo y 20 cm de ancho. Sí, no es mucho espacio, pero según Fran Opazo, es más que suficiente para viajar.

“Viajé tres meses solo con una maleta de cabina, que pesaba solo 7 kg. Si sabes andar con lo justo, me parece la mejor opción”, dice. Para que esto funcione, ella aconseja fijarse antes en los tamaños y pesos máximos permitidos por la línea aérea, ya que si uno los cumple, “por muy grande o pesada que parezca la maleta, los funcionarios no pueden impedir que la ingreses”.

“Por mucho tiempo viajé solo con una maleta de cabina, para ir más ligera y pasar menos tiempo en los aeropuertos”, cuenta Gloria Apara. “Si esa es la intención, entonces recomiendo tener la medida más chica, para que quepa en todas partes. No es necesario que sea ultra resistente, porque la llevas siempre contigo”.

En los aeropuertos suelen haber balanzas para pesar el equipaje, pero si no tienes una huincha o una regla, Opazo recomienda bajar la app de Kayak, el buscador de vuelos, que tiene una función para medir el tamaño de tu maleta.

2. Material

Decíamos que el policarbonato y el polipropileno son que garantizan la mayor durabilidad, pero un material algo más económico, aunque también muy resistente a los golpes y rasguños, además de ser impermeable, es el acrilonitrilo butadieno estireno, ABS para los amigos. Muchos fabricantes lo están usando para recubrir las maletas, entregando rigidez a un precio más accesible.

“Yo prefiero que sea rígida, pero también tiene sus contras”, dice Fran Opazo. “Por ejemplo, si resulta que no la llevas llena, igual ocupará espacio como si estuviera completa”. Las maletas de tela, al ser blandas, entregan esa flexibilidad.

Maleta de cabina Saxoline Belle SX Spinner


“A mí, estéticamente, no me gustan las maletas de tela”, cuenta Apara. “Son más difíciles de limpiar y si se tienen contacto con el agua, algo que en los aeropuertos puede pasar cuando llueve, es posible que el contenido se moje. Me parecen más confiables las de plástico”.

Eso sí, ella sugiere aquellas que no son 100% rígidas. Cuando son muy duras, dice, también tienen tendencia a romperse, puesto que no consiguen amortiguar los golpes. “Las que más me han durado son las plásticas pero flexibles. Esas se quiebran mucho menos”.

3. Ruedas

A menos que tengas gustos muy vintage y desconfíes de los avances tecnológicos —aunque no pares de subir fotos a Instagram con el celular—, tu próxima maleta debe tener ruedas. De hecho, es muy difícil encontrar en el mercado una que no las tenga.

Pero hay ruedas y ruedas. “Al comprar una maleta barata, si la usas mucho, lo primero que va a fallar son las ruedas”, dice Opazo. Si la intención es sacarle el jugo apenas se pueda, entonces conviene invertir un poco más.

“Yo prefiero que la maleta tenga cuatro ruedas y que estas giren en 360º”, agrega, algo que facilitará mucho el movimiento y el traslado, reduciendo también la fuerza al arrastrarla.

Maleta de cabina Totto Kita 360


Gloria Apara dejó hace varios años de viajar con mochila —"mi cuerpo ya no aguanta"— y las ruedas son imprescindibles. “Es fundamental que sean de buena calidad y que tenga cuatro”, dice. “Mientras rueden bien es suficiente, aunque son más ricas si giran 360. Para no dañarlas demasiado, es muy importante saber cómo será el piso del sitio que visitarás —adoquines, tierra, cemento— para ver si las ruedas van a sufrir”.

4. Seguridad

Ninguna maleta es inrobable: es cosa de que te pillen desprevenido, revisando Twitter por enésima vez o esperando a que te sirvan tu café para que un malintencionado se la lleve. Aunque algunas cuentan con GPS, para que en caso de robo o extravío sepas exactamente dónde está, la mayoría de las nuevas maletas viene con un candado con clave integrado.

“Es recomendable que venga con uno aprobado por la TSA”, dice Fran Opazo, refiriéndose a la Transportation Security Administration, la institución a cargo de revisar que los equipajes no presenten amenazas para los vuelos. En ese país —como otras agencias en diferentes naciones—, la TSA tiene la facultad de abrir una maleta sospechosa sin que su dueño esté presente, y para evitar forzarlo o romperlo, existen cerraduras que pueden ser desbloqueadas y vueltas a cerrar por los fiscalizadores, sin necesidad de destruirlas.

Maleta de cabina rígida Samsonite Stryde Spinner


“Yo antes era súper urgida, y aparte de la cerradura, le ponía candados a mis maletas”, cuenta Gloria Apara. “Pero cada vez me relajo más, y con el candado incorporado, si la maleta es buena, es suficiente”.

Más allá de la protección, el mejor consejo que ambas dan en cuanto a las maletas que viajarán en la bodega del avión, es el de no dejar ahí nada valioso. “Ni en lo económico ni en lo sentimental”, dice Apara. “Para que no se dañe con los golpes o para que no se pierda si es que la maleta se extravía”. Opazo opina lo mismo: “lo caro debe siempre ir contigo en la cabina. Y siempre, también, recomiendo contratar seguros de viaje. Nunca se sabe lo que va a pasar”.


*Los precios de los productos de este artículo están actualizados al 6 de noviembre de 2020. Los precios y disponibilidad pueden cambiar.

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