Filial chilena de peruana Graña y Montero llega a acuerdo con sus acreedores para reestructurar la deuda

Centro comercial construido por Graña y Montero en Perú.

Centro comercial construido por Graña y Montero en Perú.

Más del 80% de los acreedores aprobó la propuesta de Adexus, que consiste en reestructurar y pagar el total de su pasivo reorganizado en un plazo máximo de seis años. En paralelo, Graña y Montero continuará intentando vender la firma.




La historia de la empresa de ingeniería y construcción peruana Graña y Montero con su filial chilena Adexus no ha sido fácil en el último tiempo.

Después de fracasar en su intento de venderla, el 19 de noviembre de 2019 Adexus se acogió a un proceso de reorganización concursal bajo la Ley N° 20.720, de Reorganización y Liquidación de activos de Empresas y Personas.

"Desde hace un tiempo, Adexus S.A. ha venido teniendo problemas de liquidez de corto plazo. La situación por la que está atravesando Chile ha acentuado este problema, afectando el nivel de actividad presupuestado de la empresa y por tanto empeorando su situación de liquidez", indicó Graña y Montero a la Superintendencia del Mercado de Valores (SMV) de Perú cuando su filial especializada en servicios de tecnología de la información presentó la solicitud de reorganización ante los tribunales chilenos.

En aquella ocasión, Adexus informó a los tribunales que su deuda total ascendía a más de $36.055 millones (US$46,8 millones, según el valor del dólar observado a este lunes) y que sus tres mayores acreedores eran HP Financial Services, con 19,21% del total, la Bolsa de Productos (11,04%) y Eurocapital (8,76%).

A casi dos meses de haber comenzado el proceso, su matriz Graña y Montero informó a la SMV de Perú que la junta de acreedores de Adexus aprobó –con el voto favorable de más del 85% de los acreedores prendarios y del 85% de los acreedores valistas- el acuerdo judicial de reorganización propuesto por la firma.

"Conforme a los términos del acuerdo judicial de reorganización, Adexus S.A. se reestructurará y pagará el total de su pasivo reorganizado en un plazo máximo de 6 años, según las nuevas condiciones convenidas, estando autorizado a continuar con sus actividades comerciales con normalidad", detalló al regulador financiero peruano.

Añadió que durante el proceso judicial la compañía continuó atendiendo a todos sus clientes.

En paralelo, Graña y Montero relató que tras lograr esta reestructuración se enfocará en que su filial honre los compromisos pactados mientras consigue un nuevo accionista para el futuro desarrollo de Adexus.

El fallido intento de venta

A comienzos de 2019 la relación entre Graña y Montero con su filial chilena era muy diferente.

A fines de enero, la constructora peruana informaba al regulador de ese país que había suscrito un acuerdo no vinculante con Advent International mediante el cual se establecían los principales términos y condiciones por los cuales le transferiría el 100% de la propiedad de Adexus.

A esa fecha las partes ya habían iniciado la negociación de los documentos de la transacción y estaban trabajando en un proceso de due diligence para concretarla.

El objetivo de esta venta, cuyo precio no fue revelado ni en ese minuto ni después, era enfocarse en el core business: ingeniería y construcción, infraestructura y negocios inmobiliarios.

Sin embargo, a los dos meses ese objetivo se vio truncado.

"Mediante carta recibida en la fecha, Advent International S.A.C. nos ha comunicado que, por una decisión estratégica de su Comité de Inversión (Investment Committee), no puede en esta oportunidad seguir adelante con la potencial adquisición de Adexus S.A. Por tanto, de mutuo acuerdo, se han dado por finalizadas las negociaciones y por terminadas las obligaciones asumidas en el marco de la potencial transacción, sin responsabilidad para las partes", indicó Graña y Montero al regulador peruano el 15 de marzo del año pasado.

La empresa agregó que "ratificamos nuestra intención de continuar con el plan de venta de Adexus S.A., por lo que retomaremos conversaciones con potenciales interesados, a fin de encontrar la mejor oferta posible para los intereses del Grupo Graña y Montero y sus inversionistas".

Pero, como lo muestran los hechos, hasta el día de hoy no ha podido concretar esa meta.

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