Uber no logra recuperarse y anota nuevamente grandes pérdidas en sus resultados

La firma entregó su información financiera este jueves. Por su parte, las órdenes de reparto a domicilio impulsaron el negocio de delivery de comida de la firma, haciendo que Eats tuviera sus mejores números históricos.




UBER Technologies Inc. anunció otra gran pérdida con pocas señales de recuperación en su negocio principal de transporte de pasajeros, mientras la pandemia del coronovirus se sigue alargando.

Los ingresos brutos por viajes de Uber declinaron 75% año contra año en los tres meses terminados el 30 de junio, según indicó este jueves la empresa basada en San Francisco. Con todo el segundo trimestre impactada por el Covid-19, los viajes cayeron 72% en relación al primer cuarto del año, cuando la pandemia golpeó por primera vez.

El director ejecutivo de Uber, Dara Khosrowshahi, afirmó el jueves que el negocio en Asia había rebotado, con pasajeros tomados en Hong Kong y Nueva Zelandia, donde la pandemia se ha suavizado, “a veces excediendo los máximos niveles pre-Covid”. Mientras el transporte de pasajeros aumentó en algunas ciudades lucrativas, incluyendo New York, donde los viajes más que duplicaron año contra año, Khosrowshahi dijo que los viajes cayeron hasta un 85% en algunas locaciones de Estados Unidos.

En mayo, hubo unas primeras señales de recuperación en los viajes, a medida que algunas jurisdicciones suavizaron sus medidas de confinamiento, pero la recuperación se detuvo cuando los contagios Covid-19 volvieron a subir.

El negocio de reparto de comida de Uber ha sido una luz brillante durante la pandemia, con la gente sin poder salir de sus casas. Esos envíos más que se duplicaron año contra año y aumentaron 49% en relación al primer trimestre.

“Si las restricciones continúan o necesitan ser reimpuestas, nuestro negocio de delivery compensará”, dijo Khosrowshahi a analistas en la conferencia telefónica sobre los resultados de la firma.

Khosrowshahi se ha comprometido a hacer Uber rentable en sus ganancias ajustadas previo a intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones, antes de fin de año. Pero él desechó esa proyección en abril pasado, por culpa de la crisis sanitaria. El jueves, la compañía reafirmó sus esperanzas de alcanzar ese hito el próximo año.

Uber presentó una batería de medidas en mayo, para ahorrar más de US$1.000 millones en costos fijos, incluyendo recortes de puestos de trabajo.

La compañía reservó US$382 millones en costos de reestructuración en el segundo trimestre, asociado a sus esfuerzos de convertirse en una empresa más liviana.

Ese cambio contribuyó a que Uber tuviera pérdidas netas de US$1.800 millones, un poco menos que lo registrado hace un año, momento en el que los costos por una vez de su IPO llevaron a las pérdidas trimestrales más grandes en la historia de la compañía. Sacando esos costos por una vez, el Ebitda del segundo cuarto del año llegó a una pérdida de US$837 millones, lo que se compara con las pérdidas de US$656 millones del mismo período del ejercicio pasado.

Tras conocerse los resultados, las acciones de Uber caían más de 3% en las transacciones en el after market.

Las ventas totales del trimestre cayeron 29%, a US$2.240 millones, desde US$3.170 millones en el mismo período de 2019. Los ingresos por viajes totales de Uber, incluyendo su negocio de reparto de comida y otras aplicaciones, bajaron 35% año contra año, a US$10.220 millones. Estos resultados estuvieron en general en línea con las ya bajas expectativas de Wall Street. Analistas encuestados por FactSet habían estimado ventas por US$2.080 millones e ingresos brutos de pasajeros de US$10.530 millones.

El segmento de viajes de pasajeros, más allá del desplome en los viajes, se mantuvieron rentables en su base ajustada, señalando que la decisión de la compañía previa a la pandemia, de enfocarse en un crecimiento rentable luego de años de pérdidas está mostrando resultados.

El segmento Eats perdió US$232 millones en el trimestre en su base ajustada, en un mercado ultra competitivo de entrega de comida, donde las ganancias han sido por mucho tiempo escurridizas. Uber ha tratado de achicar esas pérdidas, y el segundo trimestre mostró los mejores resultados históricos para el negocio de Eats.

El mes pasado, Uber acordó adquirir su rival Postmates Inc., lo que le permitirá a la compañía ahorrar en su intento por construir un imperio de delivery y para competir con sus rivales que tienen unos bolsillos muy profundos. El acuerdo de US$2.650 millones por todas las acciones se Postmates se espera que esté cerrado el próximo año. Uber estuvo compitiendo por comprar Grubhub Inc., pero perdió ante el gigante del reparto de comida holandés Just Eat Takeaway.com, en un acuerdo por US$7.000 millones.

La caída de los viajes durante la pandemia y la fuerte competencia en el negocio de entrega de comida, no son los únicos dolores de cabeza de Uber. Los reguladores además tienen a la empresa y a otras compañías de la llamada “gig-economy” entre ceja y ceja, por una supuesta clasificación errónea de sus trabajadores, como contratistas independientes en vez de empleados.

El miércoles, la Comisión del Trabajo de California dijo que demandó a Uber, y a su rival Lyft, por clasificar de manera errónea a sus conductores. La nueva ley de ese estado respecto a la “gig-economy”, que entró en vigencia el 1 de enero, busca forzar a las compañías a clasificar a los conductores como empleados, haciéndolos elegibles para beneficios, como licencias médicas y seguro de salud, temas que han estado en el centro del debate durante la pandemia.

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