Álvaro Jana, el primer chileno que negoció el TPP: “La refundación es lo que me frustra; tú refundas lo que no funciona”

15 Septiembre 2022 Entrevista a Alvaro Jana, Abogado. Foto: Andres Perez

El exdirector de la Direcon afirma que las disposiciones más polémicas, en materia de propiedad intelectual y de productos farmacéuticos, quedaron suspendidas. Enfatiza en que los beneficios del acuerdo multilateral van más allá de aranceles preferentes a los productos chilenos, y que sus disposiciones impactan favorablemente al comercio.


Álvaro Jana lideró la Dirección de Relaciones Económicas (Direcon) entre junio de 2012 y marzo de 2014. El abogado fue de los primeros negociadores del polémico Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por sus siglas en inglés). El mismo que el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidió abandonar en su afán proteccionista.

El acuerdo, hoy conocido como TPP11 o CPTPP, lleva más de ocho años sin que se haya ratificado en Chile. Jana se muestra frustrado. Afirma que los puntos más complejos quedaron suspendidos y aboga por su pronta ratificación. Aquí entrega sus razones.

¿Qué se sacó del acuerdo inicial del TPP y qué es lo que está a la espera de ratificarse?

-Cuando estaba Estados Unidos había varias disposiciones, la mayoría de ellas, del capítulo de propiedad intelectual y que respondían a intereses de Estados Unidos, de mayor exigencia en la regulación de propiedad intelectual. Y lo que hacen estos 11 países, bajo el liderazgo de Chile, es ver qué disposiciones se pueden dejar suspendidas, es decir, sin aplicación, a efectos de un acuerdo que se considere adecuadamente balanceado. Y si se firma este TPP-11 con un acuerdo en el que se suspenden varias disposiciones, la mayoría de ellas de propiedad intelectual.

¿Qué cosas quedaron suspendidas?

-Una de las cosas que quedaron suspendidas tiene que ver con las cosas que pueden ser patentadas. En el TPP-12 había quedado como parte del capítulo la posibilidad de patentar lo que se llaman los segundos usos. Esto va extendiendo la patente sobre un producto con sus nuevos usos, y eso en muchos países lo veían como un objetivo muy amplio.

Lo otro tiene que ver con el tema de los productos farmacéuticos y lo que se llama la información no divulgada. En el caso del TPP-12, la obligación que pretendía Estados Unidos era que la autoridad sanitaria no divulgase esta información. Y pedían que esta información no se divulgara por un plazo de cinco años. Además, quería establecer la misma protección para los productos biológicos, que son los que están hechos básicamente en base a proteínas o células vivas, las vacunas. Para esto quería una protección de la información no divulgada de 12 años. La obligación de proteger información no divulgada quedó suspendida también en el TPP-11.

¿Eso no significaba un gran cambio para Chile?

-Se ha dicho que con el TPP-11 se van a encarecer los medicamentos, o que va a haber impedimentos para que se produzcan medicamentos genéricos bioequivalentes. Nosotros ya lo teníamos en nuestra legislación. Y nosotros protegemos esta información por cinco años.

¿Que esté suspendido, qué significa realmente?

-La idea de la suspensión es que quedan en el congelador. Para poder sacarlo del congelador, necesita el acuerdo de todos los países del tratado. No lo pueden hacer tres, cuatro o cinco. Este es un acuerdo multilateral.

¿Cómo ve el rol de José Miguel Ahumada en la Subsecretaría de Relaciones Internacionales (Subrei), continuadora de la Direcon?

-Ahumada ha dicho que están buscando la manera de excluir el derecho de los inversionistas de llevar a Chile al sistema de solución de controversias propio de las inversiones. Yo la verdad no entiendo la justificación que hay detrás de eso. Me parece una muy mala idea, además totalmente incongruente con la tradición de protección de inversiones que Chile viene sosteniendo hace muchos años. Me parece que no atrae inversiones, que genera lo contrario. Si hay una tradición en Chile, no veo por qué ahora repentinamente nosotros tratamos de seguir el ejemplo de Nueva Zelanda, que además es un mal ejemplo.

¿Por qué Nueva Zelanda sería un mal ejemplo?

-Suscrito el acuerdo, nada impide que dos o más países negocien excepciones a las disciplinas del acuerdo, lo que se refleja en las side letters. ¿Por qué el ejemplo de Nueva Zelanda es malo? Primero, porque Nueva Zelanda no suscribió side letters con todos los miembros. Lo hizo solo con cinco: Australia, Brunei, Malasia, Perú y Vietnam. ¿Por qué lo hizo con Australia? Porque el 80% de la inversión extranjera directa en Nueva Zelanda es de Australia, porque tradicionalmente siempre han hecho esta exclusión del sistema de solución de controversias, entonces no es algo nuevo. ¿Por qué lo hizo con Perú? Porque a diferencia de Chile, no existía ningún acuerdo de inversiones. Es un motivo legítimo, razonable. ¿Por qué lo hizo con Brunei, Malasia y Vietnam? Porque establecieron un procedimiento escalonado, que primero consulta, veamos si lo vamos a resolver, vamos a mediación o a conciliación. Y también dejaron en esas side letters la posibilidad de que estos mismos países solucionen sus controversias en base al mecanismo de otros tratados, en la medida que también sean parte de ese tratado.

¿Considera que la conducción que se está realizando en la Subrei está basada en mitos en torno al TPP11?

-Ahumada públicamente ha tenido un discurso en relación con la política comercial que ha sido con cierta crítica negativa, del punto de vista de que no permiten agregarle valor a las exportaciones. Lo ha dicho y me parece bien. También sabemos que personeros importantes, el propio Presidente y también Giorgio Jackson, fueron muy contrarios al tema. (...) Me parece que ahora que ya se definió también una visión constitucional, claramente la ratificación del TPP-11 iba a recobrar fuerza. Se han dicho muchos mitos, que cuando tú los bajas se desmienten solos. Cuando tú tienes un país como Chile, con más de 30 tratados de libre comercio, con disciplina moderna en términos del libre comercio y la inversión, cuyo crecimiento está fuertemente atado a esta política, en donde necesitamos mejorar nuestro crecimiento económico, necesitamos seguir insertándonos en el mundo globalizado, seguir mejorando nuestra inserción en las cadenas globales de valor, etcétera.

¿Cuáles son los beneficios fundamentales del TPP para Chile, según su visión como negociador de él?

-Hay toda una discusión de si son de 3.000 a 1.200 los productos que tendrán beneficios arancelarios, pero siempre están muy concentrados en el tema de los bienes. La verdad que eso me parece que no es la parte más relevante. Aún cuando eso fuera neutro, aún cuando al ratificar el TTP11 se mantuvieran exactamente las mismas condiciones de acceso de nuestros bienes a los mercados, aún así, es tremendamente importante ratificarlo. Se crea una zona de libre comercio. Es un régimen entre 11 países, que tienen que ver además con las zonas de mayor dinamismo, en donde Chile hace rato apostó mirar hacia el Asia Pacífico. El TPP11 tiene una infinidad de otras materias y disciplinas que son tremendamente relevantes, porque todas impactan el comercio. No se habla de la mejora del acceso al mercado de los servicios, no se habla de la mejora al acceso del mercado que tiene que ver con la entrada temporal de personas de negocios. No se habla del tema de las reglas de origen. La importancia que tiene que 11 países, más allá de las reglas que tenemos bilateralmente, asuman la misma regla de lo que tiene que ver con las medidas sanitarias y fitosanitarias. ¿Cómo no va a ser mejor tener una única regla que establezca una definición entre 11 países que 11 reglas?

¿Es correcta la estrategia de Chile de usar las side letters con los otros países miembros del acuerdo?

-Es legítimo, como país y como gobierno, buscar la exclusión de la controversia inversionista-Estado, para yo poder como gobierno sentirme tranquilo e impulsar esto. Dicho esto, estamos hablando de un tema muy relevante tiene que tiene que ver con inversiones y no es un tema menor. Pero, ¿cuál es la justificación? Que me expliquen por qué. Yo no he escuchado ninguna motivación que me haga sentido. Lo segundo, es un mal ejemplo, porque en el caso de Nueva Zelanda tiene variantes y matices. Lo otro es que choca contra una tradición chilena en esta materia y es que nos ha significado atracción de inversiones. Y cuando Chile ha sido llevado, por ejemplo, al Ciadi por algunos inversionistas, nos ha ido bien. Chile ha ganado sus controversias y probablemente eso tiene que ver con que Chile en materia de inversiones es un país que tiene bastante cuidado, desde el punto de vista de las políticas públicas.

Algunos advierten una posible pérdida de soberanía.

En el tema de la soberanía, la verdad es que acá ha habido otra afirmación genérica que dice que el TPP es una renuncia insostenible de soberanía. Hacer un acuerdo, per se, implica siempre renunciar en parte a lo que tú podrías hacer si no tuvieras el acuerdo. Un principio intrínseco en materia de tratados internacionales es que siempre tiene que haber una renuncia de soberanía, parcial y razonable, porque eso significa que tú tienes que asumir obligaciones internacionales que estás obligado a cumplir e implementar internamente, que después no puedes justificar un incumplimiento basado en tu derecho interno. Si uno lee transversalmente el TPP11, para mí resguarda muy adecuadamente todos los espacios de soberanía que tiene que resguardar. El TPP11 tiene un capítulo que se llama Excepciones Generales, que es como un resumen del principio de protección de espacios de soberanía, y parte hablando de las excepciones a los compromisos que están en la OMC, desde el año 47. Entonces la verdad que eso es otro mito.

¿Se perdió o se está erosionado el consenso de que la apertura comercial de Chile era una política de Estado?

-En términos generales, no. Yo creo que ahora, de hecho posplebiscito, hay una mayoría importante de sectores políticos que entienden la importancia de ratificar el TPP11. Está bien, se tenían que revisar las cosas, no asumirlas per se, pero al final del día, revisando esas cosas, la conclusión objetiva es que (la política comercial) ha sido muy beneficiosa para Chile. La refundación es lo que me frustra; tú refundas lo que no funciona, lo que genera perjuicio.

El proceso constituyente de alguna manera va a continuar, ¿esto debiera cerrarse dentro de la discusión que viene, para que no haya incertidumbre al respecto?

-Aquí hay que promover la ratificación del TPP11 lo antes posible en el Congreso. Eso es lo correcto de hacer, eso es lo que Chile necesita. Y cada día que pasa sin un TPP11 vigente para Chile son pérdidas. Si tú ves los análisis posimplementación o posratificación del TPP de varios países, los balances son muy positivos. Yo no he visto ningún país que diga ‘en qué minuto se me ocurrió ser parte de esto’. Al contrario, a todo nivel hay satisfacción con ser parte de este acuerdo. Esto ya no tiene que ver con la discusión de nueva Constitución, ya tiene que ver con lo que es correcto hacer y consistente hacer para Chile.

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