Andrea Repetto: “Necesitamos una institucionalidad política que favorezca los acuerdos”

05/11/2021 FOTOGRAFIAS A ANDREA REPETTO Mario Tellez / La Tercera

La académica de la Universidad Adolfo Ibáñez dice que “la evidencia que produce la academia ayuda a informar el diseño, la implementación y la evaluación de las políticas públicas”. Sin embargo, acota que para estimar “efectos reales hay que ir más allá y analizar las circunstancias con rigor. La realidad es compleja, y eso debe ser parte del análisis”. Sobre las propuestas tributarias afirma que “bajar impuestos no resiste análisis. Subirlos, sólo si se hace con mucha atención al detalle y al contexto”.




Fue elegida como una de las mujeres más influyente en el ámbito económico en 2021. Su vinculación con las políticas públicas se sustenta en su labor desde la academia. Es profesora titular y senior fellow de la Universidad Adolfo Ibáñez. Además, es presidenta de la Fundación para la Superación de la Pobreza y directora de Espacio Público. Todos esos roles confluyen en uno solo: la visión técnica de las políticas económicas. La economista Andrea Repetto ha estado activamente presente en el debate, en un año particularmente complejo para los expertos, por el divorcio creciente con la política.

El reconocimiento, dice Repetto, lo toma como una valoración de su contribución, desde la academia, a las políticas públicas y al debate sobre la economía. Y sostiene que “la evidencia que produce la academia ayuda a informar el diseño, la implementación y la evaluación de las políticas públicas. Puede ayudar a mejorar las políticas y elevar el bienestar ciudadano”.

Su nominación se da en un año bastante complejo donde la técnica y la política definitivamente se divorciaron. ¿Cómo evalúa este año en términos del desarrollo de las políticas económicas?

Desde la técnica, al menos en lo económico, en ocasiones uno ve a algunos que pasan de la teoría a las propuestas de políticas públicas sin detenerse en los datos. Los modelos sencillos con supuestos simplificadores que usamos para enseñar tienen fines analíticos. Para estimar efectos reales hay que ir más allá y analizar las circunstancias con rigor y con un ojo en la evidencia. La realidad es compleja, y eso debe ser parte del análisis. La política, por su parte, no ha sido capaz de llegar a acuerdos en las áreas más relevantes de los problemas ciudadanos. Las pensiones, probablemente, son el ejemplo más emblemático. Se han presentado 4 o 5 proyectos de ley al Congreso en los últimos años y no sólo no hay avances, sino que el sistema que ya tenía problemas evidentes, hoy es más débil tras los retiros.

¿Ve que la ruptura de la técnica con la política es definitiva y que ahora estaremos como país más sujetos a políticas populistas?

Necesitamos una institucionalidad política que favorezca los acuerdos. El régimen político, el sistema electoral y la debilidad de los partidos no motivan a avanzar en temas sustantivos. Ejemplos hay muchos: ¿cuánto tiempo se lleva discutiendo reformas a pensiones, salud, capacitaciones, salas cuna y Carabineros? Los gobiernos son de minoría, enfrentan varias oposiciones en el Congreso y ellas no tienen ninguna motivación a apoyar proyectos del gobierno respectivo.

¿Cómo se puede incidir desde la academia para revertir esta situación y que la política vuelva a escuchar a la técnica?

La conversación entre academia y política debe volverse más eficaz. Por un lado, se requiere que las propuestas no solo vengan de la economía. Hay ámbitos en los que nosotros no tenemos entrenamiento suficiente y que son cruciales para el diseño de las políticas. Las políticas no sólo deben ser eficientes y eficaces. Tienen que ser cohesivas y percibidas como justas. Por el otro, la política requiere de una arquitectura institucional que favorezca la mirada de largo plazo, que valga la pena avanzar en los proyectos en vez de ponerles trabas.

Restan dos semanas para las elecciones presidenciales y los candidatos que lideran en las encuestas son aquellos que tienen medidas extremas en lo económico. Una dice que subirá la carga en 8 puntos del PIB, y la otra, que se reducirán los impuestos a las empresas. ¿Cómo analiza ambas propuestas?

Lo más probable es que sin importar quién gane, tendrá minoría en el Congreso. Quien quiera sacar adelante sus proyectos tendrá que hacer mucho trabajo prelegislativo y estar disponible a ceder y modificar sus proyectos.

¿Alguna es viable de aplicar o se quedarán en la teoría?

Políticamente, lo veo muy difícil. Técnicamente, bajar los impuestos no resiste análisis. Subirlos, sólo si se hace con mucha atención al detalle y al contexto, y en un tiempo relevante de implementación si el alza es importante.

La reforma de Boric promete 8 puntos del PIB entre 6 a 8 años. ¿Es un plazo suficiente?

Es un alza grande. De aprobar algo de esa magnitud, sería bueno considerar un plazo más extenso de implementación.

¿La ve una reforma viable? ¿Tendrá impacto en la economía?

Es muy difícil hacer esas proyecciones. Creo que están sujetas a bastante incertidumbre, algo compartido por todas las candidaturas. En este caso, viene de la mano con otros cambios en la economía que generan cargas en las empresas: salario mínimo, jornada laboral y cotizaciones previsionales. Es de esperar que tenga impacto, por lo que hay que considerar revisiones, gradualidades y compensaciones.

Algunos economistas dicen que, si gana Boric, acompañado por Jadue y el PC, vamos en la dirección de asemejarnos a Venezuela. ¿Puede llegar a ese extremo?

Me parece que las caricaturas ayudan bien poco a la discusión.

Por otro lado, la candidatura de Sichel y en especial la de Kast dicen que la mayor recaudación se dará principalmente por crecimiento económico. ¿Es plausible o la evidencia indica que el crecimiento no es suficiente?

El crecimiento eleva tanto la recaudación como el gasto fiscal. Lo relevante es la recaudación como fracción del PIB. Si se desea realizar programas nuevos, no queda más que buscar fuentes nuevas para financiarlos, lo que incluye tanto impuestos y la revisión de exenciones, como medidas para reducir la evasión y la elusión. En este ámbito, el programa de Kast es particularmente preocupante. Espera bajar impuestos y a la vez recaudar más. Es cosa de revisar la reforma de Trump para ver que no será así. Estados Unidos terminó sin mayor crecimiento y con un enorme aumento en el déficit fiscal. Hacer esto sería muy, muy costoso, una negación brutal de la evidencia.P

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