Banco Central mantiene la tasa en 2,75% y ratifica que futuras alzas serán con “gradualidad y cautela”

En los últimos mensajes, el ente emisor ya había advertido del inicio de la normalización de la Tasa de Política Monetaria, lo que se concretaría en los próximos meses. Sin embargo, el Central eliminó del comunicado que la convergencia al nivel neutral será en 2020.


Gradualidad y cautela. Esas son las dos palabras clave que contiene el comunicado emitido ayer por el Banco Central, en el que anunció la mantención de la Tasa de Política Monetaria en 2,75%, en línea con las expectativas del mercado que también apostaba a la mantención.

Los conceptos no son casualidad. En los últimos mensajes de política, el instituto emisor había advertido del inicio de la normalización de la TPM, lo que se ratificó en el alza del tipo rector en octubre, de 25 puntos base (pb). Lo que estaba aún en duda era el ritmo que tomarían sus decisiones.

En este comunicado,el BC da señales de la velocidad y, aunque reitera que las alzas del tipo rector continuarán, ya no menciona que llegaría a su nivel neutral en 2020, como sí lo dijo en la reunión pasada.

“La decisión del consejo consideró que el análisis contenido en el Ipom de diciembre, y los datos al cierre estadístico, confirman que la evolución de las condiciones macroeconómicas hace necesaria la reducción del estímulo monetario, proceso que se seguirá implementando con gradualidad y cautela”, dice el texto, agregando que “clave para este juicio es la evaluación del tamaño de las holguras de capacidad en comparación con la magnitud del estímulo monetario: mientras las primeras han disminuido y la inflación ha aumentado, la política monetaria continúa siendo altamente expansiva”.

¿Qué está viendo el Central?

El comunicado del BC advierte que en lo externo, los datos siguen confirmando un crecimiento mundial menor, con un Brexit en instancias de definición y una tregua en conflicto comercial entre Estados Unidos y China, lo que acota los riesgos del escenario relevante para Chile, mientras que reconoce un cierto grado de sorpresa respecto de las Cuentas Nacionales del tercer trimestre, que “dieron cuenta de una desaceleración de la actividad más allá de lo esperado, causada mayormente por factores puntuales en la minería e industria manufacturera”, junto con el efecto calendario de septiembre “cuyo impacto se revirtió plenamente en octubre”, adelantando lo que será hoy la información que entregará del Imacec para el mes, con un impulso relevante de la inversión aunque rezagado del consumo.

El instituto emisor nuevamente hace énfasis en el tema de empleo y las presiones que plantea para la economía doméstica. Así, rescata la revisión de los índices de remuneraciones por parte del INE y el potencial efecto de la inmigración en el empleo que, plantea, “confirman la visión de un mercado del trabajo que evoluciona acorde con el ritmo de crecimiento observado desde mediados del 2017”.

En materia de inflación en tanto, reconoce que “las expectativas privadas para la inflación han descendido en línea con el menor precio internacional del petróleo y los combustibles, en tanto que a dos años plazo se mantienen en torno a 3%”, lo que habla de presiones inflacionarias acotadas.

Los expertos

Entre los economistas la decisión no fue recibida con sorpresa. Sergio Lehmann de BCI señala que “era lo que esperábamos y es coherente con su mensaje que apunta a un proceso de normalización gradual y cauteloso al señalar que la tasa de política se mantiene en niveles altamente expansivos. Es cierto de todos modos, que introduce mayor cautela en actividad y que la inflación será más baja en corto plazo por precio de combustibles”.

En esa línea, Miguel Ricaurte de Itaú plantea que “un ciclo gradual y cauteloso de alzas de tasas sigue siendo vigente, pero tal vez menos intenso de lo que se había estimado en meses anteriores: al BC en su decisión lo ayuda la baja del petróleo, alguna moderación en la depreciación del peso chileno y también un entorno internacional con menos actividad, lo cual apunta a un cierre gradual de las brechas”.

Esto se suma, plantea Patricio Rojas de Rojas y Asociados, que también el empleo va recuperándose. “La normalización monetaria es necesaria pero no tiene apuro, le ayuda la baja del precio del petróleo y que no existan presiones salariales, es decir, no existen presiones inflacionarias que apuren el alza de la tasa y se lo tomará con calma para no entorpecer la recuperación de la economía”.

No obstante esa coincidencia, analistas también plantean que el comunicado tiene bastante de rectificación del escenario leído en septiembre.
Nathan Pincheira de Fynsa advierte que el comunicado “dice explícitamente que ‘la evaluación de las condiciones macroeconómicas hace necesaria la reducción del estímulo monetario’.

¿Entonces por qué no subió la TPM ahora?, porque a continuación comenta “(…) proceso que se seguirá implementando con gradualidad y cautela”. La gradualidad y cautela son necesarias, pero en un contexto en que el mercado también pueda ir leyendo la convicción que tenga el Central sobre la economía. A menos que, como parece ser con el caso de las holguras, no lo tenga tan claro”.

Según la tasa implícita de mercado, se prevé una TPM en 3% en un plazo de tres meses, lo que permite suponer alzas en enero o en marzo. De hecho, varios se inclinan por marzo. “Dado el tono cauto del comunicado, es poco probable que haya un alza en enero, por lo que reiteramos nuestra expectativa de que la próxima alza ocurriría no antes de marzo de 2019”, dice Miguel Ricaurte.

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