Director de Presupuestos, Matías Acevedo: “Algo más de dos tercios de los US$12.000 millones deben ir a reactivación”

Mañana, el director de Presupuestos entregará el Informe de Finanzas Públicas del segundo trimestre, el cual actualizará el escenario fiscal y dará cuenta del deterioro que ha provocado la crisis del coronavirus. Señala que para este año esperan ahora un déficit efectivo de 9,6%, mientras que la deuda pública llegará a 34% del PIB y el aumento del gasto escalará a 11,4%. Enfatiza que tras la emergencia sanitaria, es esencial echar a andar la inversión privada: “Si no logramos activar ese motor, la inversión pública no será suficiente para reactivar la economía”.




Intensas han sido las últimas dos semanas para la Dirección de Presupuestos (Dipres). Primero, trabajando en el acuerdo fiscal para enfrentar la crisis económica que ha provocado el Covid-19, y ahora, elaborando los proyectos de ley que materializan los ejes de ese plan. “El llamado a ponerse de acuerdo que hizo el Presidente Sebastián Piñera hace unas semanas, y haberlo logrado, es algo que sin duda será muy valorado, no solo por la gente que requiere de esas medidas, sino que por el mercado, que debe tener sin duda una ponderación positiva”, comenta el director de la Dipres, Matías Acevedo.

Pero ese no ha sido su único foco de atención durante estas semanas, sino que también la actualización del Informe de Finanzas Públicas del segundo trimestre, que será publicado mañana. El documento traerá las nuevas proyecciones de expansión del PIB, y el mayor impacto que el adverso escenario está teniendo sobre las cuentas fiscales.

Sobre el plan fiscal, Acevedo pone el acento en las medidas de reactivación, ya que, según señala, serán ellas las que le darán al país el impulso para recuperar el crecimiento.

Se acordó un plan fiscal de largo plazo que tiene distintos objetivos para enfrentar la crisis. Si bien este acuerdo ha sido valorado por todos los sectores políticos, también ha habido críticas en el sentido de que el gobierno ha actuado tarde en la emergencia. ¿Usted cree que este plan se pudo haber hecho antes, o era difícil calibrar la evolución de la pandemia?

-Muchas veces nos olvidamos de la magnitud del impulso fiscal que el gobierno ha realizado desde el 18 de octubre en adelante. Esta historia no comenzó el 3 de marzo con el primer caso de coronavirus en el país. Nosotros venimos enfrentando una situación compleja desde el 18 de octubre, y si uno hace un recuento de los recursos, solo en materia fiscal, que es la que me compete, son cerca de US$35.000 millones los que tenemos comprometidos como impulso fiscal para enfrentar la emergencia, esto es algo cercano al 15% del PIB. Eso equivale a la mitad del PIB del primer trimestre, o a la mitad del Presupuesto aprobado para este año. Entiendo que, por la emergencia, por la situación de angustia que están viviendo muchas familias, siempre creemos que lo que se ha hecho es insuficiente y que se tiene que hacer más. Pero el tamaño y la magnitud del impulso fiscal no tienen precedente en la historia de Chile. Estamos en un ambiente de incertidumbre sin precedentes y, por lo tanto, más importante que acertarle, es la actitud. La actitud tiene que ser de mucha humildad, de mucha flexibilidad. Hago un llamado a apoyar las políticas con flexibilidad y sentido de urgencia, eso es lo más importante.

El Banco Central fijó un rango de caída del PIB de entre5,5% y 7,5% para este año. Los números que ustedes entregarán, ¿están alineados con el centro de esta proyección?

-Nuestro escenario macro está en línea con las proyecciones del Informe de Política Monetaria, y esto significa ajustar nuestro escenario de caída del PIB, que en el último Informe de Finanzas Públicas se encontraba en -2%. Es un ajuste importante que tiene un impacto, consecuencias en la economía, la inversión, el consumo, pero también en las cuentas fiscales.

¿Cómo afectarán a las estimaciones de ingresos esta corrección en el crecimiento?

-En términos de ingresos fiscales, cada punto de PIB representa en torno a US$500 millones de mayor o menor recaudación. En este caso estamos esperando una recaudación al menos US$2.000 millones inferior de lo que teníamos presupuestado con respecto al último Informe de Finanzas Públicas.

¿La caída en recaudación será tanto de contribuyentes mineros como de no mineros?

-Principalmente afectado por el no minero.

Estos menores ingresos y las peores perspectivas de crecimiento, ¿cómo impactarán las proyecciones de déficit fiscal, tanto efectivo como estructural?

-En términos de déficit efectivo, con estas nuevas proyecciones es probable que terminemos en 9,6% de déficit este año, mientras que la deuda pública estará en torno a 34 puntos del PIB. La variable estructural la proyectamos en nuestro Informe de Finanzas Públicas del primer trimestre en -3,5%. Ese valor todavía se encuentra en revisión por el Consejo Fiscal Autónomo, pero uno debería pensar que se mantenga dentro de ese nivel.

¿El mayor déficit efectivo será por caída de ingresos o mayor gasto?

-Principalmente son menores ingresos.

Y en ese sentido, ¿cuál es la nueva proyección de aumento del gasto público 2020 bajo este nuevo escenario?

-El gasto debería estar en torno a un 11,4%, que es un poco más alto que la última estimación de 10,4%.

¿El déficit fiscal efectivo podría ampliarse si la situación sigue empeorando y superar el 10%?

-Con el escenario que estamos proyectando hoy día tenemos un -9,6%. Ahora, este déficit podría variar hacia arriba o hacia abajo, dependiendo del escenario de crecimiento y del uso de medidas tributarias que impulsamos en los paquetes de emergencia, ya que mientras menos se usen, más ingresos efectivos vamos a tener. Y por último, tiene que ver con la ejecución. La inversión se ha ralentizado y eso es un dato importante. De hecho, a mayo tuvimos una ejecución muy baja del Presupuesto, lo cual ratifica que la ralentización se sigue manteniendo y eso afecta la ejecución del Presupuesto.

¿Siguen estimando unos US$2.000 millones de subejecución para este año?

-Hoy día es difícil cerrar un número de subejecución. Lo que quedó en el acuerdo es que si la subejecución era mayor a eso, los recursos se transferían para el próximo año al fondo extrapresupuestario. Ese es el compromiso. Por lo tanto, vamos a ejecutar bien, no vamos a ejecutar cosas por ejecutar.

¿Se definió la estrategia de financiamiento de cuánto será deuda y cuánto vendrá del Fondo Soberano para el plan?

-Sin lugar a dudas tenemos condiciones únicas en el mercado financiero para emisión de deuda. Por lo pronto, este año el marco de financiamiento ya está definido en el Presupuesto 2020. Lo que viene hacia adelante será una combinación entre deuda y fondo soberano. Ahora, cuánto de cada uno, eso es algo que tenemos que definir cuando planifiquemos el Presupuesto 2021. Adelantar hoy la discusión no es necesario.

¿Para este año los US$3.500 millones que se contemplan gastar están financiados?

-Sí, están financiados dentro del Presupuesto 2020.

Del total autorizado de endeudamiento para este año, ¿cuánto ya se ha emitido?

-Se ha colocado hasta la fecha, por concepto de mayor endeudamiento, US$8.391 millones, lo que representa el 66% del total previsto para colocaciones este año, incluyendo las operaciones externas (US$13 mil millones). Para esta semana se tiene previsto emitir US$1.500 millones en pesos.

¿Tienen alguna estimación de déficit, gasto y deuda para el próximo año?

-Nosotros con respecto al déficit efectivo esperamos que sea algo menos de la mitad del déficit de este año. Para la deuda proyectamos terminar el gobierno bajo 40%. Y respecto del gasto, se va a mantener el mismo nivel comprometido para 2020.

¿El menor déficit fiscal efectivo de 2021 se debería al crecimiento económico?

-A la recuperación del crecimiento, vamos a tener más ingresos, algunas medidas de reversión automática, lo que ayuda a mejorar el déficit efectivo.

Dada la situación actual, ¿es probable que el gasto de capital se contraiga fuerte este año?

-Es difícil proyectar el gasto de capital por una razón muy simple. Si la situación sanitaria se va mejorando, evidentemente que vamos a poder implementar un plan de inversiones potente para reactivar la economía. Pero si eso no ocurre, la inversión se va a ralentizar, por lo tanto, hoy día estamos bastante sujetos a la evolución de las condiciones sanitarias, y estamos esperando que esto se pueda activar lo más rápido posible. Ahora bien, la situación sanitaria no es igual a lo largo del país, hay sectores donde sí se pueden comenzar proyectos de inversión, se puede empezar a realizar la reactivación económica, y por ello, le hemos pedido a las regiones, a través de su intendente, que nos levanten información para ver si se pueda ejecutar la inversión.

Del total de US$12.000 millones que contempla el plan, ¿cuánto se destinará a reactivación?

-En principio uno debería pensar que algo más de dos tercios de los US$12.000 millones deben ir a reactivación y el resto a programas de subsidio, al empleo e ingreso de las familias. Esto puede ir cambiando mucho dependiendo de cómo evolucionen las condiciones sanitarias.

¿Hay una cuantificación de cuánto aporta este plan fiscal al crecimiento del próximo año?

-Entre 1,5 y 2 puntos.

¿Tienen una estimación de cuándo se podría empezar a ejecutar la parte de reactivación del plan? ¿Cuál es el objetivo que tienen fijado?

-Lo primero que se discutió fueron las medidas para fortalecer los ingresos de las familias para que puedan mantenerse en sus hogares y no tengan la necesidad de salir a trabajar para generar ingreso y se respeten las condiciones de cuarentena. Pero la segunda fase es tremendamente relevante, porque el impulso no es solo a la inversión pública, que representa el 20% de la inversión total, sino que también a la inversión privada. A ello se suman los beneficios tributarios, la depreciación instantánea, los beneficios para las pymes, el 1% hacia las regiones, la agilización de trámites. Todo ese conjunto de medidas debemos tramitarlo con sentido de urgencia, porque finalmente es lo que nos va a permitir generar más ingresos para financiar medidas futuras. Nosotros podemos hacer muchos programas de subsidio, pero si la inversión privada no se reactiva, esos programas de empleo no se van a utilizar. Si no logramos activar ese motor (la inversión privada), la inversión pública no será suficiente para reactivar la economía.

¿Cuándo esperan ingresar los proyectos relacionados con la inversión?

-Tal como lo ha mencionado el ministro de Hacienda, los proyectos de reactivación deben entrar a la brevedad al Congreso, y estamos trabajando aceleradamente.

¿Los proyectos ingresarán por separado o será un paquete de reactivación?

-Esa estrategia depende más de la Segpres, nosotros estamos abiertos a la mejor recomendación. Pero más que la forma como entren, lo importante es que la aprobación sea lo más expedita posible, porque necesitamos desde ya que los privados empiecen a programar su plan de inversiones y esos proyectos que habían postergado por razones económicas de confinamiento.

¿Respecto de las clasificadoras de riesgo, han iniciado o están en conversaciones para explicar esta nueva ruta fiscal?

-Yo trabajé más de una década en el mundo de las clasificadoras de riesgo, tanto en Chile como en EE.UU. Y por ello, una de las cosas que no les gusta, es que los gobiernos las pauteen por la prensa. Lo que sí puedo decir es que la clasificación de riesgo mide la probabilidad de incumplimiento del pago de los intereses y de la deuda, y esa probabilidad de incumplimiento ha aumentado en todos los países, después de esta crisis. Si hay algo que en nuestro país nos hemos ganado a través de las fortalezas de las instituciones, es la credibilidad, y este acuerdo ratifica el compromiso de nuestro país con la responsabilidad fiscal.

Entonces, ¿no ven como algo inminente una posible rebaja en la clasificación de riesgo?

-Voy a ratificar lo que dije al principio: conozco muy bien este mundo y no lo voy a pautear por la prensa. Las conversaciones las vamos a tener con cada una de ellas.

Se generó un debate sobre la necesidad de perfeccionar la regla fiscal y considerar no solo la variable de balance estructural, sino que también otras como el nivel de la deuda, ¿el gobierno está abierto a iniciar esa discusión y lo ven necesario?

-Hoy día estamos enfrentando una emergencia sanitaria y económica que no teníamos hace 100 años, por lo tanto, tenemos que priorizar la discusión. Con esto no la estoy minimizando o que no sea relevante. Dicho eso, cualquiera sea la regla, de deuda, déficit u otra, lo más importante es que se respete, eso es lejos lo más importante, y ahí es donde tenemos que hacer una reflexión de las veces que no la hemos respetado y por qué.

Comenta

Los comentarios en esta sección son exclusivos para suscriptores. Suscríbase aquí.