El pragmatismo y el “tejo pasado” de Mario Marcel que abre viabilidad a la reforma tributaria

Esta semana, el ministro de Hacienda se abrió a la posibilidad de flexibilizar una serie de aspectos clave de la reforma en materia de royalty a la minería, exención a viviendas DFL-2, e impuestos que gravan a las sociedades de inversión y a los altos patrimonios del país. En la intimidad de Teatinos 120 confidencian que Marcel está dispuesto a ceder y avanzar con rapidez en capítulos importantes de la reforma no sólo por el tonelaje de la oposición en el Congreso, sino también por la preocupación que ha transmitido el ministro con el complejo escenario económico actual, marcado por la alta inflación, alza del dólar y la proximidad de una recesión.


Pese a que Mario Marcel heredó inevitablemente la reforma tributaria diseñada en la campaña presidencial de Apruebo Dignidad de 2021, el ministro de Hacienda ha logrado moldear la estructura final de los proyectos impositivos a una estrategia que le acomoda. Marcel esperó sólo dos semanas desde que el gobierno ingresó formalmente el llamado corazón de la reforma al Congreso para dar sus señales más potentes de flexibilidad y pragmatismo con la ambiciosa reforma que financia el programa de Gabriel Boric.

Si bien el ministro ya había esbozado su apertura a evaluar los cambios necesarios a la reforma desde que tomó el mando de Teatinos 120 en marzo pasado, esta semana abrió espacios concretos para negociar no sólo el nuevo royalty minero, sino también el fin de la exención a los arriendos por viviendas DFL-2, la base de la tasa de interés a las utilidades retenidas de las sociedades de inversión y el impuesto de salida para quienes cambien de domicilio tributario.

En círculos políticos y también cercanos al economista de Cambridge entienden esta potente y rápida señal de flexibilidad del ministro en el inicio de la discusión parlamentaria bajo varias aristas clave. Junto con evidenciar el envío de un proyecto con el “tejo pasado” como arma negociadora con la oposición, las declaraciones de Marcel lo conectan con su tradicional pragmatismo frente a un Congreso adverso y con la necesidad de sacar prontamente la reforma y así eliminar incertidumbres en medio de un complejo escenario económico.

A diferencia de la menor flexibilidad de antiguos ministro de Hacienda durante procesos similares de reforma impositiva, como Felipe Larraín (gobierno de Sebastián Piñera) y Alberto Arenas (administración de Michelle Bachelet), Marcel ha logrado transmitir su pragmatismo y habilidad negociadora en un momento social y político mucho más caldeado.

“Marcel no es un enamorado de los instrumentos que se aplican en una reforma, a diferencia de ministros anteriores. Él cree que los instrumentos están al servicio de los objetivos y principios, y no al revés. Además, Marcel tiene bastante menos apego emocional, técnico e incluso político con el proyecto. Hay que recordar que él se sumó al gobierno y muchas de las propuestas tributarias son anteriores a su llegada”, opina un asesor oficialista.

La misma fuente estima que las señales de Marcel demuestran un pragmatismo importante para avanzar rápidamente con la reforma y así eliminar incertidumbres económicas. “Todo lo que está haciendo es una muestra de pragmatismo importante porque sus principales preocupaciones y sensibilidades son la inflación, el crecimiento y lo que está pasando con el tipo de cambio. La reforma tributaria está con el ‘tejo pasado’ y eso le da margen a Marcel para negociar”, complementa la misma fuente.

Incluso, un cercano a Hacienda va más allá y afirma que el ministro ha transmitido su alta preocupación por la situación económica en diversas reuniones internas. “Marcel está muy preocupado por lo que está pasando con la economía, la inversión y la inflación en particular, por lo que está trabajando intensamente para sacar adelante la reforma con premura. Su inédito y reciente llamado al Banco Central a actuar para intervenir el precio del dólar responde a su preocupación genuina por lo que está pasando en materia económica”, sostiene la misma fuente de gobierno.

Cálculos políticos

En círculos legales que siguen de cerca el trámite de la reforma tributaria, creen que las señales entregadas por Hacienda esta semana, especialmente en materia de royalty a la minería, confirman la estrategia del ministro. “Resulta evidente al leer el proyecto que está con el ‘tejo pasado’. Hay varios temas que pueden ser negociados”, afirma Andrés Martínez, socio líder de consultoría tributaria de KPMG Chile.

Sin embargo, en el mundo político matizan el escenario. Si bien el diputado socialista y presidente de la Comisión de Hacienda, Jaime Naranjo, descarta que la reforma tributaria esté con el “tejo pasado”, valora que el ministro de Hacienda muestre flexibilidad para mejorar e introducir cambios a los proyectos impositivos.

“Vemos de parte de la autoridad de Hacienda una flexibilidad muy grande para escuchar y ver la posibilidad de reformar la iniciativa tributaria. Lo peor que puede pasar es imponer a la fuerza la reforma tributaria. Lo ideal es que sea parte de un gran acuerdo y pacto social por la paz de Chile”, afirma el parlamentario PS, quien pide acelerar el trámite de la reforma para eliminar las incertidumbres.

El diputado PS, que asiste regularmente a los tradicionales almuerzos de los lunes entre los miembros oficialistas de la Comisión de Hacienda de ambas cámaras y el ministro Marcel, confirma que el propio jefe de las finanzas públicas les ha pedido celeridad en el trámite legislativo.

“Lo que nos ha planteado desde un comienzo el ministro es que el trámite no sea lento. Vamos a ver la fórmula de cómo trabajar; a lo mejor tres veces a la semana. Mi objetivo es que ojalá antes del 18 de septiembre lo podamos despachar (el llamado “corazón” de la reforma que hoy se tramita en la Cámara) al Senado”, proyecta el diputado Naranjo.

Un influyente senador de centroizquierda cree que es posible tener acuerdos en temas como el fin de la exención a los arriendos de viviendas DFL-2, el impuesto a la retención de utilidades y el royalty a la minería, entre otros, de manera menos traumática que en otras negociaciones y apuesta que es posible aprobar los dos actuales proyectos de la reforma antes de fin de año. Pronostica, asimismo, que un acuerdo político global por reforma tributaria también podría incluir los proyectos anunciados para fin de año, especialmente el de impuestos correctivos.

La incógnita de la recaudación

En la oposición coinciden en que Hacienda se ha abierto a consensuar varios puntos de la reforma, y creen que el gobierno se ha dado cuenta de la magnitud de su reforma y el posible daño que puede provocar a la economía.

“Tengo la impresión que lo que está ocurriendo es que Marcel está leyendo lo que han escrito varios especialistas internacionales y nacionales, de derecha e izquierda, que han dicho que esta reforma es demasiado grande y que el impacto que puede tener en la economía es demasiado fuerte”, dice el diputado UDI, Guillermo Ramírez, quien también participa de la Comisión de Hacienda.

Sin embargo, Ramírez es tajante en cuestionar la alta recaudación que promete la reforma tributaria (4,1% del PIB) y cree que el ministro deberá repensar los cálculos de ingresos de las iniciativas de manera de no dañar la inversión y el crecimiento.

“El ministro y su equipo se vieron forzados a diseñar una reforma que cumpliera la promesa política de campaña del Presidente Boric de recaudar cuatro puntos del PIB (...) Es una buena señal que Marcel esté abierto a conversar algunos temas, pero lo primero que debe flexibilizar es el objetivo recaudatorio. Mientras eso no se haga, no vamos a poder llegar a acuerdo”, afirma el diputado UDI, quien dice que aún están muy lejos de la propuesta tributaria presentada por el gobierno.

“Una de las cosas a las que le teme mucho esta generación en el poder es que el gobierno pase a la historia como una administración más de la izquierda latinoamericana que no fue capaz de manejar la economía”, reflexiona Ramírez.

El diputado RNy miembro de la Comisión de Hacienda, Frank Sauerbaum, cree que hay condiciones para encontrar alternativas a los puntos más polémicos de la reforma y también cuestiona su magnitud. “Nos incomoda mucho que el ministro hable de una reforma que sea absolutamente recaudatoria y que no diga una palabra respecto de qué vamos a hacer frente a la recesión anunciaba el próximo año”, alerta el diputado.

En medio del pragmatismo mostrado por Marcel para salvar algunos nudos de la reforma, en el oficialismo se levanta privadamente la incógnita de cuál será el impacto recaudatorio de esta flexibilidad y cómo se resolverá la presión de los sectores más duros de la coalición por mantener los objetivos de recaudación.

Un asesor oficialista repara que el histórico resultado de la Operación Renta de este año, que significó mayores ingresos tributarios para el Fisco, le da un respiro al ministro en materia de recaudación de la reforma al menos para el primer año de su implementación. “Le da margen, le da tiempo”, explica el mismo asesor.

Sin embargo, el diputado PS Jaime Naranjo es tajante: ”Se ha fijado un monto de recaudación fiscal y si alguien quiere sacar o modificar algo que implique una baja de recaudación, tiene que decir cómo lo reemplaza. Seré inflexible en eso y no me moveré de la recaudación del 4,1% del PIB”, concluye el diputado socialista.

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