Empresas familiares: baja participación femenina, mientras que millennials y baby boombers estrechan diferencias en la pandemia

Estudio realizado por el ESE Business School de la Universidad de los Andes comparó las tendencias y percepciones de los integrantes de empresas familiares en 2019 y 2020. La generación Y (nacidos entre 1980 y 1996) representa la mayoría de los miembros de este tipo de compañías.




Las mujeres participan menos que los hombres en las empresas familiares, habiendo aumentado este comportamiento posestallido social y en pandemia. Esta es una de las principales conclusiones de un estudio realizado por el Centro de Familias Empresarias del ESE Business School de la Universidad de los Andes, acerca de las posiciones y tendencias de este segmento del sector privado, haciendo una comparación entre los años 2019 y 2020. O sea, antes y después del estallido social y en la primera etapa de la pandemia por Covid-19.

El descenso de la participación femenina en las empresas familiares -según las consultadas- se debería, principalmente, a la falta de espacio e instancias de participación. “En las mujeres además, incidiría su rol principal como cuidadoras de niños y adultos mayores durante la pandemia”, indica el informe.

El estudio se basó en dos encuestas realizadas a cerca de 350 personas de diversas generaciones y que pertenecen a empresas familiares. Una se desarrolló en las semanas previas al 18-O y la otra, entre septiembre y noviembre del 2020. Ambas contuvieron las mismas preguntas, relacionadas a temas como la importancia por realizar estudios, el involucramiento en política, actividades en su tiempo libre, la relevancia de la sustentabilidad en sus compañías o transformación digital, entre otros elementos.

Los datos indican que si en 2019 el 37% de quienes participaban en empresas familiares eran mujeres, esa cifra bajó a un 29% en 2020. Con respecto a las diferencias de edad, preestallido social el grupo sobre 40 años -que abarca tres generaciones- era de un 54%, porcentaje que se mantuvo inalterable durante el año siguiente.

A diferencia de lo que se pudiese prever, el documento reveló, además, que las generaciones de familias empresarias –por ejemplo, millennials (nacidos entre 1980 y 1996) y baby boomers (nacidos entre 1951 y 1964)-, no son ni piensan tan distinto a como se cree comúnmente. Incluso, posestallido social y en pandemia, ambas generaciones estrecharon aún más sus diferencias.

Llama la atención también que los millennials o generación Y, sean los más numerosos en este tipo de firmas, tanto en 2019 como en 2020, alcanzando un 42,7% y un 43,2% del total respectivamente.

“Tal vez se ha estigmatizado un poco a las generaciones. Hay ciertas etiquetas que se le han puesto principalmente a los millennials, como que son más hedonistas y preocupados de su experiencia personal. Por esto se ha dado menos en las empresas familiares, donde sus integrantes son más cohesionados y tienen negocios en común, lo que les hace tener los pies más en la tierra. Los cambios de los últimos años les hizo darse cuenta de que la vida era más frágil y se podía perder lo que se tenía”, comenta Jon Martínez, profesor titular de la Universidad de los Andes y director del Centro de Familias Empresarias ESE Business School, y agrega: “Había que privilegiar el trabajo y el esfuerzo, antes que el típico viaje al sudeste asiático, que era algo muy común de esas generaciones antes del estallido social y la pandemia”.

Dentro de las familias empresarias no solo la edad marca diferencias, sino que también el género y la tenencia o no de hijos. Quienes tienen hijos, al igual que las generaciones mayores, presentan más interés e involucramiento en la empresa familiar.

Por otro lado, desde 2020 en adelante, en comparación a 2019, todos (generaciones, géneros y personas con y sin hijos) aumentan su interés por la política o involucramiento cívico, lo que se condice con el periodo posestallido social y de pandemia que enfrenta el país desde 2019. “Debido al estallido social, muchos empresarios cayeron en la cuenta que el tema político era crítico y empezaron a preocuparse más de él, lo que es una buena noticia, porque así no viven en una burbuja”, afirma Martínez.

Incluso, según muestra el estudio, posestallido social y con la pandemia, también todos los miembros de familias empresarias aumentan su interés por el trabajo, en concordancia con un escenario de crisis, donde se busca asegurar las fuentes de trabajo e ingresos de las familias.

Sustentabilidad e innovación retroceden

Con respecto al funcionamiento de la empresa en sí, el trabajo del Centro de Familias Empresarias ESE Business School de la Universidad de los Andes realizó algunas preguntas enfocadas a ciertos segmentos. Y una de las conclusiones es que en 2020 las generaciones sobre 40 años disminuyen y moderan su nivel de acuerdo con algunas necesidades de transformación más radical para la empresa, como lo es la profesionalización al interior de sus compañías. Si en 2019 esta preocupación significaba 4,6 puntos de un total de 5, en 2020, bajó a 4 puntos.

Algo similar ocurrió con la importancia de contar con una estrategia de sostenibilidad, factor que bajó de 4,3 a 4 puntos en el mismo periodo estudiado; o que la empresa tenga un “propósito” más allá de solo las utilidades, que descendió de 4,2 puntos en 2019, a 3,9 posestallido social y en pandemia.

Lo llamativo es que, a diferencia de lo que podría pensarse, en las generaciones más jóvenes (bajo 40 años) estos elementos también descienden. Con respecto a la importancia de contar con factores de sostenibilidad que se ajusten a los cambios sociales, este segmento le asignó 4,3 puntos (de 5) en 2019 y 4, el 2020. De todas formas, el promedio es alto, si se considera que la máxima nota es un 5.

Los temas relacionados a la sustentabilidad o innovación disminuyen su adhesión en los momentos de crisis (recordemos que la segunda encuesta se realizó el segundo semestre del 2020). 2No significa que no estén preocupados por el medioambiente, simplemente es un momento donde hay que cuidar lo más básico, que es la supervivencia de la empresa, pensando en el largo plazo”, explica María de los Ángeles Tapia, investigadora del Centro de Familias Empresarias ESE Business School. Tapia prosigue con la idea: “En otras palabras, es un momento de ajuste. Un baño de realismo”.

Por otro lado, ante la pregunta de si se debe impulsar la innovación y el emprendimiento dentro de la empresa, por ejemplo, invirtiendo en nuevos negocios, venture capital o startups, las preferencias en las generaciones de millennials y centennials bajaron de 3,9 a 3,6 puntos antes y después del estallido social y en los primeros meses de pandemia.

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