Expertos ponen en duda viabilidad de nueva ruta fiscal trazada por Hacienda

Ministro de Hacienda, Ignacio Briones

Ministro de Hacienda, Ignacio Briones.

De acuerdo con la Dipres, el gasto entre 2021 y 2024 debe crecer 0,9% promedio en un escenario sin reforma tributaria. Si se logran aprobar los cambios impositivos, el espacio de gasto aumenta a 1,2% promedio.




El escenario fiscal para los próximos años es complejo. El menor crecimiento, junto con las mayores necesidades de gastos para hacer frente a la agenda social, modificó la trayectoria trazada en un principio por el gobierno.

Así, de acuerdo la última estimación de la Dirección de Presupuestos (Dipres) el déficit estructural llegará a 2% del PIB en 2022 y 1% al 2024. Antes de la crisis, las proyecciones apuntaban a un déficit de 1% en 2022.

En cuanto al déficit fiscal efectivo, las previsiones del gobierno apuntan a que 2022 cerrará en 3% del PIB, (1,2% antes de la crisis social) mientras que en el horizonte de proyección se espera que al 2024 se sitúe en 1,9%.

El informe señala, además, que para lograr esta trayectoria de déficit el gasto público deberá crecer en promedio 0,9% anual entre 2021 y 2024 en un escenario sin modernización tributaria. Ahora, si se logra aprobar los cambios impositivos, el espacio de gasto aumenta a 1,2% promedio.

De acuerdo con las estimaciones de balances efectivos compatibles con las metas de convergencia del Balance Estructural, se prevé, además, que la deuda pública subirá y llegará a alrededor de 39% en 2024, desde un 27,6% estimado para el año 2019, todo esto sin considerar los ingresos provenientes de la Modernización Tributaria. Con Reforma Tributaria, se estima que la deuda llegaría a porcentajes cercanos al 38% del PIB.

En cualquiera de los dos escenarios, los economistas consideran que el desafío para lograr esa trayectoria trazada es complejo, debido a que el gasto público tiene inercia, por lo cual es difícil de controlar y mucho menos eliminar. En este punto, la académica de la Universidad Adolfo Ibáñez y expresidenta del Consejo Fiscal Asesor, Andrea Repetto, señala que "las nuevas proyecciones de Dipres asumen que entre el 2021-2024 el gasto fiscal va a crecer a tasas muy por debajo de sus proyecciones del crecimiento del PIB; esto es, que el gasto crecerá entre 10% y 60% de lo que supuestamente crecerá el PIB".

Para Repetto "la experiencia dice que es muy difícil que ello suceda, por la inercia, y por la dificultad de recortar y reasignar gastos en magnitudes tan grandes como las implícitas en las proyecciones".

La académica subraya que la economía necesita de una trayectoria de política fiscal creíble. "Hoy no tenemos un ancla fiscal: la regla de balance estructural ha probado ser insuficiente para guiar la política fiscal en el mediano plazo. En este contexto, el paquete fiscal creció de cerca de US$1.300 millones a US$5.500 millones en un mes, y aún no se plantea una agenda clara de reformas al sistema de protección social que van a significar recursos relevantes".

El investigador de Libertad y Desarrollo (LyD), Tomás Flores, comparte la visión de lo dificultoso que será cumplir con esta trayectoria y, por ello, ve riesgos de que la deuda pública como porcentaje del PIB supere el 40%. "La expansión del gasto en 0,9% anual (sin Reforma Tributaria) hasta dicho año exige una austeridad fiscal que no ha sido observada en muchos años. Solo si existe conciencia de la restricción fiscal en el Congreso Nacional sería posible cumplir la meta señalada".

Flores entrega como ejemplo que "una deuda equivalente al 40% del PIB podría generar un gasto anual en intereses de US$ 4.100 millones aproximadamente, lo que es más del doble del presupuesto total asignado a la gratuidad universitaria".

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