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Ignacio Briones: “La baja del impuesto a empresas es fundamental y por eso debe ser compensada fiscalmente para ser creíble”

El exministro de Hacienda teme por más presiones parlamentarias para enfrentar el alza de combustibles y propone la eliminación de la renta presunta y un alza al impuesto al diésel para compensar la baja del impuesto corporativo que propone el gobierno. “No nos pasemos películas: sin reformas estructurales no vamos a tener más inversión ni más crecimiento”, afirma el economista.

31-03-2026 IGNACIO BRIONES FOTO: PEDRO RODRIGUEZ PEDRO RODRIGUEZ

¿Cómo evalúa la decisión de intervenir el Mepco y posibilitar la subida de golpe las bencinas, la semana pasada?

-El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, tiene toda la razón en decir que esto al final tiene que irse a precio. No hay manera de subvencionarlo y, además, sería regresivo hacerlo, especialmente cuando las finanzas públicas tienen un desequilibrio importante. Es discutible su gradualidad. Son opciones de política, pero no cabe duda que al final traspasar a precio es lo que había que hacer en algún momento.

En la definición política se debe haber evaluado cómo ese impacto afectaba la discusión y la viabilidad de las reformas estructurales que el gobierno tiene arriba de la mesa, particularmente en lo económico. El objetivo medular que convoca al ministro Quiroz es sacar adelante reformas estructurales para tirar el carro de las inversiones y el crecimiento, en lo cual estoy muy de acuerdo. No nos pasemos películas: sin reformas estructurales no vamos a tener más inversión ni más crecimiento. Todos tenemos que apoyar la agenda del gobierno para que se hagan esas reformas. De todas formas, la emergencia del shock petrolero, las medidas aplicadas y el impacto que ha generado en la discusión política pone un “pero” en la facilidad de avanzar en eso que es tan necesario.

Hay quienes atribuyen el alza de los combustibles a una decisión ideológica, en el sentido de buscar un Estado más pequeño…

-No estoy de acuerdo en que es una agenda ideológica para achicar el Estado. Se tiene que gastar en función de los ingresos que hay y no tener sistemáticamente un mayor gasto respecto a los ingresos que tiene. Hoy tenemos un exceso de gasto que se expresó en un déficit estructural de 3,6% (en 2025). Esa es la diferencia que hay que corregir. No se trata de achicar el Estado, sino hacer el gasto compatible con los ingresos.

¿La deuda transitoria era una vía a tomar para salir del paso de este problema del shock petrolero, tal como lo han sostenido economistas de centroizquierda?

-La pregunta acá es cuánto déficit adicional se quiere tener. La deuda es la expresión de ese déficit, porque tienes que financiar ese déficit. Y la opción que tomó el ministro Quiroz fue decir que acá no hay plata para subvencionar bencinas ante un shock que nos llegó.

También es importante poner en perspectiva este shock. Bajo el supuesto de que este shock se mantuviera por un año, con las alzas que ya conocimos, estamos hablando de un mayor gasto del orden de US$ 7.000 millones al año, de los cuales los hogares absorben unos US$ 2.000 millones.

En el anterior shock de 2022-2023, los alimentos subieron 25%-30%. Ese shock también era de un orden de magnitud del orden de los US$ 7.000 millones en un año, pero con una diferencia: le pegaba mucho más a las personas, especialmente de los quintiles más bajos. Lo que se hizo en ese momento fue aplicar el “Bolsillo Familiar Electrónico”, el que era una política muy de derecha; un voucher a las personas vía la Cuenta RUT por US$ 400 millones. A ello se sumó un bono marzo por US$ 200 millones. Entonces, el total de medidas transitorias por alimentos sumó US$ 600 millones para shock a las personas vulnerables que fue tres veces mayor que el de las bencinas de hoy, aunque no sabemos lo que va a pasar más adelante. Esta experiencia, en términos de instrumento y de órdenes de magnitud, es algo a tener a la vista.

Junto al traspaso inmediato a precios de las bencinas, hubiera sido deseable tener un paquete más definitivo de ayudas focalizadas y bien socializadas políticamente para evitar lo que hemos visto en estos días: que se vinieran demandas a posteriori por más recursos. En el reciente anuncio de entrega de US$ 225 millones a los municipios para que compren cilindros de gas o la entrega de subsidios a pescadores artesanales es prueba de esto. No es descartable que vengan nuevas pedidas. En lugar de fijar precios a la parafina o entregar cilindros, ¿por qué no usar una herramienta más simple y más propia de la derecha, como es un voucher focalizado a través de la Cuenta RUT?.

También hay parlamentarios de derecha que están pidiendo bajas del TAG y han vuelto las propuestas de retiro desde los fondos de pensiones desde otros sectores. ¿Se ha generado un momento propicio para propuestas populistas desde el Parlamento?

-Hay que saber leer con anticipación este tipo de cosas porque la historia nos muestra que ocurren y que desordenan el debate. A veces termina muy mal, como fue con los retiros. Pero insisto en que es importante tener a la vista el tamaño de este shock, particularmente para el bolsillo de las personas. Ese tamaño del shock te da un orden de magnitud de cuál deberá ser el tamaño de cualquier ayuda adicional que haya, ojalá privilegiando transferencias directas a los más necesitados, más que la fijación de precios y la congelación de tarifas.

31-03-2026 IGNACIO BRIONES FOTO: PEDRO RODRIGUEZ PEDRO RODRIGUEZ

¿Cómo ha visto el comienzo de Jorge Quiroz en Hacienda?

-No voy a comentar estilos. Sin embargo, he visto a un ministro empoderado y muy claro en un rol: ser el jefe de la billetera fiscal y ser el jefe de la agenda económica del gobierno. Por supuesto la agenda le cambió con la emergencia (petrolera). Habrá que ver cómo este shock y el manejo del mismo no afecta la posibilidad de avanzar en las reformas estructurales tan necesarias para que volvamos a crecer.

De todas formas, el ministro tiene claro cuál es su agenda y lo que tiene que hacer. Esa es una condición necesaria para que las cosas pasen. Sus objetivos son la contención del gasto, la responsabilidad fiscal, a lo cual adhiero. Se podrá discutir la velocidad, pero no el objetivo ni en el norte. Su otro objetivo es la agenda de inversión con dos partes fundamentales: los permisos y la rebaja de impuestos a las empresas, en lo cual también concuerdo. Es un dato de la causa que nuestro impuesto corporativo es cuatro puntos más alto que el promedio OCDE. También apoyo el tema de la reintegración tributaria, simplificar el sistema.

La baja del impuesto a empresas es fundamental y por eso debe ser compensada fiscalmente para ser creíble y sostenible en el tiempo. Lo que no puede pasar es que uno haga una rebaja de impuestos y no haya credibilidad respecto a su mantención en el tiempo.

Hoy no parece haber contrapeso económico en el gabinete para el ministro Quiroz que equilibre las decisiones de economía política. ¿Lo ve así también?

-Es muy pronto para saber si eso es así. Eso lo vamos a ver en la cancha cuando empiecen los proyectos de ley de estas reformas estructurales. Ahí se va a ver la coordinación entre el lado más técnico y financiero de Hacienda con la articulación política que tienen que hacer ministros buenos y con mucha experiencia como Claudio Alvarado (Interior) y José García (Segpres). El debate político no es meramente técnico. La técnica sin la política es ciega y la política sin la técnica también es ciega. Por ahora, veo un ministro Quiroz bien empoderado conduciendo a la agenda más micro, más de reformas, que son las que cambian los incentivos al crecimiento.

En la clave tributaria hay una reforma que es muy importante, que no cuesta plata, y que es la invariabilidad tributaria, que es una señal muy valiosa para atraer inversión.

¿Un DL 600 2.0?

-No es un DL 600. Ese instrumento era solo para extranjeros. Esto hay que pensarlo para chilenos y extranjeros. No hay que distinguir entre inversionistas; lo que nos interesa es atraer inversión. Nuestra tasa de inversión como porcentaje del PIB está en torno al 24%. Nuestro desafío es tener una tasa de inversión del 28%.

¿Qué le parece la discusión que ha instalado Hacienda sobre la exigua caja fiscal dejada por el anterior gobierno?

-Es extraño el debate, porque lo que importa es cuánto déficit extra se quiere tener, no es de caja. Cuando se define un déficit, esa caja la encuentras financiando ese déficit y este último se financia con deuda. Siempre ha sido así. El tema no es de cuántos billetes tienes, sino de cuánto déficit adicional quieres absorber.

A propósito de esto, nos hemos pasado películas en Chile con ingresos siempre optimistas en las reformas tributarias. Tenemos una expectativa de ingresos maravillosos y comprometemos gastos seguros contra esas expectativas maravillosas. ¿Y qué es lo que pasa después? Ese ingreso es menos maravilloso del que soñamos, pero el gasto ya quedó y esa diferencia se llama déficit. Eso es lo que uno tiene que evitar.

Este argumento aplica a la discusión tributaria que viene. Lo dijimos en la Comisión Marfán ¿La rebaja de impuestos genera mayor inversión? Sí. ¿Esa mayor inversión genera mayor crecimiento? Sí. ¿Ese mayor crecimiento genera mayor recaudación? Sí. ¿Esa mayor recaudación alcanza a compensar completamente la rebaja del impuesto? No.

Entonces, cómo se financie eso es clave y tiene que ser un compromiso creíble. Acá algunos plantean que se va a compensar rebajando gasto. Ese argumento, siendo partidario de eficientar el gasto, tiene dos problemas. El primero es que la eficiencia de gasto no da para todo. Ya tenemos US$ 6 mil millones (de recorte) que comprometió el gobierno. El proyecto tributario, tal cual como lo conocemos, cuesta casi un punto del PIB. Es decir, se le está agregando US$ 4 mil millones más. ¿Van a ser diez mil millones de dólares de (rebaja de) gasto? Encuentro razonable que algunos planteen dudas al menos.

31-03-2026 IGNACIO BRIONES FOTO: PEDRO RODRIGUEZ PEDRO RODRIGUEZ

Es decir, hoy una rebaja de impuestos del 27% al 23% sin compensación, ¿no es viable políticamente?

-Se podría a enredar la discusión política. Todos aquellos que defendemos la responsabilidad fiscal deberíamos tener una duda razonable de si esto va a seguir empeorando las finanzas públicas. Hay que buscarle el mecanismo de ingreso permanente a esta rebaja de impuestos. ¿Candidatos? Seguir avanzando en las exenciones (eliminación). La renta presunta es anacrónica, tiene un mecanismo de evasión… y es plata. También todo lo que son los impuestos correctivos, a las externalidades negativas, como el impuesto al diésel; esta es una oportunidad para subirlo. Asimismo, la eliminación transitoria que hizo el ministro Quiroz para financiar este primer paquete de medidas que llevó al Congreso del crédito al diésel de las empresas que no son transporte, a las mineras y otros usos, tal vez pueda dejarse permanente. En tercer lugar, está el impuesto a los alcoholes. Sabemos hace mucho tiempo que este impuesto está mal hecho, porque es al valor del producto y no al contenido de alcohol.

Bajo el relato adoptado por la centroizquierda de que con este paquete tributario se le está bajando el impuesto a los más ricos, ¿es más difícil avanzar en una rebaja de impuestos a las empresas?

-Algunos en la izquierda han apretado el botón play, el relato de siempre, sin ninguna sorpresa, y repiten que le van a rebajar el impuesto a los ricos. No escuché ese reclamo cuando el ministro Mario Marcel lo propuso cuando fueron gobierno. El ministro Marcel en cambio sí planteó que fuera compensado. Pero él fue el primero en reconocer que nuestro impuesto corporativo es alto en el contexto comparado y eso afecta a la inversión y al crecimiento. De todas formas, obviamente, el debate de las bencinas desvía la conversación y le pone una dificultad a esta agenda de reformas.

También los cambios duraderos en reformas importantes solo pueden sostenerse en base a buenos acuerdos. Nunca son perfectos, siempre se tienen que negociar; así es la política, así es el mundo con guitarra, el mundo real. Espero que el gobierno persevere en esa línea. La reforma previsional reciente fue un ejemplo de cómo hacer cambios con acuerdos más amplios que les den viabilidad y credibilidad en el tiempo. Si hay un riesgo que se revierta mañana, no sirve como incentivo a la inversión.

¿Cree que faltan otras reformas estructurales que hoy el gobierno no tenga carpeta?

-Hay ámbitos de reformas estructurales donde echo de menos una que tiene que ver con el empleo público. Para gestionar mejor los recursos, tengo que tener los incentivos adecuados al interior del Estado. Las reglas del juego del empleo público son un desastre. ¿Queremos mejorar el Estado? Hay que meterse en la pata de los caballos; implica comprarse huelgas, problemas, pero es una causa muy noble de cara al ciudadano.

Investment screening: “Hay que tener cuidado con las modas”

¿Cree que el disruptivo escenario impuesto por Donald Trump de altos aranceles y tensión geopolítica mundial llegó para quedarse?

-Es una pregunta fundamental para un país tan chico y abierto como Chile. Es sano entender que este es un cambio de equilibrio: de uno como el que conocimos luego en la Segunda Guerra Mundial a un equilibrio distinto. Ese nuevo equilibrio distinto es estable, más bien permanente.

Para Estados Unidos, un cuarto de la economía del mundo, el arancel óptimo no es cero, precisamente porque ellos son una economía en sí misma. Pero aceptan tener cero porque están en un acuerdo de reciprocidad que genera otras ganancias. Ese equilibrio se rompió porque un ‘player’ grande como Estados Unidos se salió de ese acuerdo y hay buenas razones para pensar que esto no termina luego del mandato de Trump.

El segundo cambio fundamental es el concepto de seguridad nacional. Es una palabra que no estaba y que se mete en las discusiones comerciales y de inversiones. Recordemos lo que pasó con el cable chino y cómo Estados Unidos lo puso en la mesa en el ámbito de seguridad nacional. En este sentido, hay una discusión que se ha instalado en Chile sobre el investment screening (filtro a inversiones en sectores estratégicos).

Reconociendo que Chile tiene que adaptarse a este nuevo escenario, sería súper cauteloso con el investment screening. Hay que tener cuidado con las modas. ¿Qué es lo que significa un sector estratégico? Eso puede ser infinito. También todo nuestro desarrollo desde el retorno a la democracia, en todas las áreas estratégicas, se hizo de la mano de inversionistas extranjeros. ¿Ahora queremos ponerle cara de pregunta? Cuidado con eso. Imagino que la izquierda se está frotando las manos con esta discusión, porque ellos tienden a asimilar a un sector que se define como estratégico como uno que tiene que ser estatal; acá prefiero la inversión privada.

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